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Mayores ingresos con menos traspasos

La venta de Maxi Gómez, única que planea el Celta de un jugador importante este verano, bastará al club para pulverizar su récord histórico

Carlos Mouriño, presidente del Celta, en A Madroa // R. Grobas

Carlos Mouriño, presidente del Celta, en A Madroa // R. Grobas

El Celta batirá este verano su récord de ventas en el mercado estival con un solo traspaso. La imposibilidad de retener mucho más tiempo a Maxi Gómez obliga al equipo celeste a poner en el mercado al que es seguramente su activo más cotizado en una operación por la que (con independencia de lo que ocurra con Santi Mina) el club espera obtener un precio cercano a los 50 millones que estipula su cláusula de rescisión, según dejó claro hace unos días el presidente, Carlos Mouriño. De momento, el club ya ha rechazado una oferta de 32,4 millones del West Ham por el jugador.

La de Maxi es la única venta que el Celta da como segura, aunque también podría salir Stanislav Lobokta (con quien se cuenta pero al que se podría traspasar si la oferta es lo bastante importante). El club vigués es proclive a vender a Emre Mor y Pione Sisto (aunque no parece que vaya obtener ofertas convincentes) y planea desprenderse de una serie de jugadores (Beauvue, Mazan, Hjulsager, Juan Hernández, Roncaglia y Dennis Eckert), pero no parece que pueda obtener mucho dinero por ellos.

Esto significa que con una sola venta el Celta va a superar con mucho su registro histórico de negocio, establecido el pasado verano en 38,3 millones con la venta de seis jugadores: Borja Iglesias (10 millones), Jonny Castro (9 millones entre el traspaso al Atlético de Madrid y las variables cobradas tras su ulterior venta al Wolverhampton), Daniel Wass (6 millones) Theo Bondonga (1,5 millones), Pablo Hernández (1,5 millones) y Álvaro Lemos (alrededor de 300.000 euros).

La recaudación por venta de jugadores del pasado año sobrepasó con creces la obtenida el verano precedente con una sola transacción: el traspaso de Pape Cheikh al Olympique Lyonais. Los 14 millones de euros que el Celta obtuvo por el centrocampista canterano supusieron el mejor negocio de la presidencia de Carlos Mouriño por una futbolista de la cantera y el segundo mayor desembolso que el club ha percibido por un futbolista de la casa después del traspaso de Míchel Salgado al Real Madrid (15 millones) hace más de dos décadas.

En 2016, el Celta superó en tres millones el montante recaudado por Pape con otra única venta: la de Nolito al Manchester City. El club inglés hizo efectiva la cláusula de rescisión del atacante sanluqueño (18 millones) en el que pasa por ser el traspaso más caro de la historia de club. Pese a ello, es más que probable que la venta de Nolito no alcance ni la mitad de la cifra que el Celta va a obtener por Maxi.

El mercado estival de 2015 fue también pródigo en ventas y rentable en lo económico gracias a otros dos canteranos: Santi Mina y Jota Peleteiro. El equipo celeste ingresó 10 millones (su cláusula de rescisión) por el delantero vigués y un millón por el traspaso del futbolista de A Pobra do Caramiñal al Brendford inglés, aunque este cifra se ha incrementado en años posteriores con los derechos de formación de ulteriores traspasos (el último hace solo unos días) del futbolista del Barbanza. El Celta vendió además ese año a Charles (500.000 euros) y a Larrivey (2,2 millones), obteniendo un total de 13,5 millones.

En veranos anteriores, la cifra por ventas estivales fue considerablemente inferior. En 2014, el club celeste percibió apenas 3 millones por una única transacción: la venta de Yoel Rodríguez al Valencia. El año anterior se produjo también un solo traspaso, en este caso el de Iago Aspas, que se fue al Liverpool por 9 millones tras salvar al equipo del descenso. Dos años después, el conjunto celeste recompró al goleador moañés al Sevilla por 5,5 millones, menos de tres cuartas partes de lo que recibió por su venta. Un negocio redondo.

Desde que Carlos Mouriño accedió a la presidencia del Celta en mayo de 2007, solo en dos veranos no se han producido ventas. En 2012, tras alcanzar la Primera División después de un lustro persiguiendo el ascenso, el club no formalizó traspasos en el mercado estival.

Sí lo hizo en 2011, cuando las estrecheces económicas apretaban a la entidad (en proceso concursal) y tuvo que desprenderse de varias de las perlas de su cantera. Aquel verano se fue al Manchester City Denis Suárez por 1,5 millones, un montante que posteriormente se vería incrementado por derechos de formación. El verano anterior el Celta tuvo que desprenderse de Joselu Mato por otro millón y medio, cantidad que también se vería incrementado con su posterior venta al Hoffenheim alemán. Además del trasdezano, el equipo celeste vendió ese año a Kamel Ghilas (2,2 millones) y a Jordi Figueras (1,5).

Sin ventas en 2009, el descenso de categoría obligó al Celta a desprenderse el verano anterior de sus mejores jugadores. Se fueron Nené, Baiano y Ángel, por cuyas ventas el club ingresó 13,5 millones.

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