Sabor agridulce entre la flota
La flota de Arousa cierra la campaña del cerco: fue «muy buena», pero «extremadamente corta»
El sector lamenta no poder ampliar la actividad hasta octubre para conectarla ya con la temporada del bou de vara
El patrón de Cambados busca cambios en el libre marisqueo tras el buen funcionamiento de las zonas exteriores de la ría

Un barco de cerco en la ría de Arousa. / Iñaki Abella

Una vez agotados los cupos del cerco, la tradicional arte del «xeito» se emplea esta noche por última vez este año para completar una campaña que el sector considera «muy buena», tanto por la abundancia de sardina como por su calidad y los precios alcanzados.
Pero también «extremadamente corta», ya que «lo ideal sería seguir pescando hasta finales de septiembre o incluso mediados de octubre, para así poder encadenar esta campaña con la del bou de vara», explica Alejandro Pérez, armador y patrón mayor de la cofradía de pescadores de Cambados, cuya lonja es una de las más importantes de Galicia en lo que pesca de sardina y/o xouba se refiere.
En ella se despacharon este año casi 400 toneladas, siendo únicamente superada por las de Ribeira y A Coruña, con 2.500 en casa caso, Vigo (1.650), Portosín (759) y Corcubión (647).
«Lo cierto es que se están consiguiendo los topes sin problema y los precios son altos», remarca, «de ahí lo positivo que resultaría seguir pescando un mes más, para lo cual hay que conseguir más cuota o lograr que se modifique el reparto con Portugal para el cerco, el racú y la piobardeira, ya que de lo contrario seguiremos estando todos los años enormemente condicionados».
FARO DE VIGO ya explicaba hace días que el cupo de 9.420 toneladas de sardina ibérica para las artes de cerco, racú y piobardeira y de 423 toneladas para la flota del xeito se agotó en Galicia y el Cantábrico en cuatro meses, mientras que los buques del sur solo consumieron un tercio de sus posibilidades pesqueras: 7.005 toneladas.
Según los datos del Sistema de Información Andaluz sobre datos de Comercialización y Producción Pesquera (Idapes), solo se despacharon en primera venta 1.940 toneladas de la especie en aquella comunidad, valoradas en casi 3,3 millones de euros.
Ventas a industria
Así, lamentando que la campaña en el cantábrico-noroeste «finaliza antes de lo que deseábamos», y felicitándose porque, al menos, fue mejor que la del año pasado», el patrón cambadés destaca «las ventas para fábrica, ya que fueron las más numerosas y el precio llegó a 2 euros esta misma semana, siendo la media de la costera de alrededor de 1,75 euros, mientras que en 2025 se quedó en 1,25 o 1,30 euros por kilo».
Una sardina, la de industria, de entre 15 y 20 piezas por kilo, que es la más demandada por la mayoría de las conserveras, dado que su maquinaria se adapta mejor a ese tamaño en el momento de partirla. «Y estuvimos encontrando pescado de ese tamaño durante prácticamente toda la campaña, a excepción de abril», apostilla Pérez.
Distinto es el caso de conserveras como la vilanovesa-vilagarciana Pérez Lafuente, que descabeza las sardinas a mano y prefiere que el tamaño se ajuste a 20 o 25 piezas por kilo.
Pero «el cerco también estuvo vendiendo bien parta fresco, a 2 o 3 euros el kilo, sobre todo en la lonja de Ribeira y gracias a la demanda de los grandes supermercados», declara el representante de la flota cambadesa.
Antes de matizar que «la mayoría de los barcos del xeito son de Cambados, A Illa y Rianxo, a los que se suman algunos repartidos por puertos como Vilanova, Carril y A Pobra».
Son alrededor de 400 las embarcaciones censadas en la comunidad con autorización para el manejo del «xeito», situándose 205 de ellas en la provincia de Pontevedra y 191 en la de A Coruña.
Compra de cuota inviable
Casi todos «pequeños barcos que no pueden competir a la hora de comprar cuota a los armadores andaluces», lo cual hace irremediable colgar las redes antes de lo deseado.
A pesar de lo cual la lonja de Cambados está viviendo «un verano muy bueno, el mes pasado con casi un millón de euros en facturación, que es algo pocas veces visto», sostiene Alejandro Pérez.
Así comenzó otra preocupante y desconsoladora campaña para el libre marisqueo en Arousa. / Noé Parga
Ese positivo mes de julio, al igual que un agosto que sigue la misma estela, unido a lo bien que funcionó la campaña de la volandeira, hace que la «rula» de cambados esté a punto de alcanzar los 5 millones de euros tras la venta de 900 toneladas de producto en lo que va de año. Y eso a pesar de la crisis que arrastra en marisqueo en esta y otras cofradías.
Reunión en Santiago
Hablando de marisqueo y volandeira, decir que el patrón mayor cambadés viajó a Santiago para, en la Consellería do Mar, empezar a perfilar las próximas campañas. Al igual que para reivindicar diferentes mejoras en la lonja, el puerto y el sistema de cambio de modalidad pesquera establecido en Galicia.
Respecto a esto último, esgrime Pérez que «si llegada la campaña de la vieira, la del centollo o la de volandeira se autoriza el cambio de artes a todas las embarcaciones se perjudica a las que habitualmente se dedican a esos recursos, de ahí que queramos platear la necesidad de regular esta situación».
El otro gran asunto a abordar es el del fracasado libre marisqueo en la ría de Arousa, hundido desde que fueron las propias cofradías, o, al menos algunas de ellas, las que quisieron hacerse cargo de su gestión directa.
Ahora que se intenta reflotarlo es momento de poner sobre la mesa datos de carácter científico relativos al estado de los recursos en zonas exteriores de la ría como Sálvora, Aguiño o Ribeira, y no solo los alusivos a los bancos comunes más importantes en el pasado, como O Bohído, Cabío y Os Lombos do Ulla.
No todo puede ser pensar en cierres temporales, ceses de actividad o paradas biológicas, porque si hay marisco en la ría lo que hay que hacer es ir a ‘apañarlo’
De lo que se trata es de planificar la siguiente campaña, que debería comenzar en octubre, «teniendo en cuenta la abundancia de bivalvos como la almeja roja en los bancos exteriores, lo cual hizo que los rañeiros que trabajaron allí tuvieran un invierno muy bueno, con ingresos de 3.000 euros mensuales que llegaron a ser de 4.000 o 5.000 en diciembre», asegura Alejandro Pérez.
A su juicio, «no todo puede ser pensar en cierres temporales, ceses de actividad o paradas biológicas, porque si hay marisco en la ría lo que hay que hacer es ir a ‘apañarlo’, y si el año pasado se hubiera cerrado por completo el libre marisqueo, como algunos pretendían, no se habría acudido a faenar a esas zonas exteriores de la ría y, por tanto, se habrían dejado en el mar muchas toneladas de almeja roja comercial que acabaron salvando el invierno a mucha gente».
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