16 de marzo de 2019
16.03.2019
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Real Madrid20Celta

El Celta de Escribá tampoco renace ante un Real Madrid reivindicativo

► Los célticos lo intentaron hasta el primer gol rival, que anuló por completo a un equipo sin alma
► Isco y Bale renacen de la mano de Zidane con dos tantos

16.03.2019 | 18:43



El Celta continúa sin dar señales de vida, ya suma seis partidos consecutivos sin ganar -desde el 2 de febrero ante el Sevilla-, con un único empate, ante el Alavés. La cita de hoy tenía todos los ingredientes para frenar cualquier reacción de los vigueses: la vuelta de Zidane, el Santiago Bernabéu y la reivindicación de jugadores como Keylor Navas, Asensio, Isco o Bale, defenestrados por Solari. Y así fue el guion: el portero suplente hasta hoy le sacaría el primer envite a Maxi Gómez, Isco abriría la lata tras una jugada espléndida de Asensio y Benzemá, y Bale pondría el punto final al renacimiento merengue. El reencuentro perfecto para el técnico de las tres Champions a costa de un Celta apático, sin confianza e impotente en los mínimos arreones que mostró sobre el antiguo Chamartín.

Fran Escribá tampoco es, hasta ahora, la solución a los problemas del Celta, que dormirá otra jornada más en el oscuro pozo del descenso en la competición doméstica. Pione Sisto, titular hoy, podría haber sido la pieza clave que desatascase los derroteros de su equipo, la simetría en el terreno gallego, pero no ha sido así.



Los vigueses comenzaban el choque con atrevimiento, pero a cada minuto, este coraje se hacía más y más pequeño hasta que Isco rompió el hielo: Asensio traza un pase de lujo a Benzemá en el flanco izquierdo y el francés asiste a Isco para que este remate a bocajarro. Este sí subiría al marcador. Minutos antes, Martínez Munuera, viejo conocido en la parroquia celeste, anularía un gol a Modric, previa revisión en el VAR, por fuera de juego posicional de Varane, que se apartó de la trayectoria del disparo impidiendo, entre medias, ver el esférico a Rubén Blanco. Bien corregido.

Lejos de lo que un celtista pudiera imaginar, el Celta no reaccionó, no sacó un aliento extra para dignificar su situación tras el primer golpe blanco y los de Zidane comenzaron a hurgar en la herida como si quien tuviese que darle un vuelco al encuentro fueran los locales. Pico y pala hasta que se obró la sentencia: Bale ajustaría el cuero al poste diestro de Blanco para cerrar el electrónico.

Los célticos no levantan cabeza, si la levantasen, verían por delante a 17 equipos, los que ahora mismo se salvarían del infierno de la segunda división, que lleva avisando semanas, y quien avisa no es traidor.





Los dos próximos duelos, ante el Villarreal en Balaídos y contra el Huesca en El Alcoraz, penúltimo y último de la tabla respectivamente, serán la prueba perfecta para saber de qué pasta está hecho este equipo en el esprín final de LaLiga. Se reza para que en ambos, Iago Aspas traiga de nuevo el alma perdida a Vigo. 
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