24 de marzo de 2020
24.03.2020
Faro de Vigo

Un manual a medida

Carlos Arosa, preparador físico del primer equipo juvenil y adjunto al departamento de metodología, coordina las tareas de los canteranos en la cuarentena

24.03.2020 | 01:00
Carlos Arosa en su casa. // E. A.

Los componentes de los diez equipos de la cantera del Celta siguen trabajando. Cada uno en su casa y de forma distinta. Los jugadores de todas las categorías reciben las instrucciones de los técnicos. Y los entrenadores también se aplican en mejorar sus conocimientos y aumentar el número de reuniones con respecto al periodo anterior. El intercambio de información es uno de los desafíos. El otro gran reto es poder conseguir que la progresión de los jóvenes jugadores no se detenga. Dice Carlos Arosa, el coordinador, que el nivel de implicación de todos es muy alto.

Carlos Arosa, preparador físico del primer equipo juvenil del Celta y adjunto al departamento de Metodología, no se despega desde hace días del ordenador. Es su mejor aliado para que la cantera del equipo vigués, formada por diez equipos, no se detenga durante el estado de alarma por la crisis del coronavirus. "Lo intentamos y contamos con el compromiso de los jugadores y también el apoyo de todos los entrenadores", afirma. Desde que se suspendió el trabajo en el césped, se puso en marcha un ambicioso plan de 'ejercicio físico a distancia'. Las comunicaciones son constantes. Según Carlos Arosa, lo único que cambia es el aspecto presencial.

Conseguir que la rutina se convierta también en un desafío. Uno de los aspectos más importantes es dispone de un manual didáctico, que incluye la realización de numerosas actividades. Así, los cuerpos técnicos de cada formación han elaborado unos retos que se deben cumplir. El objetivo prioritario es que el joven futbolista pueda mantener un estado físico sicológico adecuado, además de aumentar su autonomía.

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Carlos Arosa considera que "el trabajo físico y otros retos tiene que estar adaptado a cada etapa para los grupos más jóvenes. Es decir, que se pueda jugar en familia, de una manera divertida. De esta forma también se cumple con el reto de que todos los componentes de esa unida familiar también puedan participar de manera activa. Así también todos se sienten importantes".

Entre los entrenadores también se han desarrollado otras ideas. Así, uno de los formatos con los que se trabaja de forma habitual en A Madroa es el de gamificación, empleada para el desarrollo de la 'pierna no hábil'. Este aspecto se tiene que seguir desenvolviendo y los técnicos ofrecen útiles consejos para los jóvenes.

Otra de las preocupaciones es el de la disciplina. Los retos diarios de las categorías inferiores forman también parte del nuevo paisaje deportivo. Cada entrenador está conectado de forma telemática con su grupo de futbolistas. Y por ese sistema puede marca objetivos que se deben cumplir cada día y puntuar el nivel de implicación de los deportistas, que suele ser muy alto. Con estos parámetros se busca una motivación extra, en la que también pueden participar sus familiar.

Carlos Arosa destaca que "son entrenamientos especiales, condicionados a la situación actual. Pero muy necesarios para seguir la preparación de los jóvenes futbolistas. Hemos comprobado como el nivel de seguimiento y también de implicación es muy alto. El trabajo en el césped se detuvo de manera brusca, pero debe seguir con las herramientas de las que disponemos".

Pero si los jóvenes jugadores tienen 'deberes', también los entrenadores y técnicos trabajan de forma intensa. Lo hacen de una forma distinta a la habitual. Las reuniones, a través de videoconferencia, son constantes. Además de intercambiar ideas, sugerencias y métodos de trabajo, también se utiliza para buscar mejoras en los formatos futbolísticos que posee el Celta en su cantera. Carlos Arosa desvela que "suelen ser muy productivas y con mucho debate. Eso es muy bueno. Nuestra misión también es aprovechar el tiempo que tenemos ahora para seguir aprendiendo y compartir las experiencias futbolísticas".

El Celta también posee talleres formativos para desarrollar otras herramientas de trabajo que pueden ser usadas por los técnicos. Los componentes de la cantera céltica dejaron el césped de A Madroa para seguir una preparación física y mental poco habitual, pero que funciona a un alto nivel.

Los conjuntos célticos se encontraban en las primeras posiciones de todas las categorías y grupos en los que participaban cuando se paralizaron las ligas. Carlos Arosa señala que "es también es un motivo de motivación extra para todos nosotros y por lo que queremos seguir con este esfuerzo y dedicación".
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