En primer lugar, felicito al que haya escrito la carta firmada por Xosé Antonio Rodríguez Femández "Comunidades de montes y democracia" por su habilidad para ofender y mentir sin parecerlo.

Algunas aclaraciones: no tengo por costumbre insultar a nadie (no se puede decir lo mismo del que me contestó), y en mis opiniones no lo he hecho, salvo que el término "espabilado" equivalente a "persona ingeniosa y rápida" en vez de una definición lo considere un insulto, en cuyo caso habrá que aplicar el dicho "el que se pica ajos come".

En ningún momento he puesto en duda que sea legal la asociación (aunque tengo que decir que con cuatro personas ya se constituye una asociación)

Cuando escribí la carta no sabía quién era el presidente de la Comunidad de montes de Lavadores, por lo que no personalicé en ningún momento, como parece dar a entender su presidente. En cuanto a participar como miembro... declino la invitación, porque como me dijo alguien en una ocasión en tono peyorativo, soy una ingenua, y seguro que no estoy preparada para estar en esa asociación.

Si mis reflexiones sirven para que gente más joven y preparada se interese y participe en el devenir de la Comunidad de montes de Lavadores y hace lo que se considere justo para toda la sociedad..., me doy por satisfecha.

Creo recordar que algunos de los terrenos de la comunidad de montes de Lavadores, cuando los administraba el Concello en tiempos de Franco, se los quedaron algunas familias que construyeron allí su vivienda, y cuando el Concello los quiso desalojar no pudo porque llevaban ocupándolos un plazo de tiempo superior al que, legalmente, debían haberlos apercibido o reclamado desde la administración; a lo mejor tambien sirve para las edificaciones del Meixueiro

Es una pena que lo que un día se llamó la Rusia chiquita esté tan adormecida. Eso es algo que han conseguido las actuaciones interesadas de los partidos, que se infiltran en todos los movimientos vecinales desvirtuandolos, porque no les interesa tener Pepitos Grillo que les controlen y les recuerden que están al servicio del pueblo y no al revés.

Suelen tener en el punto de mira a personas desinteresadasy no partidistas que intentan mejorar la sociedad en la que viven y que naturalmente no dependen de nadie ideológicamente ni monetariamente, así que se dedican a calumniar (que algo queda) para desmerecer a las personas que les molestan para conseguir sus objetivos; y logran su propósito. La gente honesta se va porque se cansa, y quedan los arribistas y los comparsas.

En cuanto a las reflexiones que hice, me mantengo en ellas, considero que las comunidades de montes que no se utilizan para su uso original deberían desaparecer y revertir sus bienes al estado, aunque su uso quede condicionado al bien común. Y añado que para dar lecciones de democracia no todo el mundo sirve, porque primero hay que saber en qué consiste, que no es lo que le parece a cada uno según sus intereses.

Basta ir a un diccionario y ver la definición y se puede comprobar que democracia en la práctica poca.