Tradición y gastronomía
Los furanchos de Cobas, el otro atractivo estival de Meaño
Tortilla, pulpo, pimiento y «raxo» son los platos más característicos

La acumulación de vehículos en Cobas es sinónimo de la presencia cercana de un furancho. / T. Hermida
La pequeña localidad meañesa de Cobas repite un verano más como espacio destacado de ocio nocturno, al atraer a una notable cantidad de amantes del vino y los furanchos.
No en vano, cada anochecer, y más aún en fin de semana, vecinos y turistas se acercan para degustar los albariños y tintos caseros que se sirven tras la barra o en mesa, siempre acompañados de platos típicos para el tapeo, como la tortilla, el pulpo «á feira», los pimientos de Padrón y las patatas fritas acompañadas de «raxo» troceado y pimiento.
En Cobas hay un tramo de apenas 800 metros en el que se concentran una decena de furanchos: A da Juan, A de Gardenia, A de Ángel, A de Enrique, O Quirófano, O Bacelo de Mari…
Todos se han ganado ya un hueco en la gastronomía y cada vez tienen más tirón, de ahí que estacionar los fines de semana en Cobas se torne labor complicada al anochecer, con atascos puntuales en la carretera provincial 9302. Aunque más difícil aún resulta encontrar mesa para disfrutar del momento.

Una zona de furanchos en Cobas. / T. Hermida
Más aún porque, además de funcionar bien para las cenas, Cobas se convierte en zona de vinos, de forma que algunos grupos van de furancho en furancho degustando sus caldos.
Un tirón que en verano se aprecia a diario y cuya intensidad baja tras la vendimia, centrándose más en los fines de semana. Pero en agosto, como ha vuelto a suceder este año, viven su momento álgido, haciendo de Cobas la meca de los furanchos salinienses.
Algunos, para estar operativos todo el año, optaron por licencia de taberna o bar, si bien, en la práctica, les gusta oficiar como furanchos por lo atractivo de tal denominación, sinónimo de lugar donde se sirve vino casero, tinto Barrantes y albariño propio. Copa y taza, según el local, se alternan como recipiente en el que degustar los caldos, reconociendo algunos que la tradicional taza (cunca) resulta más «enxebre».

Santos Álvarez (Edición Eli RG)
Hasta Cobas llegan cada fin de semana para saborear sus vinos gentes desplazadas desde lugares como Vigo, A Coruña, Lalín, Pontevedra, Ourense o Ribeira. Muchos ya conocen los locales, pero si alguien quiere visitarlos y necesita encontrarlos debe tener claro que por fuera estos locales no son lo que parecen.
Desde el exterior son como viviendas al uso. Quizás la mejor pista para saber de su presencia sea la acumulación de vehículos delante cada anochecer. A lo sumo, alguno cuenta en el portal con un letrero discreto. Ya dentro, el cliente descubre un mundo diferente, donde la ornamentación lo introduce en un lugar típico de la Galicia rural, con un encanto que embelesa al visitante.
Cierto que el mundo de los furanchos en el municipio meañés se van más allá de Cobas. No faltan en las otras parroquias locales de esta índole, como A de Amancio de Vila, en Meaño, A de Marcos, en Xil, Dúas Cepas, en Padrenda, A Bouza Vella, sito en Dena, A do Parral, de Lores o A de Pastora, en Simes. Todo un mundo por descubrir en esta localidad arousana.
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