17 de octubre de 2018
17.10.2018

La crisis persigue a Lobotka

El medio, criticado por su dimisionario seleccionador y desubicado en el Celta

17.10.2018 | 05:29
Andersson persigue a Lobotka. // Janerik Henderson

Pione Sisto y Lobotka fueron ayer titulares con sus selecciones. Hoy viajará de regreso a Vigo y mañana deberían poder participar al menos en la última sesión de preparación del partido contra el Alavés. Lobotka no ha podido encontrar paz en su estancia con Eslovaquia. Su seleccionador ha dimitido dejando críticas en su despedida a varios jugadores, entre ellos el céltico, que tampoco acaba de encajar bien en los esquemas de Mohamed.

Stanislav Lobotka no encuentra reposo. Dejó a un Celta en crisis para incorporarse a una Eslovaquia en ruinas. Y tanto en Vigo como en su selección se le reclama una mejor versión. Jan Kozac, seleccionador desde 2013, presentó su dimisión el lunes tras perder 1-2 con la República Checa en la Liga de las Naciones. Una derrota especialmente dolorosa por la identidad del rival, otrora socio de estado. A la conclusión del partido, justo antes de arrojar la toalla, Kozac se había mostrado muy crítico. "Se habla mucho de millones, pero estos tienen que aparecer en el campo. Es hora de que más jugadores asuman mayor responsabilidad, ya sea –kriniar, Lobotka, Duda, Mak, Weiss...". Y añadía: "Seamos honestos, Lobotka no jugó bien".

Sin tiempo para reaccionar, su ayudante Stefan Tarkovic se hizo cargo del equipo ayer en el amistoso contra Suecia (empate por 1-1). Lobotka fue titular –igual que su excompañero Guidetti, que marcó y el viernes regresa a Balaídos con el Alavés– y jugó 56 minutos. Lo sustituyó Gregus, en principio por cuestiones tácticas.

Tampoco en Vigo la baja forma de Lobotka ha afectado a su estatus. El eslovaco ha permanecido inmune a las revoluciones de Mohamed. Ha disputado los ocho partidos y solo fue sustituido en el minuto 82 ante el Atlético, con la victoria asegurada. Lobotka ha participado en todos los partidos de Liga posibles desde que fichó: 46 consecutivos, siendo titular en 42. Ha batido el récord de Nené, que dejó la cuenta en 38 al ser traspasado al Mónaco. Pero ese respeto a su preeminencia no oculta el deterioro de su rendimiento.

Lobotka se hizo merecedor de una oferta de 32 millones de euros del Nápoles y del interés del PSG actuando como único pivote defensivo con Unzué, que se confío a su pase en corto y su giro de espaldas. Muchos analistas, sin embargo, creían que su conducción, velocidad y desborde debían suponerle mayor libertad. Él mismo había jugado más de interior en otras etapas de su carrera. Esa apuesta, sin embargo, no ha funcionado. Lobotka participa menos en el juego y lo hace con peor rendimiento. Ha pasado de 7,6 balones recuperados por partido a 6,2; de 7,1 pérdidas a 8,3; de 54,4 pases por partido, 49,5 de ellos buenos, a 47,8 y 42,3.

Aunque la sociedad ha dejado destellos productivos, este inicio de campeonato alimenta la duda de si Beltrán, que ha tomado el puesto de ancla, ahoga a Lobotka, incapaz de rentabilizar su posición más adelantada. Tampoco funcionó la conexión suya o de ambos con Okay. Existe otra lectura que apunta al entrenador. Mohamed ha llegado a emplazar a Lobotka escorado hacia la banda izquierda, desorientándolo. Y propugna un estilo directo –o ha sido incapaz de articular una propuesta combinativa– que convierte la medular en el territorio que los pases largos a Maxi sobrevuelan. Quizás ahora, pendiente de la lesión de rodilla del uruguayo, Mohamed se replantee su fórmula. En todo caso, tanto en Eslovaquia como en el Celta el remedio a los males parece pasar obligatoriamente por una mayor y mejor implicación de Lobotka en el juego.

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