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Medio centenar de viviendas

Duchas contaminadas y agua de botella: tres décadas de calvario vecinal en Cambados

Vecinos de Baltar y A Barca esperan la solución prometida más reciente, de mayo, por la insalubridad de sus pozos, su única fuente de abastecimiento: «Estamos desesperados»

Algunos de los vecinos afectados que contaron su problema a este diario en la carretera autonómica.

Algunos de los vecinos afectados que contaron su problema a este diario en la carretera autonómica. / Iñaki Abella

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Cambados

Más de medio centenar de viviendas de la parroquia de Castrelo (Cambados) llevan varias décadas duchándose con agua contaminada y comprando embotellada para evitar problemas de salud. No tienen pruebas concluyentes, pero tampoco la «menor duda» de que la insalubridad de sus pozos domésticos -su única alternativa a falta de abastecimiento municipal- está causada por filtraciones de la red de pluviales de la carretera PO-550, instalada por aquel entonces y que desencadenó una serie de despropósitos que les han sumido en la «desesperación y la impotencia». Ya no saben a qué puerta llamar.

Los sucesivos gobiernos locales han reconocido el problema y han comprometido soluciones, pidiendo la implicación del titular del vial, la Xunta, pero nunca llega. La promesa más reciente data de mayo, cuando el actual Ejecutivo anunció un anteproyecto basado en una memoria previa valorada en casi un millón de euros para sustituir este sistema mixto por uno de tuberías separadas de pluviales y fecales, y moderno. No como los tubos de cemento que se ponían de aquella, alimentando las sospechas vecinales de que acumulan años de «fisuras y malas conexiones», filtrando en el subsuelo de este tramo de A Barca y Baltar.

Fue en virtud de una moción del PP aprobada por unanimidad de todos los grupos. Iba a ser cuestión de semanas, pero los meses han pasado y los afectados siguen sin noticias. No obstante, «debería darles vergüenza a todos los partidos. PP, PSOE, BNG, Somos y Pode; todos han gobernado desde que llevamos peleando, desde 1997», claman los afectados.

«¿Qué nos queda? ¿Cortar el puente? ¿O esperar a que alguien enferme de verdad?», claman los afectados

Durante estos años habrán surgido decenas de problemas médicos que podrían ser atribuibles a su realidad, como infecciones en la piel o gastroenteritis. Por otra parte, dolencias de lo más común, «así que es muy difícil establecer la relación», reconocen. Por si acaso «ponemos el calentador eléctrico y la lavadora a la máxima potencia de temperatura para intentar matar lo que haya», relata una afectada. Además, al carecer de abastecimiento municipal, ya no beben más que agua embotellada o de fuentes de confianza.

Los vecinos atendidos por este diario explican que se cansaron hace tiempo de analizar el agua de sus pozos procedente de acuíferos -«sabemos que están contaminados, es tontería gastar más dinero»- y creen que los primeros fueron una familia del País Vasco que tiene una casa de veraneo cuando, en una de sus visitas, «se encontraron mal».

Resultados de analíticas

Una de las analíticas más recientes que exhiben data de 2022 y revela la presencia de Clostridium perfringens y esporas (6 UFC/100 mL), además de coliformes totales (78 UFC/100 mL). Unos resultados compatibles con un patrón de contaminación microbiológica histórica o intermitente de posible origen fecal, especialmente por la presencia de la primera, que es más resistente en el medio e incluso frente a la cloración convencional que la E. Coli, el «chivato» más popular.

En este caso no había esta bacteria, pero a falta de una indagación que nadie ha realizado, su ausencia podría suponer que en el momento de la muestra no había un vertido contaminante reciente y esta se cogió en verano, cuando no llueve con intensidad y el sistema es menos problemático.

«Obligados a conectarnos»

Estos cambadeses remontan el origen de todos sus males a 1997, cuando se instalaron las aceras y el drenaje en el tramo de la PO-550 en el que viven. Hasta entonces, utilizaban fosas sépticas, pero «hace una década, aproximadamente, nos obligaron a conectarnos a esta red concebida originalmente para recoger las pluviales, no para saneamiento doméstico. Incluso nos mandaron cartas y es una aberración».

Vista de una analítica del pozo de una familia afectada de 2022.

Vista de una analítica del pozo de una familia afectada de 2022. / FdV

Además de un «problema ambiental» y cuando llega el invierno, esta tubería mixta no da abasto con las precipitaciones y también provoca desbordamientos frecuentes en el aliviadero del puente de Castrelo, vertiendo directamente al río Umia.

Hasta donde saben, va a la EDAR de Tragove y les están cobrando un canon, pero «la realidad es que un servicio que no tenemos, aunque ya nos da igual el dinero, no queremos devoluciones, lo que queremos es que se destine a construir un alcantarillado real», sentencian.

Entre los presentes estaba Alfonso González, el vecino que firmó el primer escrito de queja junto con una recogida de firmas hace casi tres décadas. En aquel momento la reclamación se centraba en que estaban desplegando red de agua potable en Castrelo y habían dejado fuera a estos barrios, «por negligencia de alguien. Como las aceras ya estaban hechas, no querrían volver a levantarlas».

Arrancaron el compromiso de darles el servicio y a este le siguieron otros, ya con el problema de contaminación, pero nada cambiaba, así que recurrieron a la Valedora do Pobo y a la oficina de atención de la Unión Europea. «Estamos desesperados, ya no sabemos a quién acudir. Luchamos con las armas que tenemos. ¿Qué medida de presión nos queda? ¿Cortar el puente? ¿O tenemos que esperar a que alguien enferme verdaderamente?», se preguntan, indignados con unas instituciones que «se culpan» entre ellas y «solo ponen excusas».

«Ponemos la lavadora y el calentador a máxima temperatura para intentar matar lo que haya», relata una vecina

«Llegaron a decir que no saben de dónde procede la contaminación, pues que metan unas cámaras por los tubos para comprobar su estado porque no tenemos pruebas, pero con unas tuberías de cemento antiguas y ese volumen de aguas para las que no están preparadas… No nos cabe la menor duda de que están mal», añaden.

En las respuestas remitidas a la defensora gallega -la última de febrero- el Concello alega que la queja «no identifica fehacientemente el lugar exacto donde se plantea la problemática por lo que no resulta posible corroborarlo con la información obrante en el Concello», además de recordar que es un vial autonómico.

«Es la misma cantinela de siempre. El saneamiento es una competencia municipal y en el caso del abastecimiento, bastaría con conectarnos a la tubería comarcal que pasa bajo el puente para O Grove. Pero, además, que digan eso, después de tantos años... Sentimos mucha impotencia», se quejan estos ciudadanos.

Proyecto reciente de la Xunta

Se sienten como una promesa electoral incumplida y que nunca han sido una prioridad en las inyecciones de financiación externa que su administración más cercana ha destinado a otros proyectos. Pero sobre todo lamentan la oportunidad perdida con el proyecto de saneamiento que la Xunta está ultimando en Cambados después de tres años de obras, preguntándose porqué no los incluyeron.

Además, según aseguran, el Ayuntamiento «se reunió con el presidente de Augas de Galicia y este le pidió un anteproyecto, aprovechando una ampliación que tenían que hacer del proyecto para la zona de A Pastora o San Tomé, pero no le llevaron nada».

Y así, mientras se pasan la pelota en los despachos, estos vecinos conviven a diario sin unos servicios básicos dignos, además de unos «malos olores insoportables» en determinadas épocas del año que los han llevado a sellar las rejillas de los sumideros con plásticos y bridas.

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