16 de enero de 2020
16.01.2020
Faro de Vigo

Lobotka: "En el Nápoles disfrutaré del fútbol, algo que había perdido"

Oficializado un fichaje por el que los vigueses cobran 21 millones fijos y otros cuatro en variables

16.01.2020 | 01:42
Lobotka, durante su primer entrenamiento en Nápoles. // SSCNapoli

Hacía tiempo que Lobotka no estaba en Vigo. Físicamente se marchó el pasado fin de semana para pasar el examen médico con el Nápoles y asistir después al nacimiento de su primer hijo en Eslovaquia, pero mentalmente se había marchado mucho antes. El mediocentro -uno de esos descubrimientos que el Celta hace en ligas menores y que en ocasiones suponen una enorme inyección económica para las arcas del club- llevaba meses planificando y aguardando por su salida de Vigo. Se advertía en su rendimiento, en su actitud. Hace días su propio entrenador, sin dar detalles, reconocía que "podía haber hecho mejor las cosas". El pasado fin de semana la ilusión de Lobotka se cumplió después de que el Celta y el Nápoles cerrasen las condiciones de su traspaso: 21 millones fijos y otros cuatro en variables que a ojos del club vigués serán de sencillo cumplimiento. Ni rastro de un porcentaje en una futura venta. Ante esta situación el Celta concedió permiso al mediocentro para que se desplazase a Roma a pasar las pruebas médicas con su nuevo equipo. Ayer a mediodía se hizo oficial el traspaso y Lobotka realizó entonces su primera sesión de entrenamiento con el escudo napolitano en el pecho.

Después llegó la rueda de prensa. Las promesas y las iusiones de costumbre y también algún recado a esa etapa en el Celta en la que, según él, había perdido el placer de disfrutar del fútbol. "Aquí hay grandes jugadores, así que tengo que trabajar duro, pero creo que disfrutaré del fútbol, algo que había perdido en Vigo últimamente. Intentaré mostrar todo en mí en el campo". No se sabe si esa ilusión en el Celta la perdió por la situación deportiva del equipo o si hubo otros motivos que la han provocado. Disfrutase o no, también es una evidencia que Lobotka fue uno en su primera temporada y otro bien diferente en los meses que vinieron después. Fue Unzué quien disfrutó, o supo explotar, lo mejor de su repertorio. Un mediocentro pequeño que disfrutaba por encima de todo de la conducción, de su habilidad para romper líneas a través del desborde. Sus deficiencias (que se hicieron más evidentes con el paso del tiempo) pasaron más inadvertidas en aquellos meses idílicos. Pero el paso del tiempo fue desgastando su imagen a ojos de los analistas y de los aficionados. Lobotka fue siendo cada vez más irrelevante en el juego aunque pocas veces perdió su condición de indiscutible independientemente del entrenador que se sentase en el banquillo. Lobotka se convirtió poco en uno de los jugadores apetecibles en el mercado aunque siempre fue el Nápoles el que se puso primero en la cola. Él creyó que saldría mucho antes, que encontraría un hueco en el cuadro de San Paolo, pero los mercados pasaban y seguía en Vigo. Eso le desconectó un tanto de su equipo, del juego, algo que se ha hecho mucho más evidente en los últimos meses. El Nápoles, tras amagar solo al principio y descolgarse después con ofertas muy a la baja, acabó por entrar en el juego que reclamaba el Celta. La cifra -25 millones si se cumplen las variables al tiempo que los italianos asumen el pago de otros cuatro millones al Nordsjælland, club noruego de origen del eslovaco- cumple las expectivas que tenían los dirigentes en Vigo donde ahora deben ajustar mucho en la elección del mediocentro que llegará en su lugar y en el extremo que aún necesita la plantilla. Ahí es donde el Celta tiene la intención de meter dinero aunque estemos en uno de esos mercados en los que escasean los buenos negocios y detrás de buena parte de las ofertas se esconden verdaderos pufos.

Lobotka admite que en Nápoles las expectativas serán más altas que en Vigo. "Este es un club mucho más grande que el Celta. Si uno quiere mejorar, cambiar a un club mejor debería ayudarlo". Los retos son importantes en Nápoles. Sin ir más lejos, dentro de unas semanas se enfrentará al Barcelona en los octavos de final de la Liga de Campeones. "Vengo a un club con un trasfondo diferente y especialmente en lo que se refiere a la afición. La gente aquí percibe el fútbol como una religión, de una manera muy diferente a España", añadió, al tiempo que recordó que el Nápoles suele jugar todas las temporadas una competición europea "lo que supone un gran cambio en mi carrera".

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