Cuarenta elaboraciones tradicionales de caña blanca, de hierbas y tostada compiten en Valga
Los productores locales y externos que utilizan materia prima local optan a 1.450 euros en premios

Uno de los platos fuertes de la XXXVI Festa da Anguía e Mostra da Caña do País es el concurso de elaboración tradicional del aguardiente en sus diferentes variedades. Un certamen en el que participan este año 39 referencias, de las cuales dieciséis corresponden a caña blanca, doce son de hierbas y once compiten como aguardiente tostada.
Tras la primera cata realizada pasaron a la final una decena de licores blancos, seis de hierbas y seis tostados, y será mañana, en los actos centrales de la fiesta, a celebrar en el Parque Irmáns Dios Mosquera, cuando se desvele la identidad de los ganadores.
En el Concello sostienen que se trata de «una de las ediciones más disputadas de los últimos años, favorecida por la posibilidad de inscripción tanto para productores empadronados en el municipio como para aquellos otros que, siendo de fuera, elaboren sus licores con materia prima procedente de Valga».
La demostración del destilado tradicional de aguardiente en la fiesta de la anguila y la caña de Valga. / Concello de Valga
Otro aliciente que explica la mayor participación es el incremento de la cuantía de los premios en metálico a entregar a los dos primeros clasificados de cada modalidad.
Y es que van a repartirse 1.450 euros, de los cuales 500 son para la mejor caña blanca y 300 tanto para el mejor licor de hierbas como para el ganador en la categoría de la tostada, entregándose 150 y 100 a los segundos clasificados, respectivamente.
Ricardo Abuín Mariño, Juan Carlos García Busto, María Luisa Vázquez Tubío, Francisco García Carballeira y María Elena Cerneira Santiago son los integrantes del jurado que se encarga de evaluar la calidad del aguardiente presentada a concurso atendiendo a criterios visuales, olfativos y gustativos.
Así se vivió el día grande de la XXXV Festa da Anguía e Mostra da Caña do País, en Valga. / Concello de Valga
En su evaluación, que desarrollan en el Centro de Interpretación da Caña do País de que dispone Valga, «tienen en cuenta tanto la limpieza y brillo del producto como la ausencia de turbidez e de impurezas en suspensión», explican en el gobierno local.
En el caso de la caña blanca «se busca la máxima transparencia, mientras que en la de hierbas y la tostada se valora la estabilidad y color, que van desde tonos amarillentos hasta cobreados, siendo también muy importante la formación de ‘lágrimas’ en la copa al agitarla, lo que indica el contenido alcohólico».
En cuanto a la fase olfativa, «se evalúan aromas y fragancias del propio bagazo y de las hierbas, frutas y especias empleadas en la elaboración, así coma la ausencia de olores que indiquen una mala destilación».
Y ya en la fase gustativa lo que busca el jurado es «harmonía entre el calor del alcohol y los sabores propios de cada variedad».
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