Agresión medioambiental
El río O Con vuelve a contaminar la ría de Arousa con un vertido de sustancia blanca
Vecinos y cofradías reclaman la intervención de administraciones y fuerzas de seguridad para localizar y sancionar estos episodios repetidos

Manuel Méndez

El río O Con, que desemboca en la ciudad de Vilagarcía, se ha convertido por méritos propios durante los últimos años en uno de los focos contaminantes más persistentes de cuantos azotan a la ría de Arousa. Y esta mañana ha vuelto a demostrarlo, arrastrando durante horas algún tipo de producto o sustancia que teñía el agua de blanco e iba perdiendo intensidad a medida que avanzaba la jornada.
Es el enésimo vertido en este cauce que nace en el monte Xiabre y atraviesa el casco urbano vilagarciano para encontrarse con el mar a la altura de la rampa de O Cavadelo, ya en terrenos de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía.
La esperanza es que tantos y tan intensos vertidos vayan a reducirse drásticamente, o al menos esa es la idea, en cuanto entre en funcionamiento la nueva red de saneamiento municipal que instala la Xunta de Galicia en Vilagarcía, dado que se pretende rebajar hasta poco más de 20.000 metros cúbicos el volumen de vertido medio anual en el río O Con, que cuando hace ya tres años se presentó el proyecto a manos de la Consellería de Medio Ambiente era de unos 771.376 metros cúbicos al año.
El río O Con, donde se acumulan numerosos residuos, sufrió esta mañana su enésimo vertido de aguas sucias, teñidas de blanco. / M. Méndez
Aunque no parece que vaya a ser la solución definitiva, pues si no se localizan y clausuran los focos contaminantes situados aguas arriba, el O Con seguirá trasladando incalculables cantidades de vertidos líquidos a la ría arousana.
La misma, por cierto, a la que también arrastra botes, botellas, plásticos y todo tipo de residuos, tal y como se apreciaba igualmente esta mañana.
La culpa la tienen la gente que conecta el alcantarillado de sus viviendas a la red de pluviales y las empresas que realizan vertidos directamente a los ríos o que hacen obras o tareas de limpieza en sus instalaciones dejando que las aguas sucias acaben en el cauce fluvial
Un aporte de residuos, cabe recordar, que se incrementaba recientemente a raíz de la Festa da Auga y aumenta cada martes y sábado, cuando a orillas del río se celebra el mercado ambulante y se generan restos que, en una considerable cantidad, acaban en el agua.
Hedor
Ni que decir tiene que este nuevo vertido desató la indignación de los vecinos que se detenían no solo a observarlo, sino también a olerlo, ya que tanto si procedía de ese nuevo foco como de los desagües que vierten directamente al río, esta mañana había en su entorno un hedor considerable.
«Esto es una vergüenza», exclamaban algunos ciudadanos al observar la escena. «Lo peor es que estos vertidos se repiten continuamente», lamentaban.
Otros apuntaban que «este es un mal generalizado, ya que también hay vertidos continuamente en ríos como el Umia y el Chanca (Meaño)», al igual que el Ulla y varios de sus afluentes.
Enfado
Añaden quienes denuncian la situación que «la culpa la tienen la gente que conecta el alcantarillado de sus viviendas a la red de pluviales y las empresas que realizan vertidos directamente a los ríos o que hacen obras o tareas de limpieza en sus instalaciones dejando que las aguas sucias acaben en el cauce fluvial».
A esto se suman las quejas de representantes de cofradías de pescadores y agrupaciones de marisqueo arousanas, quienes al ser consultados en relación con este nuevo vertido responden que «es lo mismo de siempre», por lo que dicen estar «cansados» de soportar este tipo de «episodios contaminantes», tanto en el O Con como en otros ríos.

Manuel Méndez
Y claro está, llegan a señalar que la contaminación procedente de los aportes fluviales tiene buena parte de culpa en la pérdida de productividad de la ría arousana.
Unos y otros lamentan que «no se hace nada para remediarlo porque esto sucede desde hace muchos años», de ahí que además de apelar al civismo llamen a la implicación del Concello de Vilagarcía y de todos aquellos en su misma situación, al igual que reclaman la intervención de la Xunta y del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil para «dar con el origen de los vertidos y castigar a quienes los causan».
A este respeto, hay quien cree que «tampoco debería resultar excesivamente complicado hacer una investigación en condiciones, dado que el O Con es un río muy corto», de apenas 15 kilómetros. Un trazado en el que dispone de dos afluentes principales que también son un foco de contaminación permanente, como el regato da Lomba, canalizado bajo el recinto ferial de Fexdega, y el Santa Mariña, que lo está bajo el centro comercial y numerosos edificios de viviendas y negocios.
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