La explosión de internet configura una nueva forma de valorar los establecimientos por los usuarios. Las guías turísticas dan paso a webs especializadas en valorar la experiencia y las instalaciones, y aunque la reina en la red es TripAdvisorGoogle también ofrece la posibilidad de añadir puntuación con código de cinco estrellas y una reseña sobre el espacio que se acaba de visitar.

El navegador ofrece la posibilidad de emitir y leer críticas de los restaurantes que prueba, pero también de los paisajes que visita, las ciudades a las que viaja, las calles por las que transita y todo tipo de lugares registrados en la plataforma.

Las interacciones de los clientes en la web para informarse y decidir dónde van a consumir incide directamente en los negocios, que no sólo cuidan la elaboración de sus platos y su aspecto exterior; sino que la empresa se ve obligada a mejorar la experiencia del cliente desde que entra hasta que sale del local para mejorar su impresión. Los camareros también cuidan mucho más su trato al cliente preocupados por su devenir profesional, y muchas veces tienen que lidiar con situaciones indeseables.

Es el caso del trabajador del restaurante TT Tapería de Sant Carles, en Tarragona, que se vio obligado a llamar la atención de un comensal después de leer su comentario:

"Mi hijo se echó a llorar al ver su hamburguesa, no digo más".

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El camarero aclaró la situación y le recordó al cliente qué había sucedido en realidad:

"El niño se echó a llorar porque le pedisteis una minihamburguesa (50g) y a su hermano una hamburguesa de Wagyu (200) después de deciros 3 veces que la hamburguesa mini era muy pequeña. Yo también lloraría, la verdad".