01 de diciembre de 2019
01.12.2019

Grandes esperanzas

01.12.2019 | 13:33
Óscar García.

Siguiendo en su faceta al nuevo entrenador del Celta, diré que me sorprendió gratamente su planteamiento ante el Villareal, no por el triunfo logrado, sino por lo bien que supo distribuir posicionalmente a sus jugadores en todas las zonas del campo, sin renunciar en ningún momento a la victoria, a lo que yo esperaría a tener al equipo más asentado- Pero él, calibrando el fútbol de galería y clonado que hacen hoy todos los equipos, decidió, valientemente salir rápidamente de la zona tan comprometida en la que está el equipo, antes de que se agravara más en espera de moldear al conjunto sin ese golpe de suerte que a veces, justamente o de forma injusta, se da en el fútbol.

Planteamiento perfecto que debe de conservar, dada la potencia económica y calidad técnica del equipo, a lo largo de todo lo que resta de esta temporada que prácticamente está comenzando. Lo que hará del Celta un equipo muy difícil de batir, incluso por los grandes de nuestro fútbol, fuera de su feudo, aun contando con la debilidad que tiene en su quehacer defensivo. Siempre dije que la parte más importante de un equipo de fútbol es su entrenador, repito con letras mayúsculas para que nadie se confunda, ENTRENADOR. No veo ninguno en el fútbol español que lo sea salvo a Simeone, venido a menos por haberse perdido en el cambio de renovación del equipo. Desde los tiempos buenos de Guardiola no vi a ninguno que lo fuera, ni disfruté tanto como viendo el planteamiento de Óscar García contra el Villareal. Y si alguien duda de lo que estoy diciendo, no tenemos más que ver a los aprendices a "brujos" en los banquillos o en esa área en la que ahora los tienen encerrados. Recordemos simplemente al entrenador del Villareal, que en vez de estar pendiente y dirigiendo la evolución de su equipo en el terreno de juego, mientras este hacía su juego clonado de los entrenamientos, "arbitraba" su partido pidiendo faltas, que eran y no eran, o bien tarjetas amarillas o rojas, según creyera. En cambio el entrenador céltico estaba, como debe de estar un entrenador, siempre pendiente del juego desarrollado y planteado, con anterioridad, de sus jugadores. Otros, los más, gesticulan dramáticamente para llamar la atención del aficionado, así como corren la banda como niños cuando le regalan un juguete. Luego están los que se creen protegidos y se limitan a ver los partidos con cara de circunstancias sin aportar nada, ni al fútbol ni a su equipo. Bien en todo el momento por el míster Oscar García, con ese inesperado y valiente planteamiento del partido fuera del feudo de Balaídos. Bien, porque de insistir con dicho planteamiento, el Celta no tendrá más problemas que disputar la victoria fuera de casa, de tú a tú, con el equipo que le toque hacerlo. Pues con esos cinco defensas, siempre estáticos defendiendo cualquier penetración del rival en el área grande, los tres medios del centro del campo, reforzado por los relevos de los dos hombres de apoyo al punta de ataque, el engarce es perfecto, si no se decae en la presión al contrario, tanto en defensa como en ataque. Tampoco debe tener miedo a no cambiar el sistema, pues aparte de que el tiempo juega a su favor en perfeccionar, cada vez más, dicho planteamiento, los entrenadores a los que se enfrentará con los otros equipos siempre tardan un largo tiempo para comprender cómo tienen que romper al rival, cuando se le enfrenta con otro sistema que no sea el clonado con el que juegan los equipos de hoy. Con este planteamiento Oscar García también demostró, no solo su saber de fútbol, sino su valentía.

Luego, como Óscar García acertó de pleno en el sistema de juego a emplear, como no se hizo pretemporada, hay que mejor esa defensa siempre estática de cinco. Pues es cierto que se mejoró, a veces y no siempre, en la tranquilidad del corte y en la entrega de la jugada. Siempre o casi siempre tanto Aidoo como el resto de sus compañeros de defensa llegan tarde a la anticipación de la jugada. En el amago del contrario deben salir cerrando el paso hacia la portería y no abriéndolo al salir hacia las bandas. Los hombres de medio campo, incluidos los relevos deben salir, tanto en ataque como en defensa, buscando las bandas, que es donde el contrario es más fácil de ser desbordado, tanto en el corte como en el pase de penetración. También deben saber esperar en la zona, si llegan tarde a la anticipación de la jugada, pues la disputa del balón, en estos lances, siempre se salda con falta y con la pérdida del control de la pelota, así como de la presión ejercida en ataque. Aquí, para que sepan de lo que hablo, les contaré un marcaje en zona sin disputar ni una sola vez el balón. Fue contra el Real Madrid de Di Stéfano, Kopa, Rial, Gento€ Nuestro gran jugador argentino Gutiérrez, casi centenario vistiendo la camiseta de internacional argentino con los Musimesi, Delacha, Colman, Mouriño, Mario Boyé, Tucho Méndez, Infante y muchos otros, era el encargado de marcar al habilidoso Kopa, en su mejor momento estelar. Todas las veces que el hábil regateador francés tenía la pelota y amagaba, una y otra vez, para que Gutiérrez le entrase para desbordarlo, el argentino nunca le entraba y le esperaba en su zona, por la que el francés tenía que pasar. Y así durante todo el partido hasta que Kopa, aburrido por la espera de Gutiérrez, no quiso recibir más el balón.

Y por último nos tenemos que centrar en Iago Aspas, el hombre resolutivo, que no pasa por su mejor momento, pero que sigue teniendo las características y las mismas cualidades de los jugadores que siempre supieron estar a la altura del partido a jugar, por su entrega y oportunidad del gol. Pero sí se le nota un poco de esa "soberbia" que tienen esos jugadores que se creen más de lo que son, por el torpe halago de los aficionados de "boquilla". Para seguir con su encanto, el jugador hace de la jugada fácil la más difícil, perdiendo con ello el engarce de la jugada o la oportunidad del gol. Como le estuvo a punto de ocurrir en el tercer tanto contra el Villareal, que pudo resolver con toda facilidad a la salida del primero de sus regates, para dar un segundo regate, con el que estuvo a punto de perder la gran oportunidad de conseguir el gol. Para luego abrir los brazos en cruz, como queriendo darle más "carnaza" al asombrado aficionado, con una calidad en su juego que no domina como para ello. Ya que su mejor valor y calidad radica en su lucha constante, en su oportunidad, y la práctica de cómo busca el saber estar cara al gol. Aspas es un jugador tremendamente práctico para el equipo, pero no un superclase, ya que carece de calidad para serlo. Por eso no debe buscar "florituras" como el gran Di Stéfano se las prohibía al fino y magnífico jugador del Real Madrid Marsal, que después de doblar dos o tres veces al mejor portero que tuvo el Athletic, Carmelo, uno de los mejores de España, que en su faceta de entrenador también entrenaría al Celta, le marca uno de los seis goles que encajó en aquel partido jugado en el Bernabéu. Sin esperar él para bien de la jugada, Di Stéfano, hombre práctico cien por cien, se encara con su compañero y le recrimina, públicamente, el comportamiento de Marsal ante el gol. Como el público de Chamartín también se lo reprochço a Mateos cuando le marcó el tercer gol al Manchester de Bobby Chalton, y buscó el córner para abrir sus brazos a la grandeza de su gol.

Estos, señor Óscar García, son los pequeños defectos que yo veo y creo que el Celta debe de ir subsanando, que pienso usted sí puede subsanar. Por lo demás, no puedo más que felicitarle por su planteamiento con el cual supo engarzar el juego del equipo, con el cual espero que siga practicando para bien del Celta y del celtismo, y de usted mismo. De hacerlo, salvo los ligeros cambios posicionales de algún que otro jugador en partidos determinados, el Celta será un equipo fuerte para conseguir la victoria fuera del feudo de Balaídos.

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