Días atrás he pasado por una experiencia que a buen seguro marcara el resto de mi vida.

El hecho de entrar por urgencias con esa sensación de miedo e incertidumbre a consecuencia de lo que te acaba de suceder, se desvanece inmediatamente al entrar en contacto con el personal de nuestra sanidad pública y hace que mi percepción acerca de la labor de estos profesionales sea extraordinaria.

Es increíble que después de la situación de estrés por la que acaban de pasar estos profesionales de la salud, mantengan intacto tal grado de empatía, humanidad y profesionalidad, arropándote y dándote tal grado de seguridad en ese momento, que inmediatamente te sientes seguro y a salvo.

Estamos en estos días asistiendo a ese rancio desfile de banderas y exaltaciones del fervor patrio, en una suerte de competencia por ver quién demuestra ser más español que el otro, y sinceramente, desde mi humilde opinión, nuestra sanidad pública y sus profesionales deberían ser esa bandera y ese orgullo de país que tanto se reclama de parte y parte.

Sois un ejemplo a seguir, porque a pesar de vuestras pésimas condiciones laborales, demostráis una profesionalidad muy por encima de lo que cabría esperar en esas condiciones.

Vosotros sois mi bandera y mi orgullo como ciudadano de este hermoso país.

Gracias, gracias y mil gracias a todo el personal de nuestra sanidad pública