La proliferación de lesionados y sancionados los puede devolver a primera línea. Los jugadores con los que menos ha contado Óscar García estarán en la convocatoria de Cornellá, quizá incluso en la alineación inicial y sin duda ofreciéndose como alternativa dentro del cupo de cinco cambios. La salvación del Celta puede estar en manos de Pione Sisto, Pape Cheikh o el Toro Fernández. Así de caprichoso es el fútbol.

Ninguno de ellos ha tenido relevancia desde que se reinicio la Liga. A Pione, a quien Óscar intentó recuperar a su llegada, se le ha perdonado la fuga a Dinamarca o el retraso en someterse a las pruebas del Covid-19. Pero no la pérdida ante el Villarreal que provocó la derrota celeste. Aquel día disputó 31 minutos. Desde entonces, cero. Óscar ha optado por Jacobo o Juan Hernández en situaciones en las que podría haber reclamado su concurso.

Tampoco Pape Cheikh ha tenido más minutos que los 41 contra el Villareal, pese a que su vigor físico hubiera podido resultar útil en partidos en los que la medular celeste ha flaqueado. Pape, que también tuvo su sanción disciplinaria a mitad de temporada, peca de desorden sobre la cancha, pero no de atrevimiento. Una bala en la recámara para sustituir a Bradaric, Okay Yokuslu o Fran Beltrán.

Toro Fernández ha dispuesto de escasos minutos ante Mallorca, Betis y Levante, aunque sin más rendimiento efectivo que contribuir a anular el 3-3 anotado por Nolito frente a los granotas. Pero sin el andaluz ni Rafinha, posiblemente sin Smolov y con el Celta tan necesitado de la victoria como escaso de juego, no resulta descabellado imaginárselo en Cornellá buscando balones colgados a la desesperada.