El esperado regreso de las «gladis»
Temporada de orcas en las Rías Baixas
Los últimos tres años han resultado especialmente intensos en cuanto a avistamientos e interacciones

Dos de las orcas que estos días se dejan ver en las Rías Baixas. / Bluscus / Cemma

Aunque no salen a relucir todos los avistamientos ni todas las interacciones (cuando los animales fijan su atención en un barco y llegan a mantener contacto directo), ya que algunas de las entidades dedicadas a su estudio prefieren mantener el máximo secretismo posible en torno a su presencia, para no criminalizarlas y evitar que sean acosadas por las embarcaciones de recreo, nadie puede ocultar que las orcas llevan años visitando las Rías Baixas.
Y no solo eso, sino que parecen haberse acostumbrado a estas aguas, para deleite de los amantes de la naturaleza, inquietud de la flota y desesperación de los tripulantes de los barcos afectados por los «juegos» de estos mamíferos marinos.
En cierto modo precedidos por una fama que no responde a la realidad, estos cetáceos de la familia de los delfines oceánicos pueden aparecer a la altura de las islas Cíes, Ons y Sálvora, así como en puntos más cercanos a las rías de Vigo, Pontevedra y Arousa, llegando incluso a adentrarse en ellas, como se documentó en veranos pasados.
Lo hacen para alimentarse o mientras siguen a sus presas, predominantemente el atún rojo, trazando una ruta de ida y vuelta claramente definida y estudiada que une el Cantábrico con el Estrecho de Gibraltar y tiene una de sus paradas preferentes en Galicia.

Manuel Méndez
La conclusión principal es que las orcas se sienten a gusto en estas aguas, de ahí que, como sucede con las ballenas azules, jorobadas, rorcuales aliblancos y tantos otros cetáceos, estén cada vez más presentes en ellas. Una afluencia, dicho sea de paso, que también tiene mucho que ver con el hecho de que cada vez se disponga de más y mejores medios para la localización, identificación y estudio de esta especie, catalogada como «Vulnerable» por el Ministerio de Medio Ambiente en 2011 y que en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) se considera «Amenazada» y, desde 2019, «En Peligro Crítico».
Una especie que no deja a nadie indiferente y que suele verse por estas latitudes desde mediados de agosto hasta bien avanzado el mes de septiembre, de ahí que la actual pueda tildarse de «época de orcas en Galicia».

Los últimos avistamientos e interacciones. / GTOA
De ahí que la empresa de turismo marinero Bluscus de cuenta de una «impresionante jornada» vivida a bordo de su goleta a la altura de las islas Cíes y las rías de Vigo y Pontevedra, al abrigo de las expediciones organizadas por la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma), encargada de la Red de Varamientos de Galicia.
La vieja «Toñi»
En dicha singladura, llevada a cabo durante la jornada dominical, «pudimos localizar a una conocida familia de orcas en nuestras rías», detallan en Bluscus. Entre ellas se encontraban «Toñi», que tiene aproximadamente sesenta años de vida, y «Gladis Tarik».
Por su parte, el Grupo de Trabajo Orca Ibérica (GTOA) alude al avistamiento de orcas realizado por miembros de la Cemma en la zona de Punta Couso, en la ría Pontevedra, «en el marco de las campañas científicas de embarques participativos» organizadas por la entidad a bordo de la goleta «Evangelina», con puerto base en Vigo.
Y detalla el GTOA, del que forma parte la propia Cemma, que se trataba de un grupo «de 8 o 10 orcas» entre las que se encontraban «Toñi»; «Pingu», un macho de unos 29 años; «Gladis Dalila», «Gladis Blanca» y «Gladis Tarik».

Así son las «gladis». / FdV
Asimismo, el Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares (BDRI) confirma, desde O Grove, el esperado regreso de las orcas a las Rías Baixas, incidiendo en que «se produce cada año por estas fechas».
Bruno Díaz
El centro que dirige el biólogo Bruno Díaz López aclara que «durante la mañana del domingo, nuestro equipo realizó un seguimiento de un grupo de siete ejemplares para poder estudiar su comportamiento y recopilar fotografías con las que identificar a todos los individuos y comprobar cuáles repiten visita respecto a años anteriores».
Igualmente, el BDRI confirma que la presencia de las orcas «provocó incidentes con algunas embarcaciones de vela, incluyendo daños en timones», de ahí que recomiende navegar «con precaución, responsabilidad y respeto por los animales, siguiendo las recomendaciones de las autoridades y evitando aproximaciones innecesarias para reducir el riesgo de incidentes».

R. M.
Incidentes como el protagonizado por un barco atacado por las orcas cuando se dirigía a Baiona tras participar, en la tarde del sábado, en la regata Trofeo Ignacio Montenegro, tal y como confirmaron desde la entidad organizadora, el Club Náutico de San Vicente, con sede en Pedras Negras (O Grove).
Desde 2020
En resumen, que las orcas están de vuelta y hay que acostumbrarse a convivir con ellas. Más aun teniendo en cuenta que desde el año 2020, cuando las orcas empezaron a acercarse a los barcos y a jugar con ellos, a veces provocando daños materiales importantes en los mismos, se han contabilizado en la costa atlántica y cantábrica de la Península Ibérica 1.613 encuentros, de los cuales 1.039 fueron interacciones propiamente dichas y 574 correspondieron a avistamientos, entre ellos los acaecidos en las Rías Baixas.
Y esos son los datos oficiales que manejaba hasta marzo el GTOA, centrado en la conservación y gestión de la orca ibérica, una subpoblación singular de las orcas que viven en el Atlántico nororiental. Pero, no cabe duda, se han producido otros muchos episodios de los que no queda constancia, incluidos los relacionados con los ataques que sufren las propias orcas, a veces incluso tiroteadas.
El año pasado fueron 155 las interacciones comunicadas y 110 los avistamientos de orcas computados desde la costa de Francia hasta la de África, lo cual refleja «una disminución del 23% respecto a la media del periodo comprendido entre 2021 y 2024, en el caso de las interacciones, y un incremento del 15% en lo referido a avistamientos».
Genéticamente aisladas
Especialmente llamativa resultó la visita de estos delfínidos, genéticamente aislados de los individuos que habitan en aguas de Noruega e Islandia, en el año 2023, cuando interactuaron con diferentes barcos y se dejaron ver a la altura de las Cíes, Ons, Sálvora, Corrubedo y Muros, llegando a adentrarse en la ría de Arousa, para incredulidad de navegantes e investigadores.
Había sucedido el 21 de agosto, interpretándose su entrada en la ría, como un cambio de comportamiento sin precedentes, ya que hasta entonces solo se habían dejado ver lejos de la costa, durante los desplazamientos entre el Sur y el Norte de la Península Ibérica.
La tripulación del aula flotante de naturaleza que es el barco pesquero rehabilitado «Chasula» pudo disfrutar de los animales durante una hora, destacando el movimiento de las orcas entre la costa de Castiñeiras (Ribeira) y la isla de Rúa, y aprovechando para tomar gran cantidad de imágenes con las que inmortalizar y documentar el momento, lo cual permitió poner nombres y apellidos a aquellos ejemplares gracias a la técnica de fotoidentificación.
Según la Cemma, entre los visitantes estaban «Gael» y «Prior», dos hermanos de 10 y 6 años, respectivamente, que presentaban un comportamiento «muy tranquilo y pacífico» y que, según aseguraban en la entidad que dirige Alfredo López, no habían sido observados nunca interactuando con barcos pesqueros o veleros.
Unos meses antes la orca «Gael» había sido vista en la costa marroquí «con un sedal y un anzuelo clavado en un costado», según el GTOA.
Aquel avistamiento se había producido apenas 16 horas después de que una familia de cinco orcas interactuara con un velero francés al que causó daños entre las islas de Sálvora y Ons.
La pequeña subpoblación de orca ibérica, con un número reducido de individuos maduros (menos de cincuenta), también fue protagonista en 2024, cuando a principios de septiembre ocho ejemplares, entre los que se encontraban un macho, una hembra de casi medio siglo de vida y otra de apenas diez años, volvieron a adentrarse en la ría de Arousa, tal y como destacaban desde el BDRI. Días después fueron vistas nadando y alimentándose en Ons, y unas jornadas más tarde, a la altura de la costa de Corrubedo (Ribeira).

Recomendaciones. / FdV
A raíz de aquella incursión en la ría, los expertos de la Cemma identificaban desde el barco «Chasula» a la «abuela» de la familia, conocida como «Toñi», un macho llamado «Pingu» y las hembras «Gnomo» y «Gladis Estrella», es decir, algunas de las orcas que se han visto en varias ocasiones durante los últimos años y, de nuevo, los últimos días.
Destacan las orcas bautizadas coloquialmente como «Gladis», que, cabe recordar, proviene del término «gladiadores». Se las define así por ser «ejemplo de lucha por la supervivencia» y su interacción con los veleros desde 2020.
Las habían localizado entre San Vicente de O Grove y Sálvora, observándolas después a la altura de la costa de Castiñeiras (Ribeira) y trazando casi el mismo recorrido que habían realizado a mediados de agosto de 2023 por el interior de la ría de Arousa.

CEMMA
El año pasado las orcas también visitaron las aguas y rías gallegas desde mediados de agosto. Entre ellas se encontraba una hembra de 46 años bautizada como «Muesca», acompañada de una cría con menos de un año de vida, y, de nuevo, el macho «Pingu».
Junto a esos ejemplares estaban «Gladis Estrella», de unos trece años; una orca adulta conocida como «Gnomo-Elba», también hembra y de unos 30 años; «Toñi»; la también hembra «Atlas-Azhar», de 49 años; y una orca huérfana y adolescente que tenía entonces 14, «de sexo no identificado», fichada como integrante de la comunidad de orcas «Gladis» y llamada «Albarracín-Scarlett».
Al hablar de los avistamientos del año pasado hay que hacer especial hincapié en que, a mediados de agosto, se adentraron en la ría mucho más que en sus visitas de los dos veranos anteriores, llegando a alcanzar aguas de Vilanova y Vilagarcía, tal y como confirmaba el Grupo de Trabajo Orca Atlántica.
El 23 de agosto de 2025, por ejemplo, se produjeron nueve avistamientos, entre los que se encontraba uno a la altura de As Sinas, en aguas de Vilanova y Vilagarcía, registrándose un total de cinco «interacciones con contacto físico», es decir, episodios en los que dichos animales llegaron a tocar a las embarcaciones que estaban a su alrededor. Algunas de las cuales, por cierto, se encontraban hostigando a los cetáceos en lugar de dejarlos tranquilos.
De ahí que la comunidad científica insista en pedir respeto a los animales y marque una serie de pautas de comportamiento en las que abunda la administración, tales como disminuir la velocidad de los barcos o detener la marcha para evitar incentivar el juego o la interacción de los animales con el timón, apagar los equipos electrónicos no esenciales, bajar las velas si estuvieran izadas, dejar el timón a la vía y, sobre todo, no intentar espantar a las orcas ni golpearlas, manteniendo siempre la calma y teniendo claro que no buscan atacar a los tripulantes, sino interactuar con la estructura del timón.
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