El verano es la época más frecuente en la que nos podemos ver afectados de repente por una pérdida momentánea de audición, taponamiento o lesiones en el oído.

Esta sensación puede darse en un avión, buceando o viajando por una carretera de montaña a gran altitud.

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Su nombre científico es barotrauma, ya que viene provocado por cambios barométricos, es decir, de la presión del aire o del agua.

¿Qué es exactamente un barotraumatismo?

El barotraumatismo es una patología originada por los cambios bruscos de presión, ya sea en el aire o en el agua, que ocasiona el taponamiento de los oídos.

¿Los dos principales culpables? Los indispensables en verano: los baños en el mar y los viajes en avión.

Es habitual que, durante el despegue o el aterrizaje de los aviones, se produzca un cambio de presión del aire de manera repentina.

Si la presión del aire no es igual a ambos lados del tímpano, la situación puede desembocar en una rotura del tímpano.

Pero tranquilidad, la conexión del oído con la rinofaringe, a través de la Trompa de Eustaquio, permite que el aire pueda entrar o salir manteniendo la presión constante.

Los cambios de presión también pueden producirse en el agua. El submarinismo puede causar este traumatismo y, de hecho, se trata de la lesión más común entre las personas que practican este deporte.

La formación es fundamental para evitar el barotrauma. Saber cómo descender y ascender es prioritario para evitar que el organismo pueda sufrir daños debido a los cambios de presión.

Los principales síntomas de esta afección son:

¿Cómo se puede prevenir?

Aquellas personas que viajen mucho en avión, o los más asiduos al buceo, deben tener en cuenta los consejos de la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU. para evitar el barotrauma.

Las dos indicaciones que más destacan son claras: el uso de un aerosol nasal para descongestionar y evitar los cambios de altitud si se tiene una infección de las vías respiratorias altas o un ataque de alergia.

Además de estas dos claves, se recomienda practicar la maniobra de Valsalva en los momentos de despegue o aterrizaje en aviones, o tras emerger en el submarinismo.

Esta práctica es muy sencilla: Sopla suavemente, tal como si te sonaras la nariz, mientras te tapas la nariz con los dedos en forma de pinza y mantienes la boca cerrada.

Repite la maniobra varias veces, para equilibrar la presión entre los oídos y la atmósfera.

Especialmente en las aeronaves es conveniente ventilar el oído con bostezos, movimientos mandibulares (con un caramelo) o masticando (chicle, por ejemplo).

Asimismo, en los bebés y niños pequeños, la succión del chupete o biberón pueden ser suficientes.

También es recomendable mantenerse hidratado, ya que en la cabina hay muy poca humedad ambiental.

De este modo, se debe evitar el alcohol y el café durante el vuelo, ya que pueden incrementar el riesgo de rotura de vasos capilares.

Por último, pero no menos importante, no te duermas durante los despegues y los aterrizajes.

Si estás despierto en estos momentos, puedes realizar las técnicas de cuidado personal necesarias si sientes presión en los oídos.