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Combate Naval de Vilagarcía: así deberían ser todas las batallas

Decenas de miles de personas toman la ciudad para disfrutar del espectáculo pirotécnico

Recrea un episodio histórico que no todos conocen, pero que es uno de los éxitos asegurados de cada verano

Su repercusión económica es notable, ya que abarrotó bares y restaurantes en las horas previas

Combate Naval de Vilagarcía para despedir a San Roque

K.M.

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Vilagarcía

Unos minutos antes de la medianoche un estruendo anunciaba algo especial en Vilagarcía de Arousa. Estaba a punto de comenzar el Combate Naval, que cada año reúne a decenas de miles de personas en la ciudad y, en cierto modo, es el colofón de las Festa de San Roque.

En ese momento el paseo marítimo de la playa de A Concha y Compostela ya estaba abarrotado, al igual que lo estuvieron durante las horas previas las calles de la ciudad, sus bares y restaurantes, observándose una masiva llegada de vecinos de todo el municipio, pero también de otras muchas partes de la provincia en incluso de Galicia.

El atasco generado se notaba tanto en las aceras, que en algunos casos estaban tan saturadas que resultaban casi intransitables, como en la red viaria. Una masificación que explicaba la importante presencia de efectivos de la Policía Local y la Policía Nacional durante todo el evento.

Niños y adultos se disponían a disfrutar del estruendo, el colorido y el olor a pólvora en torno a una sesión de fuegos artificiales que, aunque muchos no lo sepan, está inspirada en un acontecimiento histórico que en cada edición convierte este simbólico combate en uno de los principales atractivos del verano en Galicia.

Batalla del Callao

Recrea la Batalla del Callao de 1866, y lo hace mediante plataformas flotantes en el mar y el puerto que simulan ser los barcos de la escuadra española que, comandada por el almirante Méndez Núñez, bombardeó el castillo fortificado existente en la costa.

Fue el 2 de mayo de 1866 cuando España desató el feroz ataque contra las fortificaciones costeras del puerto de El Callao, fuertemente defendido por baterías de tierra bajo el mando del presidente Mariano Ignacio Prado.

Esa es la historia que rodea el Combate Naval de Vilagarcía, finalizado a las 00.20 horas tras el lanzamiento de nada menos que 8.000 fuegos artificiales (en 2018 eran 800) que se reflejaron sobre el espejo en que se habían convertido las aguas de la ría y se escucharon en otros municipios de O Salnés y la comarca vecina de Barbanza (Arousa Norte), desde la que también es habitual disfrutar de los populares fuegos de San Roque, aprovechando la cercanía de localidades como Rianxo.

Fue una sesión que no defraudó, a juzgar por las expresiones y gestos de exclamación y las caras de admiración y asombro de quienes miraban hacia la ensenada para presenciar la lucha de fuegos vivida en el campo de batalla en que se había convertido la lámina de agua comprendida entre la playa vilagarciana y el muelle de O Ramal.

En resumen, que el Combate Naval de Vilagarcía volvió a resultar una cita festiva de tintes históricos tan especial como espectacular que, quizás, lleve a más de uno a pensar que ojalá todas la batallas y guerras fueran como esta.

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