Más que la falta de puntería, al Celta le está pasando factura su incapacidad de generar oportunidades de gol ante el marco rival. No es que el equipo no sea fiable en los últimos metros, sino que en los últimos cuatro compromisos ligueros apenas ha sido capaz de ganar el área contraria con cierta capacidad de inquietar al portero.

En el partido del pasado sábado contra el Villarreal, sin ir más lejos, el conjunto de Óscar García no logró conectar un solo remate entre los tres palos de la portería defendida por Sergio Asenjo.

Y llueve sobre mojado. Un rápido vistazo a los tres partidos anteriores basta para comprobar que el rendimiento ofensivo del Celta ha sido sumamente pobre. Ya no es que el equipo de Óscar solo haya conseguido marcar un gol en cuatro jornadas, sino que en estos cuatro partidos los celestes tan solo han rematado en cinco ocasiones contra la portería rival. Curiosamente, el único gol que ha marcado en este tiempo (el de Aspas al Leganés) lo ha conseguido el Celta en inferioridad numérica.

El buen desempeño defensivo, con valiosos empates sin goles en campos tan complicados como Los Cármenes y, sobre todo, el Coliseum (adonde el Celta acudió sin Aspas), contribuyeron a camuflar el problema, que ha vuelto a aflorar con la inoperancia ofensiva mostrada el sábado ante el Villarreal.