Gestión de la basura
El reciclaje masivo bajaría el coste de tratar biorresiduos en O Salnés a entre 7 y 27 euros al año por habitante
El servicio mancomunado de compostaje «in situ» de O Salnés incorpora a un segundo maestro al equipo y sube a cinco Ayuntamientos tras la adhesión de Sanxenxo y O Grove

Inauguración de un compostero comunitario en Meis. / Iñaki Abella
La Mancomunidade do Salnés ha realizado una estimación general de costes de gestión de los biorresiduos por compostaje y este se mueve en una horquilla de entre 7 y 27 euros por habitante y año. Una cifra que parece una quimera teniendo en cuenta el actual recibo pagado por la ciudadanía, que según el municipio puede rondar los 100 euros anuales, y que para poder aproximarla en un futuro requeriría de un reciclaje masivo de todos los residuos. Es decir, que los desechos cuyo único destino posible es la incineración se redujeran a la más mínima expresión.
La gestión de residuos debe abordarse como un global, por eso hace tiempo que Europa implantó la obligación de reciclar al máximo y no solo envases, papel y vidrio, con mayor aceptación entre la ciudadanía, también los biorresiduos. Es lo más caro de tratar, pues es el principal residuo doméstico -puede suponer un 40% en los hogares- y el que más pesa debido a su alto contenido en agua, y teniendo en cuenta que los Ayuntamientos pagan el servicio por peso.
De ahí los esfuerzos de los Concellos por implantar medidas como el compostaje «in situ» -el más beneficioso desde el punto de vista económico y ambiental- y el contenedor marrón, con el fin de rebajar el verde de toda la vida, que era un poco como el cajón desastre y que hoy ha sido sustituido por el de fracción resto, tratado con el modelo más caro: incineración en la planta de Sogama. Ahí van desde pañales y compresas hasta colillas.
Así las cosas, el servicio mancomunado de Mestre composteiro sigue creciendo: se acaba de incorporar un segundo profesional y a Meis, Cambados y Meaño se han sumado recientemente Sanxenxo y O Grove, que hasta ahora lo hacían en solitario. La meta general es poder alcanzar cotas que permitan rebajar el recibo que pagan los vecinos. Ya lo hacen en Vilagarcía y en A Illa, que fue pionera, modificando su ordenanza hace casi dos décadas, y que gestionan su propio modelo, como los restantes de O Salnés no adheridos al servicio comarcal.
Casi un lustro
El departamento se implantó en 2022 y ha realizado una estimación de lo que cuesta gestionar el orgánico en función de donde se deposite y teniendo en cuenta que la media de generación por persona y año es de unos 146 kilos. Sus responsables subrayan que es un cálculo general que se podría afinar en función de la localización de la vivienda, el Ayuntamiento… Y que contempla el transporte y el tratamiento.
Así, la opción más económica sería el compostero individual, el de jardín y huerto, donde el único gasto anual sería la visita del profesional para ayudar a los usuarios en el proceso y realizar las oportunas comprobaciones de que marcha correctamente, pues no se puede olvidar que trata de basura y tiene unas implicaciones. Saldría a unos 7 euros por habitante, para empezar, porque se elimina lo que encarece el recibo, transporte y destrucción.
Después estarían los comunitarios, cuyo coste se movería entre los 10 y 15 euros, en función del tamaño del centro. Y fuera ya del compostaje «in situ», el quinto contenedor, el marrón, se movería en los 27 euros anuales, pues se realiza a nivel industrial; en el caso de O Salnés, en la planta de Sogama en Baión. Todo esto frente a los 36 euros calculados para el genérico.
Las cifras no son comparables linealmente a lo que se paga actualmente en el recibo, pues este se abona en función de si es una vivienda o un negocio, de la ubicación, por unidades y no por habitante... Sin embargo, desde la entidad consideran que puede servir para hacerse una idea de lo que se puede alcanzar y animar a la incrementar la participación en el sistema y, sobre todo, por el beneficio ambiental.
Más de 22 toneladas de compost y «más que hubiera, les encanta»
El maestro compostero Gustavo Cochón explica que, en general, hay una valoración positiva de quien se suma. «En el caso del individual, puede haber un renuncia por cada mil, es anecdótico, y la gente está encantada con el compost generado en los comunitarios, en una semana se vacía. ¡Más que hubiera!», asegura. Y es que «se nota mucho la diferencia, quien lo prueba alucina con cómo lo notan las plantas. Un vecino me contaba hace poco que lo agradece, pues antes rebuscaba tierra en las cunetas para sus macetas».
Actualmente, tienen abierto un nuevo reparto de colectores individuales que se sumarán a los más de 2.000 distribuidos en estos años en Cambados, Meis y Meaño. A estos hay que sumar los 31 comunitarios instalados en estos municipios y en los de nueva adhesión.
En la primera mitad del año y en conjunto, gestionaron un volumen de 104 toneladas de las cuales, 70 eran biorresiduos y el resto, 33,5, de fracción vegetal (madera triturada, hojas, césped...). Y en cuanto a la producción de abono, resultaron 22 toneladas sin cribar.
La capital del albariño encabeza el ranking con 44,7 toneladas de materia procesada y le siguen O Grove, con 42,4 toneladas; Meis (10,4), Sanxenxo (5,7) y Meaño con 700.000 kilos. Entre todos suman una de capacidad de tratamiento de más de 1.000 toneladas de biorresiduos al año.
Todas estas cuestiones están siendo analizadas por una consultora especializada contratada por la Mancomunidade do Salnés para elaborar el pliego de condiciones del nuevo contrato de la basura, al que se sumará Meaño (ahora están Cambados, Vilanova y Meis).
El objetivo es introducir retos de futuro como la aplicación de la tasa de generación, que ya debería estar implantada desde hace años, obligando a repercutir en el ciudadano el coste íntegro del servicio impidiendo la cobertura del déficit de costes con las arcas municipal, lo cual era habitual.
Esto requiere saber con cierto detalle cuánta basura produce cada vecino y es una complicación, aunque existen aplicaciones móviles y otras opciones como visitas frecuentes, en el caso del compostaje «in situ» para registrar los datos reales, lo cual se deberá evaluar en un futuro con la nueva concesionaria.
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