La uva cobra más protagonismo que nunca
Pies mojados y mucha velutina tras las lluvias en el arreón de una vendimia que va por 10 millones de kilos en la DO Rías baixas
La actividad es intensa en viñedos y bodegas, que ya no se detendrán hasta completar la recolección
Algunos racimos empiezan a verse afectados por tanta agua, mientras que a otros «les vino de perlas»

Manuel Méndez

Las lluvias de días pasados obligaron a ralentizar una vendimia iniciada hace ya dos semanas en la Denominación de Origen Rías Baixas que, a pesar de todo, nunca se detuvo. Prueba de ello es que hasta ayer se habían introducido en bodega 8 millones de kilos, por lo que, una vez sumados los de esta jornada, bien podrá decirse que se han superado ya los primeros 10 millones, de un total de 50 millones previstos este año.
Ahora que han cesado las precipitaciones es momento de dar el empujón definitivo a esa recogida de una uva que sigue siendo abundante y de excelente calidad, aunque bien es cierto que mientras a muchos racimos «les vino de perlas el agua caída», porque se hidrató el fruto y se reguló su acidez, otros empezaban a sufrir más de la cuenta, dándose casos de viñedos en los que se aprecian síntomas de botrytis.
Ese es el panorama con el que se encontraron los viticultores que esta mañana tomaron los viñedos en las diferentes subzonas de la DO Rías Baixas, intensificando el ritmo de manera notable respecto a días pasados.
Y más que se intensificará a partir de ahora, pues a lo largo de los próximos días se irán sumando a la campaña las bodegas que estaban esperando que cesaran unas precipitaciones que han dejado a su paso suelos completamente mojados, algunos encharcados.
Así lo constataban los recolectores mientras apañaban racimos y trataban de evitar la presencia de una buena cantidad de avispa asiática, toda vez que, «quizás por regresar el sol y las altas temperaturas tras las lluvias, las velutinas han aparecido de repente», explicaban a pie de parra.
Algo, por otra parte, previsible, ya que tanto este como otros insectos se sienten atraídos por el dulzor de la uva y, al igual que intentarán los patógenos, tratan de aprovecharse de las heridas que hayan podido sufrir los granos a causa de la lluvia.
Gente que está de vacaciones o que aprovecha los días de descanso en sus empresas, personas en situación de desempleo, algunos de baja laboral que hacen un esfuerzo bajo las parras, estudiantes que buscan unos ingresos extra antes de comenzar el curso, trabajadoras del sector marisquero y conservero que cambian el rastrillo y las latas por las tijeras y cajas durante un par de semanas, así como los hermanos, hijos, nietos, primos, tíos y demás familia de los propietarios de los predios conforman el variopinto perfil de los jornaleros que afrontan la que, según todos los indicios, va a ser una vendimia histórica, además de haber sido la más madrugadora de todos los tiempos.
«Es un trabajo intenso, pero vale la pena porque levantas mucho dinero en pocos días», explicaba varios jóvenes que trabajan juntos en el viñedo desde hace días, y que en apenas una semana regresarán a sus pisos de estudiantes en Vigo y Santiago. «Lo que más me cuesta es el madrugón del domingo después de salir el sábado por la noche», apostillaba uno de ellos.
«Estoy en paro, y trabajar en la vendimia me viene muy bien para ir tirando», esgrimía una mujer, madre de dos niños, mientras recogía racimos para una conocida cooperativa de la DO Rías Baixas.
Son muchos los testimonios que pueden escucharse entre las cepas y rodean a la vendimia, ahora ya lanzada definitivamente y que beneficia directamente a casi 5.000 viticultores y cerca de doscientas bodegas que explotan una superficie aproximada de 4.800 hectáreas en la DO Rías Baixas repartidas en las cinco subzonas que la componen.
Dicho lo cual, y volviendo al principio de esta información, hay que decir que, de los 8 millones de kilos recogidos hasta ayer, 4,4 corresponden a la subzona Val do Salnés, 2,6 millones salieron de las viñas de Condado do Tea, unos 800.000 kilos fueron recogidos en O Rosal y apenas 200.000, en Ribeira do Ulla.
Por variedades, la uva albariña sumaba ayer 7,6 millones, correspondiendo la cantidad restante a godello (177 toneladas), loureira blanca (72), treixadura (65 toneladas) mencía (11), caíño blanco (4), caíño tinto (3,2) y espadeiro (3 toneladas).
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