08 de marzo de 2020
08.03.2020
Faro de Vigo

Compañeros de juerga

08.03.2020 | 19:08
Compañeros de juerga

Ahora están próximas las elecciones gallegas, en las que no creo, al igual que en ningún tipo de elecciones, pues nunca la sin razón de la mayoría es mejor que la razón de la minoría, como nos quieren hacer ver y creer. Incluso hay que esperar a que nos den hora para poder hacerle el trabajo a los que deben hacerlo, aunque antes de ser elegidos, estos, con todo el orgullo y pompa, por el efímero triunfo, exclaman: "¡Prometo que seré el presidente de todos!". Luego hay que esperar a que le den hora para hacer el trabajo que a otros les corresponde hacer. Incluso para reclamar el "bono" del autobús que nos dicen es gratis por la gracia de los que mandan, cuando la verdad estriba en que mucho antes ya habíamos pagado, por adelantado, la gratuidad de dicho "bono", por un servicio mal acondicionado y caro al público. Lo que tomamos como una juerga, por no decir otra cosa, porque en este mundo que nos ha tocado vivir todo es una juerga, para la que tenemos que coger y guardar el número del turno del trabajo que los otros tienen que hacer y que ellos no hacen. ¡Todo es una juerga!. Y como tal debemos centrarnos en la más grande de todas las juergas: !La del fútbol!. Ustedes de seguro que no la entienden, aunque creen hacerlo, llevados por lo que ven por la "caja tonta", por lo que oyen, leen y todo lo que rodean a los miles de compañeros de juerga que acuden al fútbol. Pero si les digo que prueben a movilizar a miles de personas gritando lo que uno desea, verán que es fácil que sigan con sus gritos miles de esos compañeros. Mientras que si son pocos los que les escuchan, comprobarán que ninguno de ellos queda convencido por los dichosos gritos.

Vayamos pues de juerga todos al fútbol, que se juega, y comprobaremos que todo es una pura juerga que comienza excitándonos por lo que nos dicen, escuchamos e incluso vemos, la propaganda de la juerga que se despliega, en estos casos, y que pasaremos viviendo el fútbol de los grandes equipos de hoy. Que luego resulta que la juerga no es tal juerga, ni los equipos son los más grandes, como tampoco lo son los mejores jugadores, únicos en la historia de este deporte, como se nos dice. Esta juerga, o mejor dicho, esta francachela, ya comienza con un gran montón de aficionados a tales juergas, cuando los juerguistas aparecen en su cómodo y espectacular autobús. A los que acompañan gritos histéricos, bengalas incendiarias y cantos estridentes, con el flamear de mil banderas, que ponen en situación al jolgorio que se va a vivir, aligerando el valor de la cartera en beneficio de aquellos juerguistas, que en vez de compartir ese dinero con los necesitados, lo emplean, como otras muchas cosas de la vida, en juergas banales. Lo que a nadie le importa, ya que lo importante es reunir, cuantos más mejor, compañeros de juerga. Una juerga que comienza como si se celebrara un gran triunfo, cuando solo se celebra el poder salvarse de ir a penar nuestras culpas en el infierno. ¡Una gran desilusión!, como lo fueron en Balaídos las del Valencia, Sevilla, y no digamos la del Real Madrid, en el recordado Santiago Bernabéu. Todos ellos grandes clubes de antaño, que hoy los "enanos", los mediocres, ensalzan para correr sus juergas y ponen como grandes, cuando son ensalzados por quienes no los han conocido cuando lo eran de verdad. Además de todo esto, tenemos la lucha de la sabiduría de los dos "generales" que, gesticulan, gritan, a cada uno de los dos bandos, cómo sus soldados tienen que conseguir la victoria en el campo de combate. Siempre rodeados y ayudados por sus propios. Pero todo, al igual que las juergas, tiene un final, y el fin de todas estas juergas se puso en la bonita ciudad de la Alhambra, con un Granada que dicen es grande, cuando es una simple imitación de un Sevilla folclórico venido a menos.

La juerga ha terminado, los compañeros de juerga se retiran con la resaca de los defraudados, porque se sienten engañados por lo acontecido. No solo por los combatientes en el terreno de juego, sino por la ineptitud mostrada por los estrategas generales, uno de los cuales, el estratega de campo propio. Y con respeto al general céltico, hay que decir que no avanza en sus pocas y agónicas batallas que gana, mientras que todo sigue igual con las muchas que empata, en una juerga de la que espera salir como salvador. Lo que equivale a saber emplear bien sus "soldados" combatientes, cosa que no somos capaces de ver ni comprender, con la táctica anunciada del 4-3-3 cuando luego en el campo vemos que sus combatientes luchan, como pueden, defendiendo su área defensiva, salvo cuando, por su cuenta, los defensores emplean el contraataque en los espacios libres, o bien cuando el enemigo se repliega para aguantar el peso de la victoria. Todo lo que hace que esos compañeros de juerga y sus seguidores salgan defraudados y apesadumbrados de la juerga tan cacareada y anunciada a bombo y platillo. Pero como el que no quiere consolarse, con lo que vio y escuchó, o leyó, después de la frustrada juerga pasada, ya piensa cómo va a correr la próxima con los compañeros de juerga de siempre.¡ Hasta que el infierno de la Segunda División los separe y haga meditar!. Para que, de una vez por todas, sepan, tallando en piedra, cómo planificar a todo un equipo, incluidos sus "animadores" interesados siempre en pasar una buena juerga. Petrificado lo planeado, sin seguir con el planteamiento caduco de casi cien años de soledad absoluta, iremos en busca de un club más digno y estable, para que se sienta seguro en jugar, años tras año, en Primera División. Luego, lo de jugar en las ligas europeas ya vendrá por sí solo, dado que se tendrá un equipo, "nuestro", para combatir dignamente en unas competiciones que muchos de nosotros hemos visto nacer para dignificar el fútbol, y no para convertirlo en una guarida de ladrones como al Templo de nuestro Padre.

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