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Entrevista | Soledad Puértolas Escritora y académica de la RAE

«Llevo años con un manuscrito y solo veo posible acabarlo en Vilanova»

La autora se siente «muy emocionada» por el título de Filla Adoptiva que recibe este jueves de parte del lugar donde «me invade la felicidad»

La escritora Soledad Puértolas.

La escritora Soledad Puértolas. / Alejandro Garcia

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Vilanova

La escritora, periodista y letra «g» de la RAE, Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947), necesita pocas presentaciones y menos en Vilanova de Arousa, donde, además de ver a un referente de la narrativa española, ven a una vecina más.

Hace décadas que el vínculo surgido por el origen arousano de su marido se convirtió en un sentimiento de afecto propio y tan recíproco que mañana se plasmará en el papel. Su nombramiento como Filla Adoptiva tendrá lugar en la Casa Museo Valle-Inclán, a las 20.00 horas, durante un acto público.

¿Qué siente con este título?

Es algo muy especial. Viniendo de una tierra de secano como Zaragoza, encontrar un segundo hogar en un sitio tan diferente y que me ha acogido tan bien... Llevo años visitando Vilanova y mi integración ha sido natural, poco a poco, de un modo suave, sin forzar. He establecido una relación muy cercana con mucha gente y tengo un grupo de amigas maravillosas que todos los viernes compartimos una tertulia, y eso ya es media vida. Esta tierra me enamoró desde el primer momento. Aquí escribo feliz y muchísimo. Unas veces frente al mar, otras resguardada… Es dónde mejor estoy y siempre que vengo me invade una sensación de felicidad; me encanta.

Ha vivido en California, Noruega… ¿Qué tiene esta tierra que enamora?

Antes de casarnos ya realizaba viajes esporádicos. Más tarde empezamos a alquilar porque nos encantaba pasar los veranos en As Sinas y hasta que pudimos comprar un terreno y construir nuestra casa. Y así nos hemos ido haciendo vecinos. Para mí, esta tierra lo reúne todo: el mar, las huertas, una suavidad especial y la gente… Hemos tenido la inmensa suerte de encontrar personas maravillosas. Me siento muy a gusto. Es algo indescriptible. Es simplemente estar aquí. Y aquí estoy bien.

¿Se consideraba vilanovesa antes de la distinción?

No me atrevería a tanto, pero tampoco me consideraba una turista porque no tengo esa mentalidad, tengo la mentalidad de vivir aquí. Supongo que habrán valorado esto y el nombramiento me emociona profundamente.

En sus libros se intuyen referencias a la villa, pero nunca la nombra explícitamente. ¿A qué se debe?

Me ocurre lo mismo con Zaragoza, tengo novelas ambientadas allí y jamás la menciono por su nombre. Con Vilanova sucede igual, aunque si reuniera todos mis relatos, habría, como mínimo, una docena que transcurren en esta tierra y en este mar. Sucede en los dos últimos de «En el camping» y creo que la gente de aquí lo ha advertido y, de hecho, quien los ha leído me lo ha dicho. No me sale nombrar los lugares porque no soy una escritora costumbrista, soy más de intimidad y de impresiones; de hacer un bosquejo y que el lector lo reconstruya en su cabeza.

Acaba de publicar «En el camping», pero ante una autora tan prolífica es inevitable preguntar si hay otro libro en ciernes.

Pues sí. Llevo por lo menos diez años trabajando en el largo, largo manuscrito de una novela. Mientras estaba en Pozuelo de Alarcón -donde tengo mi residencia habitual- sentía que no tenía fuerzas para rematarlo. De hecho, me decía a mí misma: Esto tengo que hacerlo cuando llegue a Galicia, y así ha sido. El primer día, en cuanto puse orden en casa, me senté en el porche a hacer la última revisión. Al menos eso espero ¡porque llevo cantidad de versiones! -ríe-.

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