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Los dos futuros de una Europa acechada por la crisis climática

Un estudio describe cómo avanzará la crisis climática en los países del G20 en función de las emisiones generadas en las próximas décadas

Puente destruido por una crecida en Bad Neuenahr-Ahrweiler, Alemania.

El futuro de la crisis climática todavía no está escrito. La gravedad de esta crisis, de hecho, depende de cuánto aumenten las temperaturas desde ahora hasta finales de siglo. En el mejor de los casos, si la humanidad consigue limitar el calentamiento global a 1,5 grados, las consecuencias de este fenómeno serán limitadas. Pero si seguimos en el rumbo actual, el planeta podría sufrir un incremento de entre dos y tres grados de media que llevaría, a su vez, a un aumento exponencial de sequías, inundaciones y eventos meteorológicos extremos.

En vísperas del arranque de la Cumbre del Clima de Glasgow (COP26), un estudio del Centro Euromediterráneo sobre Cambio Climático describe cómo afectará el avance de la crisis climática en los países del G20; los más ricos del globo y los responsables de hasta el 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Según concluye este análisis, Europa se podría quedará expuesta a un calor extremo, un aumento del nivel del mal y grandes pérdidas económicas.

Afectación económica

Caída limitada del PIB

Si se consigue poner freno al aumento global de las temperaturas, las predicciones apuntan a que el producto interior bruto de Europa caerá menos de un 1,5% en 2050 y de un 1,8% en 2100.

Más pérdidas que en la pandemia

En un mundo de extremos climáticos, Europa podría perder más de un 2% de su PIB en 2050 y más de un 5% para finales de siglo. Se estima que los más afectados por estas pérdidas serán los países del sur, incluida España, donde se espera que el calentamiento global se extreme y ponga en jaque a todos los sectores económicos. Preocupa especialmente el impacto del calor extremo en el sector primario, como la agricultura, la ganadería y la pesca. 

En el conjunto de países del G20, una crisis climática extrema podría provocar pérdidas anuales de casi el 5% del PIB en 2050 y superiores al 8% para 2100; con dos veces más pérdidas que las causadas por la pandemia de covid-19. Se estima que Estados Unidos, India, Japón, Sudáfrica y Canadá destacarán como los países más afectados, con pérdidas de entre el 10 y el 13% del PIB. 

Escasez de recursos

Riesgo de sequías

El aumento de las temperaturas agravará las sequías y pondrá en riesgo la producción agrícola en toda Europa. Si el mundo consigue limitar el calentamiento global, el riesgo de sequías se limitará a un incremento del 8% respecto a los valores actuales.

Expuestos a la escasez de agua

Más de siete millones de europeos podrían quedar expuestos a "una grave escasez de agua" si el planeta supera los 3 grados de calentamiento global. La falta de recursos hídricos podría provocar, a su vez, pérdidas de casi 100.000 millones de euros en las próximas décadas. También se estima que el aumento del calor extremo traerá un aumento del 14% en la frecuencia de las sequías hidrológicas y de un 66% en las sequías agrícolas. 

Mientras, todo apunta que para 2050 la demanda de agua para la agricultura aumentará un 40% en el sur de Europa. Esta escasez de recursos podría poner en jaque cultivos clave para el continente. En España, por ejemplo, se espera que el rendimiento de los cultivos de maíz de gran parte de la Península podría caer en picado. En el sur del país, la producción de trigo también quedaría gravemente amenazada por la crisis climática. 

Calor extremo

Los termómetros suben

En el mejor de los casos, en 2050 la temperatura media anual en Europa 'solo' estará 1,6 grados por encima de los valores de referencia de las últimas décadas. Esto implicará que tanto las máximas como las mínimas subirán unos dos grados de media.

Olas de calor más extremas y mortíferas

Un calentamiento global extremo haría subir la temperatura entre cuatro y siete grados en Europa antes de finales de siglo. Para 2050, la temperatura media anual podría sumar 2,5 grados respecto a los valores actuales. Las máximas y mínimas también sufrirían aumentos de alrededor de tres grados, con inviernos cada vez menos fríos y veranos cada vez más abrasadores. Los países del Mediterráneo, incluída España, destacarán como los más afectados por el calor extremo. También preocupa el impacto de las altas temperaturas en los entornos urbanos, donde las 'islas de calor' incrementan el fenómeno. 

En un mundo de extremos climáticos, las olas de calor podrían ser un 84% más frecuentes y durar una media de 1.247% más que ahora. Solo en Europa, las muertes por calor extremo podrían sumar entre 30.000 y 50.000 muertes anuales para 2050 y hasta 90.000 fallecimientos al año antes de finales de siglo. Las muertes por calor extremo en el año 2100 podrían ser equivalente al balance total de las últimas dos décadas.  

Inundaciones y lluvias

Eventos extremos

La intensidad y frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos ya se ha intensificado durante el último siglo. Si el aumento de las temperaturas se mantiene por debajo de 1,5 grados, todo apunta a que estos eventos no variarán demasiado respecto a lo que tenemos ahora.

Más tormentas y más afectados

En un mundo de extremos climáticos podría haber hasta tres veces más tormentas, temporales e inundaciones extremas. A partir de 2050, se estima que fenómenos meteorológicos extremos que antes se daban una vez cada 100 años empezarán a ocurrir cada 30 años y conforme avance el siglo aumentarán su frecuencia. Todo apunta a que los países del centro de Europa (como Austria, Hungría y Eslovaquia) serían los más afectados por los temporales extremos. En el Mediterráneo preocupa que las lluvias torrenciales se extiendan más allá de las estaciones habituales. 

Las proyecciones apuntan a que, si la crisis climática avanza hacia el peor de los escenarios, en 2050 Alemania pasará de 28.000 a 150.000 afectados anuales por inundaciones y tormentas extremas; Francia elevará su balance de 25.000 a 144.000 e Italia de 17.000 a 100.000. El impacto de los fenómenos meteorológicos extremos podría ir a más para finales de siglo. 

Daños en la costa

Aumento del nivel del mar

Si en las próximas décadas se consigue frenar el avance de la crisis climática, el nivel del mar en Europa 'sólo' habrá subido una media de 18 centímetros para 2050 y de 38 centímetros para 2100. A largo plazo, este incremento provocará daños en las zonas más expuestas al mar.

Erosión de 10 metros al año

Si la crisis climática se extrema, el nivel del mar podría subir hasta un metro para finales de siglo, aumentando así el riesgo de inundaciones en las zonas costeras de Europa. La temperatura del mar podría subir un grado en el Atlántico y hasta tres en el Mediterráneo. Las costas mediterráneas podrían sufrir una erosión de hasta 10 metros al año. En 2050, Europa podría haber perdido hasta 25 metros de arena y playas. Para entonces, las infraestructuras costeras podrían sufrir daños anuales de 776.000 millones de euros.

Mientras, en las aguas, también se espera un descenso en los niveles de oxígenos del agua (un factor clave para la vida en mares y océanos) y una disminución de los umbrales de clorofila (que destacan como un indicador del bienestar de los ecosistemas marinos). Todos estos factores podrían provocar una reducción drástica de la pesca. De hecho, se estima que las capturas potenciales de pescado se reducirán en al menos una cuarta parte de aquí a 2050.

Impacto de los incendios

Incendios al alza

Los incendios en el Mediterráneo llevan al menos dos décadas al alza. España, Italia, Portugal y Grecia concentran el 90% de la superficie quemada. Si se consigue limitar el calentamiento global, el riesgo de incendios 'solo' aumentará un 5%

Todavía más riesgo de incendio

Si Europa queda expuesta al calor extremo y a las sequías prolongadas, el riesgo de incendios se podría disparar más de un 10% en las próximas décadas. La superficie quemada en incendios forestales cada año podría aumentar en 1.659 kilómetros cuadrados al año de aquí a 2050, el equivalente a quemar por entero la ciudad de Londres cada año. Los grandes incendios se podrían extender en los países del sur y el este de Europa, desde España hasta los Balcanes y Polonia.

Se estima que sobre 2070, la estación de incendios ya se habrá alargado al menos un 10%. El auge de los incendios europeos también traerá un incremento de los gases de efecto invernadero, que alimentarán todavía más el círculo vicioso del calentamiento global. En 2050 podríamos tener hasta un 18% más de partículas en suspensión generadas por incendios y un 15% de emisiones globales de carbono.

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