19 de mayo de 2019
19.05.2019

La afición se merecía otra fiesta

El celtismo celebra la permanencia con la complicidad de Aspas, que invita a hacer "borrón y cuenta nueva"

19.05.2019 | 03:36
Último baño de celtismo para certificar la permanencia. // Alba Villar

Iago Aspas salvó la fiesta final que el celtismo había promovido para cerrar una temporada decepcionante. El quinto capítulo de "A Nosa Reconquista" se cerró con otra gran demostración de fuerza y compromiso de una afición que volvió a sufrir con un equipo que mostró nuevamente la peor versión de la temporada. Como en las cuatro anteriores citas en Balaídos, se superaron los veinte mil espectadores. La mejor afición de la temporada para LaLiga pasó de la depresión del 0-2 a la alegría por el empate. Y con el segundo tanto de Aspas estalló la última fiesta del curso.

En el día de los museos, Vigo se echó a la calle para representar el quinto acto de "A Nosa Reconquista", la obra teatral sobre la que el celtismo levantó a un equipo hundido. En Vigo, ante el escaso número de pinacotecas, la gente sale a la calle para contemplar las obras de embellecimiento urbano. El valor museístico aquí lo adquieren las medianeras de los edificios con grandes murales o las plazas públicas recargadas de esculturas vegetales y de piedra.

El fútbol es otro de los espectáculos de moda y ayer volvió a acaparar la atención de la ciudadanía, por última vez hasta agosto. En esta ocasión, con la permanencia casi asegurada, había que poner punto y final a la aventura iniciada ante el Villarreal y que continúo contra la Real Sociedad, el Girona y el Barcelona. "O derradeiro paso" fue el título elegido por la Federación de Peñas para el definitivo capítulo de esta pieza en la que una afición abnegada demuestra el valor del apoyo incondicional a su equipo en los malos momentos, cuando lo habitual en esos casos es darle la espalda al club y dedicar duras críticas a los jugadores. Pero, como recordaba un futbolista argentino que pasó por Vigo no hace mucho tiempo, el seguidor celeste está hecho de otra pasta: su fidelidad aumenta cuando peor le va a su equipo. Y el nuevo celtismo nació en las duras jornadas en Segunda División y no desea regresar al infierno.Se siente feliz participando del espectáculo de LaLiga, donde suma siete temporadas consecutivas, y estaba esperando a que se confirmase la octava. Así que se entregó a darle alas a su equipo.

Esta última jornada festiva comenzó cinco horas antes del partido contra el Rayo Vallecano con una sesión de música y merienda a base de "choripán" y cerveza en la zona de animación del estadio, el altar al que los jugadores regresan tras los partidos y después de su paso por el vestuario, para agradecer el apoyo del celtismo.

Pero lo que concitó la mayor atención y asistencia fue la "quedada" para recibir al autobús del equipo. Las vallas para proteger el recorrido del vehículo fue la novedad en esta ocasión. Las medidas de seguridad, sin embargo, no garantizan la ausencia de incidentes. Es más, ayer ocurrió un hecho insólito: una bengala se coló por una ventana de un edificio próximo. La policía advirtió del peligro y reclamó la presencia de los bomberos. Todo quedó en un susto, pues el artefacto llegó apagado y no causó daños.lvió a

La tarde no iba a resultar sencilla y el celtismo tuvo que echar otra mano para que su equipo se levantase del golpe del gol del Rayo y del show de Mateu Lahoz. El árbitro valenciano aprovechó la ocasión para protagonizar su último espectáculo de la temporada. La víctima fue su paisano Fran Escribá, otro de los célticos que podría estar viviendo su partido de despedida. Balaídos coreó su nombre cuando se marchó expulsado. El cariño de la afición puede ser otro de los argumentos para que el técnico continúe la próxima temporada el trabajo que comenzó en marzo y que con la ayuda del celtismo sacó al Celta de una situación que irremediablemente le llevaba a Segunda, aunque todo lo resolvió Aspas.

El moañés definiió el encuentor como "muy raro. Hemos jugado uno de los peores partidos en Balaídos. Al final con el arreón y con la ayuda de la gente hemos conseguido sacar un empate por orgullo, pero creo que esto no nos vale. Tenemos que intentar hacer borrón y cuenta nueva y para el año darle la vuelta a esta situación".

"A nivel personal la temporada ha sido buena, pero no me vale estar peleando para no bajar", indicó en BeIN. "Para el Celta y para nosotros el mayor premio es seguir cada año en Primera División, pero tenemos para mucho más. Igual no Europa, peropara estar peleando por esos puestos, con los de arriba. Estar entre los diez primeros debe ser un premio".

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