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Ribadumia

Exigen investigar el segundo episodio de contaminación fecal del Umia en un mes

El Concello de Ribadumia aún no tiene datos del origen y la coincidencia

Partidos opositores y ecologistas ponen en el punto de mira a la represa que se levanta en Cabanelas

Vista de la represa del Umia, en Cabanelas, aportada por el BNG.

Vista de la represa del Umia, en Cabanelas, aportada por el BNG.

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Ribadumia

El Umia registró hace unos días en Cabanelas el segundo episodio de contaminación fecal en menos de un mes y la preocupación por el estado del río del que bebe O Salnés y que desemboca en la ría de Arousa no se ha hecho esperar.

De momento, no ha trascendido si tiene su origen en un mal funcionamiento de la depuradora de Ribadumia o si es una coincidencia de incidentes de otra naturaleza.

Sin embargo, no ha pasado inadvertido para partidos opositores y ecologistas, que exigen una investigación a la Xunta y ponen en el punto de mira a la represa que se está construyendo para llevar agua a A Toxa, llamando la atención sobre una posible contribución a la proliferación de microorganismos, además de considerarla una «agresión medioambiental» y pedir su «eliminación».

Las alertas saltaron ayer cuando el Concello de Ribadumia emitió un bando recomendando no bañarse en la playa fluvial porque los niveles de contaminación microbiológica dieron elevados en la analítica del 26 de agosto. En concreto, por la presencia de E. coli

El lento protocolo de alertas de la Xunta provocó que la medida llegara casi al mismo tiempo que su propio levantamiento, pues unas horas después, la administración local recibía el contra análisis, practicado el día 30, y el resultado ya era normal.

Preguntada por este diario, sus responsables desconocían si existía relación con el episodio registrado a principios de agosto, cuando se detectaron niveles elevados de otra bacteria de origen fecal: Enterococos intestinales. Datos extraídos del portal de la Consellería de Sanidade donde se publican las pruebas que realiza en la temporada de verano para calificar el estado de las zonas de baño.

Uno de los primeros en dar la voz de alarma fue Somos Ribadumia. El opositor local expresó su «preocupación» por la sucesión en tan breve periodo de tiempo, señalando además testimonios de usuarios advirtiendo de un «olor podrido de cañerías».

Por su parte, desde el Colectivo Ecoloxista do Salnés (CES) consideran «imprescindible investigar si existe alguna relación entre la situación del río y los episodios de contaminación detectados en la zona de baño». De hecho, han presentado un escrito ante Augas de Galicia y la Dirección Xeral de Patrimonio Natural solicitando la «inspección inmediata de la represa y el tramo afectado», pues «hemos podido comprobar que en esta época de menor caudal del río, queda prácticamente bloqueado por la represa» porque el agua «no llega a superar el nivel de rebaje central y discurre únicamente entre las piedras de la misma, dejando el río interrumpido y sin una vía adecuada para el movimiento de peces y otras especies», relataron.

Así, además de llamar la atención sobre esto último, que les parece «especialmente grave», el colectivo destaca otras cuestiones como que las retenciones pueden favorecer el calentamiento del agua en verano y, sobre todo, que «un río con menor circulación y mayor acumulación de agua puede presentar condiciones más favorables para el aumento de microorganismos». Asimismo han solicitado los informes y autorizaciones concedidos al proyecto, que siempre ha estado rodeado de polémica.

«Ocupa todo el ancho del río»

De hecho, el BNG de O Salnés también visitó la zona y describió un escenario parecido al CES: «Un auténtico empedrado que ocupa todo el ancho del río, con más de 20 metros de largo», expusieron la diputada Montse Prado y los portavoces locales Liso González (Cambados) y Vanesa Fariña (Ribadumia).

Consideran que es una «agresión ambiental» y también ven «irracional e injustificable la autorización» para esta estructura, ya que «todo el mundo sabe que el objetivo fundamental es captar agua para el campo de golf» y «en la actualidad, A Toxa está unida a la red principal de abastecimiento procedente de la potabilizadora de la Mancomunidade do Salnés, incluyendo el Concello de O Grove». Además de señalar «el riesgo río arriba, sobre todo en la parroquia de Oubiña, de posibles inundaciones cuando lleguen las lluvias».

Así, exigen a la Xunta que respete el acuerdo unánime parlamentario de 2016, de que la empresa busque otras alternativas si no tiene suministro suficiente, y que «se elimine la represa de inmediato».

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