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La vela rompe barreras

El Monte Real Club de Yates de Baiona pone de nuevo en marcha su escuela para personas con distintas discapacidades

Los monitores y los alumnos en los barcos. FdV

Los monitores y los alumnos en los barcos. FdV

El Monte Real Club de Yates de Baiona retomó la actividad de su Escuela de Vela Adaptada, a través de la cual organiza salidas al mar para personas con discapacidades físicas, psíquicas, sensoriales o intelectuales.

Los encargados de inaugurar esta nueva etapa, que se prolongará hasta finales de año, fueron 18 chicos y chicas del Centro Juan María de Nigrán, que salieron a navegar por la bahía de Baiona acompañados por los entrenadores del club y sus propios monitores.

En las próximas semanas se sumarán también a la iniciativa otras agrupaciones como Vontade (Asociación de Discapacitados del Baixo Miño) o Encaixamos (Asociación de Personas con Discapacidad de la comarca del Val Miñor).

Todas ellas encuentran, en la actividad organizada por el Monte Real, un gran recurso para que sus usuarios puedan acercarse al mar a disfrutar de un deporte que les aporta incontables beneficios, tanto físicos como sociales. Al tiempo que consiguen una mayor movilidad, equilibrio y control de su cuerpo, potencian también sus habilidades sociales.

La Escuela de Vela Adaptada del Monte Real Club de Yates nació en el año 2012 con el objetivo de acercar el mundo de la vela a personas con algún tipo de discapacidad. Desde entonces ha ido creciendo gracias al apoyo de empresas e instituciones como la Fundación Repsol, Iberdrola o Abanca.

En este 2014 el club fue merecedor de una distinción de la ADEAC por la eliminación de barreras arquitectónicas y su trabajo con personas discapacitadas. El objetivo para 2015 es mejorar y ampliar el abanico de servicios con nuevas inversiones en equipamiento y programas formativos.

El Monte Real Club de Yates de Baiona tiene previsto realizar varias salidas a lo largo de la presente temporada, siempre y cuando el tiempo acompañe. El proyecto tendrá continuidad en el futuro. Se busca el reforzar todos los sistemas y así poder seguir con una labor muy importante. Los dirigentes y los entrenadores del club valoran de forma muy positiva la capacidad de adaptación al medio náutido de las personas que acuden a navegar.

Una actividad con dosis de alegría

  • Una clase de vela adaptada supone un recorrido por la alegría de todos los participantes. Así se puede entender la forma de trabajar y también de realizar el recorrido que marcan los monitores y entrenadores. Aunque siempre hay alguien reaccio a realizarla, al final se convierte en una aventura. "Algunos se resisten a abandonar el barco, ya que les apetece continuar navegando", reconocen en el club. El Monte Real Club de Yates de Baiona está abierto a las entidades que soliciten realizar esta actividad en sus instalaciones.

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