El autor es un investigador que busca el saber intensamente, historiador de la verdad absolutamente probada y por encima de todo un hombre humilde y maestro. Su libro enseña la historia de los años de silencio, miedo y mentira. Abre con claridad la época, la describe en hechos y al final de cada historia, si uno quiere, puede romper la bruma, ver la verdad, la mentira y juzgar el pasado realmente como fue.

Un amigo muy indignado me mandó una foto del Obispo de Tui, el alcalde de Vigo y la presidenta de la Diputación juntos para asistir a no sé qué fase en la elaboración de una inmensa estatua. Ni siquiera me planteé si aquello estaba bien o mal.

Las tres autoridades civiles y católicas van a colocar, por distintos motivos, una figura de Jesús de Nazaret convertido en un Jesús del Sagrado Corazón con una enorme corona. El alcalde de la ciudad quiere que Vigo sea más o tanto como Río de Janeiro. La presidenta de la Diputación quizás desee lo mismo. El Obispo puede considerar la historia muy de la Iglesia Católica. Parece que una vez más se pone en práctica el “ánima pro ánima, ánima mea”, que es lo que suele decir de broma un amigo mío cuando se aprovecha de algo

No quiero entrar en si lo que van a hacer está bien o mal, si merece el gasto o no, si es muy importante el sí o el no para otros (léase creyentes o no creyentes), si como la canción “hay dos ciudades en el mundo que tienen gran parecido Río de Janeiro en Brasil y en España la de Vigo”, va a ser un éxito comercial. Varias amigas y amigos me dirían que a aquella pieza musical debería dejarla en paz porque lo pasamos muy bien bailándola.

Bailes y coñas aparte, el prelado debería hacer algo más importante. Durante muchos años en Tui se contaron mentiras y calumnias sobre las cosas que hicieron los leales (antes de que llegaran los rebeldes) a curas, a Iglesias, a gente piadosa…y no quiero seguir…quizás debiera hablar del cura de Budiño, y su falsa historia, del otro cura que escribe una carta denuncia con tildes de acentos a su antojo, pero que sirvió para matar. Eso en concreto fue en Caldelas, y entre los asesinados están los nombres de Domingo Páramos, amigo mío póstumo, y Luis Puente, compañero de ferrocarriles de mi padre. Señor Obispo, lea el libro de Xosé Álvarez Castro y verá ¡qué cura era aquel cura! ¿Cuándo va a divulgar la carta que escribió el entonces Prelado de Tui, diciendo que “gracias a Dios” en toda su diócesis no había habido ni un hecho reprobable durante el periodo en el que los republicanos mandaron en la demarcación y que por tanto Joaquín Arraras mintió?

Solo copiar lo que escribió el obispo de entonces al pie de la letra por el señor obispo de ahora y proclamarlo, dará paso a la verdad y cesará las mentiras millones de veces repetidas. Ese día no habrá foto pero la figura de Jesús Nazaret, hombre de paz y bienaventuranzas, será mucho más honrada.

A un admirador de El Nazareno, el monumento le parece una ridiculez más, innecesaria en el gasto y muy de cuando se gritaba “Viva Cristo Rey” con fines nada cristianos.

“Xose Álvarez Castro, amigo, teu libro, que da título a este escrito, é un libro aberto dun longo tempo.

Grazas.”