Barbanza e Iria y Tinto Barrantes se suman a una vendimia que en Rías Baixas roza su ecuador
En Valga destacan «el grado optimo y la acidez moderada, gracias a la lluvia recibida»
Los productores de «folla redonda» prevén «menos cantidad» pero «más calidad»
Ana Pontón reclama que la Xunta garantice la recogida de toda la uva y recupere la Mesa del Viño

Vendimia de Bodegas Castellum Augusti, de la IGP Terras de Barbanza e Iria. / FdV

Con la vendimia llegando a su ecuador en la Denominación de Origen Rías Baixas, donde esta semana siguen incorporándose bodegas, como Bouza do Rei, Casa da Barca y tantas otras, es momento de destacar también lo avanzado de la recolección en la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Viños da Terra de Barbanza e Iria, donde «nos encontramos con una uva excelente de calidad y perfecta en cuanto a maduración, con un grado óptimo y una acidez moderada gracias a la lluvia recibida», explica Manuel Bandín, de Bodegas Castellum Augusti, en Valga.
Es una de las destacadas de esta marca de calidad en la que esperan recoger un 20% más de uva que el año pasado y que explota viñedos en los términos municipales de Boiro, Catoira, Dodro, A Pobra do Caramiñal, Pontecesures, Rianxo, Ribeira y Valga. Así como en las parroquias de Camboño, Fruíme y Tállara, en el término municipal de Lousame; las de Iria Flavia y Padrón, del municipio padronés; las de Baroña, Caamaño, Queiruga, Ribasieira, San Pedro de Muro y Xuño, en O Porto do Son; y la parroquia de Seira, en Rois.
De ahí sale la uva necesaria para producir unos vinos «con equilibrio y armonía, excelentes expresiones aromáticas y buenas características de conservación», explican en la IGP.

La uva en la bodega arousana Casa da Barca. / FdV
Al margen de lo que está dando de sí la campaña ya iniciada, hay que destacar que esta misma semana arranca también la del Tinto Barrantes o «folla redonda», es decir, la del «tintorro» más representativo de la comarca de O Salnés.
Los viticultores vuelven a hablar de un descenso de producción respecto al año precedente. Pero, eso sí, también de «una mayor calidad, ya que llovió en el momento oportuno». En cualquier caso, insisten en que este es «un cultivo que acabará desapareciendo, porque al no alcanzarse su legalización, cada vez hay más gente que deja de cultivar».
En relación con el descenso de actividad y los problemas existentes, aunque en su caso haciendo alusión a las diferentes denominaciones de origen gallegas, hay que citar a la portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, que ayer reclamó en Vilanova de Arousa al Gobierno gallego que adopte medidas estructurales para garantizar el futuro del sector vitivinícola y, de manera inmediata, asegure que toda la uva producida por los viticultores gallegos sea recogida. Pontón realizó estas declaraciones durante una visita a la bodega Condes de Albarei, en el Pazo Baión, donde analizó con sus responsables, encabezados por su presidenta, María Dolores Calvo, el desarrollo de la recolección.

Los viñedos de Bodegas Castellum Augusti. / FdV
La dirigente nacionalista situó el vino entre los sectores «estratégicos para Galicia» por su capacidad económica, exportadora y de generación de empleo, además de por su contribución a fijar población y mantener la actividad en el medio rural. En el caso de la DO Rías Baixas, señaló que la actividad genera más de 200 millones de euros anuales, alrededor del 65% de la facturación total del sector vitivinícola gallego según los datos manejados por el BNG.

Manuel Méndez
Sin embargo, Pontón advirtió de que las fortalezas del sector conviven con problemas que, a su juicio, están quedando especialmente de manifiesto durante la actual vendimia.
«La Xunta tiene que garantizar que ningún productor va a quedar sin que se le recoja su uva», afirmó, después de señalar que existen productores que «aún no tienen vendida» su producción y para los que «no hay la certeza de que se vaya a recoger su totalidad».
Para la portavoz nacionalista, esta situación evidencia la existencia de problemas estructurales que requieren una respuesta por parte de la Administración autonómica. «Esto demuestra que hay problemas estructurales que es necesario que se aborden desde el ámbito institucional, porque si la Xunta no hace su trabajo, evidentemente quienes van a acabar pagando las consecuencias son los pequeños productores», advirtió.
Entre las propuestas planteadas por Pontón figura la recuperación de la Mesa del Viño como espacio de participación de todos los agentes del sector. El objetivo sería utilizar este órgano para diseñar una planificación estratégica para la viticultura gallega y afrontar los principales retos que afectan a productores, cooperativas y bodegas.
El BNG también reclama recuperar los contratos homologados plurianuales, una herramienta que, según Pontón, permitiría «dar estabilidad al sector y a los pequeños productores».
La portavoz nacionalista pidió asimismo a la Xunta que asuma una mayor responsabilidad en el cumplimiento de la ley de cadena alimentaria. Para ello, planteó la realización de un estudio que permita determinar cuál es el coste real de producción de la uva en las Rías Baixas y garantizar que los viticultores no perciban precios por debajo de ese umbral.
Pontón vinculó estas reclamaciones con la evolución registrada por el sector durante los últimos años. Frente a los datos actuales de 10.000 viticultores y 9.000 hectáreas dedicadas al viñedo en Galicia que, según recordó, está manejando estos días el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, la líder del BNG contrapuso las cifras de 2009: 16.000 viticultores y 11.000 hectáreas productivas.
Esto supone una pérdida de 5.000 viticultores y alrededor de 2.000 hectáreas productivas en ese periodo. Para Pontón, estas cifras demuestran la necesidad de abordar el futuro de la viticultura desde una perspectiva estructural y no únicamente desde la situación puntual de una campaña.

Pablo Hernández Gamarra / Noé Parga
En este sentido, defendió que el debate no debe centrarse exclusivamente en la capacidad productiva por hectáreas, sino en el modelo de viticultura que Galicia quiere desarrollar en el futuro.
El BNG, explicó, apuesta por «un modelo productivo vitivinícola basado en las cooperativas, que mantenga a todas las familias que fueron viviendo de la viticultura y que apueste por caldos de calidad muy vinculados al territorio».
De ahí que aprovechara su presencia en Condes de Albarei para abundar en su modelo, definiendo a dicha firma como una «cooperativa emblemática». Durante su visita al Pazo Baión, destacó el papel que pueden desempeñar estas entidades para garantizar la continuidad de la actividad de los pequeños viticultores.
«El cooperativismo permite aunar esfuerzos a pequeños productores, una mayor involucración con el territorio, preservar una parte de nuestra viticultura y es también un emblema en todo lo que tiene que ver con la innovación, con la mejora de las técnicas y con el producir caldos de primerísima calidad», afirmó Pontón.
La dirigente nacionalista cerró su visita reivindicando el peso del vino gallego dentro y fuera de las fronteras de la comunidad. Mostró su «orgullo» por un sector que «está llevando el nombre de Galicia por todo el mundo demostrando nuestro buen hacer» y reclamó que ese esfuerzo tenga también el respaldo de las instituciones.
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