Lucas Boyé va camino de desaprovechar una temporada completa. El atacante argentino de 22 años recién cumplidos abandonó el Torino en enero pasado y recaló en el Celta para buscar los minutos de juego que no le ofrecía el equipo italiano. El cambio, por el momento, no parece muy rentable para el jugador ni para el club vigués, que en el contrato de cesión se hizo cargo de la parte correspondiente de la nómina del futbolista. El desembolso para el conjunto vigués rondará el medio millón de euros. También tiene reservada una opción de compra de 12 millones de euros.

Sin embargo, mucho tendría que cambiar el rol de Boyé en la plantilla céltica para que el club vigués ejerciese ese derecho de compra sobre un jugador que no acaba de entrar en los planes de Unzué. El técnico había solicitado un atacante que cubriese la vacante de John Guidetti, después de que el sueco se marchase para jugar a préstamo en el Alavés. En Vitoria, el delantero escandinavo ha encontrado las oportunidades que le negaban en Vigo.

El sustituto de Guidetti no ha encontrado lo que buscaba, al menos por el momento. Unzué solamente le ha dado minutos en cuatro partidos. En dos de ellos, entró casi cuando se agotaba el tiempo reglamentario. En su estreno con la camiseta celeste, el argentino apenas tuvo ocasión de tocar el balón, pues entró en el minuto 88. Fue durante la visita del Espanyol a Balaídos. No estaba prevista su presencia en el campo, pues el técnico del Celta tenía preparado el cambio de Cabral por un atacante para conservar el 2-1 a favor. El gol de Gerard Moreno, en los minutos finales, obligó al navarro a cambiar de planes. Boyé, entonces, apareció en escena por Hugo Mallo.

La semana siguiente, el argentino disputó los últimos 16 minutos del duelo con un Getafe que ya había decidido el partido a su favor. Poco pudo aportar el recién incorporado cuando sus compañeros ya habían bajado los brazos.

Boyé no jugó ante el Eibar. En Girona también actuó como revulsivo. Entró en el minuto 75, pero nada aportó al equipo. El lunes, Unzué le volvió a regalar un minuto y el descuento.