Fruta, verdura, legumbres, aceite de oliva extra, pescado, huevos, cereales. Estos son los principales alimentos que componen la tan valorada dieta mediterránea. Y es que son muchos los estudios epidemiológicos que han demostrado que este patrón alimentario, con una tradición milenaria, es eficaz para reducir los riesgos de enfermedad cardiovascular y otras enfermedades crónicas.

Miguel Ángel Martínez González, del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, recuerda que «la dieta mediterránea ya ha demostrado la prevención de enfermedades cardiovasculares (infartos, derrames cerebrales, trastornos circulatorios en miembros inferiores, arritmias), y de otras como el cáncer de mama, la diabetes tipo 2, la depresión, el deterioro cognitivo (pérdida de memoria asociada a la edad avanzada) y la mortalidad prematura».

Pero…

¿Es eficaz con enfermedades reumáticas como artrosis, lupus o artritis?

Pues a juicio del doctor Martínez, todavía «hay pocos estudios concluyentes, pero algunos apuntan indirectamente a que podría tener un efecto protector relevante en la prevención y mejora del pronóstico del lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide».

En este mismo sentido se pronuncia la doctora Montserrat Romera Baurés, reumatóloga en el Hospital Universitario de Bellvitge y miembro de la Sociedad Española de Reumatología (SER), al afirmar que «la dieta mediterránea puede tener también un efecto protector por sus propiedades antiinflamatorias, por su capacidad antioxidante, y por su efecto sobre la obesidad y el síndrome metabólico».

Y es que, según la especialista en reumatología, «existe una asociación positiva entre la adherencia a este tipo de dieta y una menor prevalencia de artrosis. Se ha demostrado que una ingesta elevada de ácidos grasos omega 6 induce inflamación sinovial (articulaciones) y deterioro del cartílago articular».

«Por tanto, – concluye Romera- la dieta mediterránea previene la inflamación, la destrucción del cartílago y produce una disminución de los ácidos grasos omega 6, a favor de los ácidos grasos omega 3. En pacientes con artritis reumatoide se recomienda seguir este patrón alimenticio por sus beneficios sobre la inflamación y el dolor, así como sobre las comorbilidades que la acompañan».

Pero hay más beneficios para los pacientes reumáticos que siguen una dieta mediterránea, como es el hecho de que no aumenta los niveles de ácido úrico, y así reduce la posibilidad de sufrir gota.

En España vamos a peor…

Como ciudadanos españoles tenemos la gran suerte de disponer de todos los alimentos necesarios para comer bien y sano, sin gastar mucho y sin dificultades para encontrar los productos en el mercado.

A pesar de ello, el doctor Martínez advierte que «en las 3 últimas décadas, en España están empeorando los hábitos alimenticios”. Y puntualiza: «la dieta mediterránea no es la actual de España, sino la que seguían nuestros abuelos. Cuanto más joven es la población española, peor la sigue».

En cualquier caso, el especialista resalta que Bloomberg nos sitúa actualmente como el país más sano del mundo. En concreto, tres macroestudios de la Universidad de Navarra han demostrado que la dieta mediterránea es el modelo ideal de alimentación saludable y, gracias a estas investigaciones, ha sido así reconocido mundialmente.

En su opinión, «el gran cambio que se está acometiendo en Medicina es pasar del paradigma de solo controlar factores de riesgo (colesterol, tensión, glucosa) a adelantarse y actuar anticipadamente sobre los determinantes de los factores de riesgo, que consisten básicamente en los hábitos alimentarios».

¿Qué comer si tenemos una enfermedad reumática?

Dentro de la cantidad y variedad disponible en el mercado para seguir la dieta mediterránea, la reumatóloga Montserrat Romera señala algunos alimentos esenciales para los pacientes aquejados de alguna patología reumática.

 

«Aunque no tenemos todavía el nivel suficiente de evidencia científica sobre los efectos beneficiosos de la dieta mediterránea para efectuar recomendaciones dietéticas específicas a los pacientes con enfermedades reumáticas, sí se sabe la importancia que tiene como perspectiva de salud», concluye la doctora Romera.

Hay que recordar que 1 de cada 4 adultos en España sufre una enfermedad reumática, lo que supone, como decíamos al principio, en torno a 11 millones de personas.