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La hemorragia que no cesa

El Celta ha dejado escapar 11 puntos en los últimos veinte minutos de partido

Okay Yokuslu disputa un balón a Ferrán Torres durante la visita del Celta a Mestalla . // Europa Press

Okay Yokuslu disputa un balón a Ferrán Torres durante la visita del Celta a Mestalla . // Europa Press

Las segundas partes, se dice, no acostumbran a ser buenas. Para el Celta no puede ser más cierto. En el caso del conjunto celeste, el dicho describe con precisión el elevado precio que el grupo de Óscar García está pagando por sus errores en el tramo final de los partidos. Once puntos nada menos se le han escapado al conjunto celeste en los últimos veinte minutos de los encuentros en lo que se lleva disputado de Liga, un capital considerable que, de haber contabilizado, mantendría al equipo vigués cómodamente instalado en la zona media de la tabla.

El último capítulo de esta cruel historia lo escribió el Celta el pasado sábado en Mestalla, donde no le bastó ser superior al Valencia para sumar y tuvo que ver como la victoria se le escapaba de nuevo cerca del final, con un solitario tanto de Carlos Soler en el minuto 76 de encuentro al que los celestes no consiguieron responder. Un punto que parecía en el bolsillo se le fue a los de Óscar García por el desagüe a 14 minutos del final.

El problema, más que la pérdida de un punto de sobra merecido, es que en Mestalla llovía sobre mojado. El buen juego tampoco bastó la semana precedente al Celta para rentabilizar con un triunfo la superioridad mostrada sobre el terreno frente al Eibar, como tampoco le alcanzó, siete días antes, adelantarse al Athletic en San Mamés porque el rival aprovechó un involuntario penalti de Fran Beltrán para igualar el marcador y empatar el partido. Raúl García, de nuevo en el minuto 76, dejaba a los celestes con un palmo de narices. Dos puntos menos a la buchaca.

El caso es que en San Mamés se repetía casi calcada la historia vivida en la Noche de Reyes en Balaídos frente a Osasuna. Entonces fue el argentino Chimy Ávila el que amargó la noche al Celta, igualando en el minuto 83 de juego el tanto anotado poco antes por Santi Mina. Otros dos puntos al sumidero.

Las graves dificultades que el Celta están encontrando este curso para liquidar los partidos que lleva en ventaja se hicieron notar también en el Ciutat de Valencia frente al Levante. Iago Aspas puso por delante a los celestes a los 12 minutos de iniciarse el choque, al que el Levante dio la vuelta con tres goles en el segundo tiempo. Los dos últimos, obra de Roger Martí, que también anotó el primero, y Borja Mayoral, los encajó Rubén Blanco entres los minutos 70 y 90. De nuevo dos puntos que se escapaban en los últimos 20 minutos de juego.

Más doloroso aún fue perder la semana anterior otros dos puntos frente al Mallorca, un rival directo en la batalla por eludir el descenso, que remontó dos goles en sus dos únicos disparos contra el portal celeste para llevarse un empate de Balaídos. Rafinha fue el encargado de abrir esta vez el marcador, pero se encontró en seguida con el inesperado penalti de Aidoo a Budimir que Salva Sevilla transformó en el gol del empate. En el segundo tiempo, los celestes volvieron a ponerse por delante gracias a otro penalti anotado por Aspas y dilapidaron luego un reguero de ocasiones para sentenciar el choque antes de que Budimir aprovechase un catastrófico error defensivo para igualar la contienda, impidiendo sumar al Celta dos puntos que merecía.

Antes de la llegada de Óscar García al banquillo, con Fran Escribá, el Celta vivió varios episodios similares. En el último partido del técnico valenciano, frente al Betis, los celestes vieron cómo se les esfumaba otro punto en el último suspiro. Fekir, en el minuto 90, fue esta vez el responsable de la derrota céltica, que había llegado al final empatado. Veinte minutos antes del gol del francés, en el 70, Iago Aspas había equilibrado el gol anotado por Emerson en el primer tiempo.

En la jornada precedente, contra la Real Sociedad en Balaídos, a los celestes se le había escapado otro punto en similares circunstancias. El verdugo del Celta fue en esta ocasión Alexander Isak, que anotó el gol de la victoria a ocho minutos del final del encuentro aprovechando otro fallo defensivo de la zaga céltica.

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