Que este país es algo especial ya lo sabemos todos, y este pensamiento que expongo es para añadir al conjunto de todos los sinsentidos que llevamos acumulados desde que comenzó la pandemia. Muchos ciudadanos hemos tenido la necesidad de acudir a cualquiera de las oficinas oficiales de los distintos departamentos que existen, como por ejemplo, las oficinas de la Seguridad Social, las oficinas de empleo, las de Rexistro de la Xunta de Galicia, Hacienda y un largo etcétera.

Muchas de ellas se encontraban cerradas y con un cartelito en la puerta que nos indicaban que nuestros asuntos los teníamos que resolver por internet, pues la oficina se encontraba cerrada por el coronavirus. ¿De verdad nos creemos que todo el mundo hoy, sobre todo los que pasamos de los 60 años, dominamos las técnicas informáticas como para resolver cualquier problema de este tipo? Y los que tenemos algo de idea nos piden contraseñas que, para buscarlas, te puedes volver loco.

Y si tenemos la suerte de que la oficina esté abierta (sobre todo ahora, después de la desescalada), te encuentras con una especie de búnker plastificado, casi imposible de entenderte con el que está detrás de la ventanilla y, por supuesto, anunciándote que necesitas cita previa para todo. Y que ni se te ocurra volver a pasar adentro si no llevas cita previa. Cuando obtienes la dichosa cita previa, y te vas tan ufano a resolver tu problema, te encuentras a la entrada con un agente de seguridad que, con cara de sorpresa, te hace mil preguntas antes de dejarte pasar. Y cuando consigues entrar te das cuenta de que prácticamente estás tú solo en el interior de la oficina, todos los funcionarios están detrás de sus ventanillas totalmente solos, sin clientes. Y te preguntas, ¿pero quién trabaja aquí?

Y ya el colmo es cuando intentas que un médico te cure asistiendo a una consulta en los centros de salud. ¡Bueno! Terminantemente prohibido acceder a las consultas, ni siquiera con cita previa, porque la cita previa es para conseguir que, dentro de una semana, te llame tu médico de cabecera y le comentes qué te sucede a través de un puñetero teléfono. Son otros funcionarios más que se encuentran protegidísimos del coronavirus. Si te encuentras muy mal, ¡a Urgencias!, que allí están los auténticos profesionales de la Sanidad, en donde no necesitas cita previa.

Y después de esto me pregunto: los profesores, funcionarios o privados, ¿son de otra categoría inferior para que se les deje sin blindaje sanitario? Ellos tienen que comenzar el curso porque sí, a pesar de que van a estar en presencia de grupos de alumnos distintos durante muchas horas al día, sin cita previa, sin plásticos por el medio y sin agentes de seguridad que controlen la entrada a posibles portadores del coronavirus. No me digan que esto tiene sentido