Inicialmente considerada como una aplicación para adolescentes sin más recorrido que un naif pasatiempo de vídeos musicales acompañados de baile, TikTok ha pasado a ser vista como una amenaza por muchos gobiernos. La popular aplicación china, de la empesa ByteDance, colocada por delante de Instagram con 1.500 millones de descargas, molesta. Por varios motivos; primero, se ha adivinado como un potente altavoz de jóvenes activistas y, además, tiene todas las características necesarias para convertirse en una herramienta de espionaje a gran escala en manos del gigante asiático.

En el punto de mira ya de Estados Unidos, la India, Indonesia, Bangladés y Australia, la plataforma anunció ayer que dejará de operar en Hong Kong tras la entrada en vigor de la nueva ley de seguridad nacional que China ha promulgado para el territorio semiautónomo.

La controvertida y contestada legislación, que tiene como trasfondo atajar las intensas protestas que vive la excolonia desde hace un año, ha llevado a la empresa a retirarse. En base a la nueva ley, la compañía está obligada a facilitar datos de los usuarios a Pekín en el caso de ser requeridos y, ante esa disyuntiva, se ha negado a ser utilizada como fórmula de rastreo y localización de disidentes.

Pero si ahora ha sido Hong Kong, antes fue la India, donde un total de medio centenar de aplicaciones, todas ellas chinas, fueron bloqueadas. El Gobierno de Nueva Delhi consideró que representan una amenaza para su soberanía digital. El punto de inflexión se produjo tras un choque ocurrido el 15 de junio entre China y la India, en la frontera en el Himalaya occidental, en el que al menos 20 soldados indios perdieron la vida.

El jefe de TikTok en la India, Nikhil Gandhi, aseguró a través de un comunicado que se reunirá con las autoridades del país para tratar la situación, y defendió que la compañía cumple con todas las exigencias de la ley india y que no comparte información con el Gobierno chino. La aplicación TikTok suma más de 120 millones de usuarios en el país asiático. A pesar de que la empresa niega trabajar en connivencia con gobiernos, su imagen, ya muy deteriorada, será difícil de revertir.

EE UU tampoco es ajeno a la cruzada contra la aplicación china. Sin ir más lejos, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, confirmó ayer que Washington se está planteando restringir el acceso de sus ciudadanos a esta aplicación al asegurar que puede estar siendo utilizada por China para espiar a los usuarios. Una sospecha, la de EE UU, que se enmarca en un contexto de tensiones con el gigante asiático que van desde la guerra comercial hasta los constantes encontronazos por el coronavirus.