Aliviado por la salvación y también consciente de que se han cometido muchos errores, Óscar García prefiere priorizar la alegría en la conclusión de la temporada. En estos días se abre el periodo de reflexión sobre todo lo que ha sucedido.

El técnico admite la mala imagen ofrecida en los últimos encuentros. "Los jugadores tienen mucho más nivel del que hemos demostrado en estos últimos partidos, donde han influido la ansiedad, el nerviosismo, tener una plantilla muy joven... Quizás, al tener partidos tan buenos, como contra el Barcelona, Atlético, Real Madrid, Sevilla o Real Sociedad nos hizo un poco despistarnos por lo que realmente estábamos luchando".

"Nos entró la ansiedad", afirma sobre ese deficiente rendimiento. "Todos tenemos que hacer autocrítica, porque el nivel del Celta no puede ser estar luchando cada año por no bajar, que es el objetivo que teníamos cuando llegué aquí. Estábamos en descenso el Celta, el Leganés y el Espanyol. Al final, los únicos que nos hemos salvado hemos sido nosotros", celebra.

No oculta sus ganas de afrontar una temporada convencional. "Lógicamente lo que quiere un entrenador es planificar la plantilla, empezar desde cero. No tuve la suerte de llegar en ese momento.Cuando un entrenador llega a mitad de temporada es porque hay un problema. Intentamos solucionarlo, queríamos solucionarlo cuanto antes. Sabíamos que, al tener una plantilla tan joven, en algunos momentos podíamos acusarlo. Por eso queríamos sacar los máximos puntos posibles para llegar a un final de Liga un poco más tranquilo. No ha podido ser pero todo eso es un aprendizaje para todos; también para mí, que siempre he estado en equipos que han luchado por títulos o por jugar en Europa. E igual para muchos jugadores que no estaban acostumbrados a tener estas experiencias". Óscar incluye al club: "Entre todos tenemos que hacer autocrítica, pero ya llegará el momento a partir de mañana. Hoy quiero dedicar esta salvación a todos los aficionados. Ayer vinieron unos cuantos a despedirnos a A Madroa. Eran pocos pero fue importante para el equipo. Les quiero dedicar esta salvación a los que creyeron siempre. A los que no, también agradecerles porque nos ha hecho más fuertes"

"Nos hemos salvado por los puntos que hemos hecho", advierte, no obstante. "Dependíamos de nosotros. Hemos intentado quitarle presión a los jugadores y poner a los que tenían más personalidad con balón. Teníamos bajas importantes. Cuando te juegas un partido de esta importancia, es muy difícil jugar bien. Nos ha faltado tranquilidad y básicamente nos ha faltado regularidad. Tener que apurar casi hasta la última jornada para salvarse durante dos temporadas consecutivas es un sufrimiento. Todos tenemos que aprender, hacer autocrítica"

"Hoy me niego a hacer autocrítica porque quiero dedicar todo esto a la afición del Celta, que ha sufrido mucho, a los jugadores, a todo el staff del primer equipo, a todos los directivos... Al menos el sufrimiento ha merecido la pena". concluye.