El príncipe herededo de Arabia Saudí plantea una ciudad futurista digna de una película de ciencia ficción. Se llama Neom y su nombre aúna la palabra griega "neos", que significa "nuevo", y la árabe mustaqbal, "futuro".

La prioridad del heredero consiste en crear una ciudad de lujo de referencia.

En lo relativo a la ingente inversión se prevé que parte del capital llegará, por un lado, de la salida a Bolsa de Aramco, la petrolera estatal. Por el otro, los informes apuntan a que el grueso de la inversión la aportarán las grandes apuestas de capital extranjero.

La ambición de Bin Salman es diversificar la economía del país, abundante al tratarse del gran proveedor de petróleo mundial.

Al futuro líder le preocupa la incertidumbre y en 2017 comenzó a trazar planes alternativos convencido de la máxima económica de "poner los huevos en distinta cesta".

La urbe en ciernes, de 26.000 kilómetros cuadrados aspira no sólo a ser la nueva ciudad de referencia en tecnología e innovación, los planes van más allá: aprovechará su materia prima para captar la atención de curiosos y turistas.

La fantasía hecha ciudad

La ciudad del futuro tiene costa HDPR

Construir la colosal Neom requiere una inversión de 500.000 de dólares y según el informe de 2.300 páginas publicado por el rotativo Wall Street Journal, cuyos datos facilitaron las consultoras involucradas -onfeccionado por las consultoras Boston Consulting, McKinsey&Co y Oliver Wyman- los detalles vertidos sobre la nueva ciudad son sorprendentes.

El cielo se convertirá en un espectáculo de fantasía por varios motivos. El más llamativo será el circuito de coches voladores iluminados que conseguirán una identidad propia para la cuidad al convertirse en pioneros en desarrollar este tipo de vías.

El segundo lustre del cielo será el cuerpo celeste que se proyectará sobre estos bólidos: una luna artificia regará de luminosidad las vías. La ciudad será tan poco convencional que aspira a convertirse en el escenario perfecto para un viajero cosmopolita ávido de conocer lugares que despierten su capacidad de sorprenderlo.

Meteorología programada y dinosaurios

La ciudad que promete el cambio en Arabia Saudí HDPR

La tecnología sustentará la cuidad, las más sofisticadas conseguirán crear nubes artificiales para provocar precipitaciones en la región, especialmente árida.

Los niños nacidos en Neom se educarán por profesores holográficos que conseguirían instaurar el mejor sistema educativo del mundo.

Los pequeños convivirán con dinosaurios robots en la ciudad. Según la planificación publicada la población de estos seres será mayor que la de los humanos.

Entre los insólitos parajes cautivarán al turista serán las playas cuya arena provocará percepciones desconocidas porque brillará en la oscuridad ofreciendo una experiencia única. Los destellos del lujo se dispersarán también en la gastronomía: alrededor de las playas abrirán numerosos restaurantes. Los suficientes para constituir el mayor ratio con Estrellas Michelín del mundo.

Ambición empresarial

Vista aérea de la ciudad saudí HDPR

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La ambición de Bin Salmán no acaba ahí: su objetivo es crear un nuevo Silicon Valley que albergue las sedes de cientos de multinacionales especializadas en edición genética.

El creador de este particular universo se inspira también en China en materia de seguridad porque drones, cámaras y tecnología de reconocimiento facial rastrearán los movimiento de cada ciudadano.