Gardacostas de Galicia
Una lancha, 1.300 aparejos y 372 kilos de pescado y marisco interceptados a los piratas de las rías
Los operativos se desarrollaron en Arousa, Pontevedra, Vigo, Muros-Noia, Ferrol, el litoral de Camariñas, Corcubión y el Ézaro
En O Grove se investiga desde hace semanas a un grupo organizado de furtivos que actúan encapuchados
La semana pasada se tramitaron 31 actas de presunta infracción e incautación en distintos puntos del litoral

La lancha de los furtivos encapuchados que llevan tiempo interviniendo en aguas de O Grove y Cambados. / FdV

La lucha contra el furtivismo permitió al servicio Gardacostas de Galicia extraer de aguas de Ferrol, Arousa, Pontevedra, Vigo, Muros-Noia, el litoral de Camariñas, Corcubión y la ensenada del Ézaro un total de 1.300 aparejos de pesca ilegales, además de recuperar 372 kilos de diversas especies de pescados y mariscos y tramitar 31 actas de presunta infracción e incautación en distintos puntos del litoral, todo ello entre los días 17 y 23.
Pero eso no es todo, porque además de estas operaciones protagonizadas por los guardacostas a bordo de patrulleras como «Mar de Galicia», «Valentín Paz Andrade», «Irmáns García Nodal» y sus embarcaciones auxiliares, con apoyo terrestre y aéreo, hay que destacar que el último fin de semana se saldó con una nueva intervención en aguas de O Grove y Cambados, donde hace meses se investiga a un grupo organizado de furtivos que fueron sorprendidos ya en varias ocasiones y actúan encapuchados.

Algunas de las nasas interceptadas por la embarcación «Mar de Galicia». / FdV
Tras haberles decomisado importantes cantidades en días pasados, esta vez la colaboración de Gardacostas, la cofradía de Cambados y el pósito mancomunado de San Martiño, con socios de ese mismo municipio, O Grove, Meaño, Sanxenxo, Ribadumia y Poio, permitió interceptar a los piratas encapuchados alrededor de 228 kilos de almeja japónica en el entorno de la isla de A Toxa Pequena.
Al igual que, tras realizar una profunda investigación, fue posible localizar e incautar una lancha utilizada habitualmente por los ilegales, que acostumbran a salir huyendo en cuanto se ven sorprendidos.
Identificados
Aunque se han escapado de nuevo, la recuperación de la planeadora y los bivalvos supone otro importante golpe para ese grupo organizado que está perfectamente identificado por Gardacostas, cofradías y Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil al que desde hace tiempo se trata de «cazar» con las manos en la masa.

Manuel Méndez
Hay que tener presente que, si bien el furtivismo es una actividad extremadamente grave, en este caso resulta aún más preocupante, ya que ese grupo organizado de piratas actúa en uno de los más importantes bancos marisqueros de la ría de Arousa.
Además, se da la circunstancia de que en la actualidad esa zona está cerrada, con los mariscadores sin poder trabajar a la espera de que de resultado el plan de recuperación al que está siendo sometida para intentar paliar los daños causados por los temporales del pasado invierno.

La embarcación intervenida en O Grove. / FdV
Quiere esto decir que mientras los mariscadores dejan crecer su marisco y no salen a faenar, los furtivos se dedican a capturarlo de forma ilegal para introducirlo en el mercado negro.
Balance
Pero volviendo al balance de las intervenciones del servicio dependiente de la Consellería do Mar a lo largo de la pasada semana, cabe detallar que se recuperaron 1.215 nasas, 61 cacharros de pulpo, tres sacos y una boya en los puertos de Camariñas, Camelle y Santa Mariña.
Lugares donde se recuperaron 269,5 kilos de pulpo, más de 44 de nécora, 25 de navaja, 11,5 kilogramos de centollo, 7 de congrio, 6 de almeja japónica, 4 de bogavante y una cantidad similar de almeja rubia, junto a algunos lotes de santiaguiño y camarón.
En la ría de Vigo hay que destacar la recuperación de 249 nasas y 70 kilos de pulpo, mientras que en A Illa de Arousa, Corcubión y la ensenada del Ézaro fueron incautadas 432 nasas, 83,5 kilos de pulpo, 15,5 quilos de nécora y 10,5 de centollo.

Almeja ilegal recuperada entre O Grove y Cambados. / FdV
Desde la Consellería do Mar resaltan que la práctica totalidad del producto decomisado fue devuelto al mar, mientras que el que se encontraba muerto se entregó a comedores sociales.
En el departamento de Marta Villaverde insisten en pedir la colaboración del sector del mar y los consumidores para tratar de acabar con la lacra del furtivismo, al tiempo que resaltan que operativos como los referidos «forman parte de la labor continuada de vigilancia e inspección que desarrolla Gardacostas de Galicia» para combatir a los piratas de las rías y hacer cumplir la normativa que protege tanto a los recursos existentes en las rías como la propia actividad de pescadores y mariscadores.
Dicho esto, cabe abundar en que vuelve a quedar de manifiesto que el llamado «furtivo legal», que es como se conoce a quienes esquilman los recursos aprovechándose de sus permisos de explotación y demás beneficios que tienen como profesionales del mar, sigue conviviendo con el furtivismo organizado y/o profesional.
En este apartado se integran las redes de explotación que buscan el beneficio económico ilícito mediante la venta masiva de piezas o especies en veda o, como en el caso de la almeja y el berberecho, sometidas a planes de gestión dependiente de cofradías u organizaciones de marisqueo a pie y a flote.

Vigilantes de la cofradía San Martiño en Castrelo. / Noé Parga
Esas son las mafias que ahora vuelven a operar en la comunidad, casi siempre aprovechándose del «furtivo marginal», que vienen a ser ciudadanos con carencias de integración social y necesidades económicas que también pueden actuar por su cuenta o riesgo, pero que encuentran amparo y dinero fácil en las redes organizadas.
Esto es, hay que insistir, lo que está ocurriendo en Galicia, tal y como confirman a FARO DE VIGO diferentes miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad, vigilantes y biólogos de cofradías de pescadores, mariscadores y efectivos de Gardacostas de Galicia, cuya labor está resultando crucial para, al menos, evitar que las rías se conviertan en una jungla sin ley.
Cuando hace dos décadas se daban los primeros pasos para tipificar esta lacra como delito, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ya explicaba en el informe «El furtivismo marino y su incidencia en la Comunidad Autónoma de Galicia», encargado por la Fiscalía General, que los furtivos marginales son «personas que, por sus circunstancias personales, se encuentran en alguna situación de falta de integración social, por presentar psicopatologías adictivas y comportamientos y conductas de desarraigo tales como toxicomanías, alcoholismo, desempleo crónico por falta de adaptación y similares».
Un miembro de Gardacostas procede a devolver al mar un pulpo extraído de una nasa ilegal. / M. Méndez
«Furtivos marginales»
Esos mismos «furtivos marginales» son los que ahora actúan de nuevo. Y que nadie dude de que pueden causar más daño que hace veinte años, porque actualmente ya no existe la abundancia de antaño y el marisqueo está al ralentí en Galicia, sometido a planes de recuperación tras los daños sufridos con las riadas de 2023 y la puntilla que supuso para los bivalvos el tren de borrascas del pasado invierno, cuando el brutal descenso de la salinidad remató a un sector productor ya castigado por la subida de la temperatura del agua, deficientes planes de gestión, aumento de depredadores y otros males.
Lo que está ocurriendo, en definitiva, es que mientras se afrontan cierres o ceses de actividad, a la espera de que la almeja y el berberecho crezcan lo suficiente para regresar a las lonjas, los furtivos sacan tajada, y aprovechan que los mariscadores están parados para atacar sus bancos y colocar producto en los mercados o incluso venderlo a para su resiembra.
Dicho de otro modo, que «no hay marisco en las lonjas, pero sí en las playas, de ahí que los furtivos vayan en aumento», confirman tanto productores como depuradores y comercializadores.
Los mismos que ponen el dedo en la yaga cuando señalan a los consumidores que compran producto a los furtivos que se pasean puerta a puerta con bolsas de almejas en la mano que venden tirando los precios. Al igual que cuestionan a los restauradores en cuyos negocios se despachan bivalvos también adquiridos en el mercado negro.
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