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Caña en mano en la costa y los muelles

Vecinos y turistas disparan la pesca recreativa en los puertos gallegos

La abundancia de especies como la caballa moviliza a numerosos ciudadanos este verano

En ocasiones la actividad furtiva, para la venta ilegal de las capturas, se solapa con la vertiente lúdica o deportiva

Pescadores con o sin licencia se congregan en las radas, algunas con restricciones y otras sin ellas

Vecinos y turistas llenan los puertos gallegos con sus cañas

Manuel Méndez

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Ya se explicó en otras ocasiones que cada vez hay más gente pescando en los muelles, a pesar de que esté prohibido en muchos de ellos. Algunos lo hacen porque les apasiona la pesca deportiva, otros para pasar el rato y no pocos «por necesidad», para capturar pescado para comer y «ahorrar unos euros».

«Con los bajos sueldos que hay, las pensiones ridículas que tenemos muchos de nosotros y lo mucho que ha subido la cesta de la compra, no hay dinero en casa para llegar a fin de mes, y mucho menos para adquirir pescado», insisten, caña en mano, los pescadores consultados a pie de puerto.

Claro que también los hay que no lo hacen por diversión ni para comercio, sino que se comportan de manera furtiva para hacer negocio, dedicándose a pescar para vender sus capturas puerta a puerta, lo cual constituye un claro ejemplo de competencia desleal y está completamente prohibido.

Sean cuales sean las razones, lo cierto es que este verano parece apreciarse más cantidad de pescadores recreativos que nunca, tanto en puertos de titularidad autonómica como de competencia estatal, al igual que se observa el manejo de las cañas con cebo vivo, vinilo y similares desde embarcaciones de recreo y en diferentes puntos de la costa gallega.

Son hombres y mujeres, niños, adolescentes y adultos, jubilados, vecinos y turistas, con o sin licencia para practicar esta actividad. Pescadores que llevan semanas dando cuenta de especies como la «xarda» (caballa o verdel), que está siendo «muy abundante», según ellos mismos dicen.

«Estamos de vacaciones y venimos a pescar todos los días», explicaban los miembros de una familia madrileña mientras pescaban en el Muelle de Pasajeros de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía de Arousa.

Pesca deportiva en Carril.

Pesca deportiva en Carril. / M. Méndez

«Suelo venir todos los días al choco, pero en esta época me estoy centrando en la caballa, y lo cierto es que hay mucha, por lo que siempre vuelvo a casa con capturas», apostillaba otro de los pescadores en ese mismo lugar.

La actividad también se nota en algunos de los puertos de titularidad autonómica en los que está prohibido, como son los de A Pasaxe, Aldán, Beluso, Carril, Corbaceiras, Moaña, O Xufre, Quenxe, Raxó, Redes, Ribeira, San Pedro de Visma, Santa Cristina de Cobres, Sanxenxo y Testal.

Sin restricciones

Aunque, en buena lógica, la presencia de pescadores es mayor en las radas que carecen de restricciones, entre las que se encuentran las de A Barquiña, Amieixido, Ancados, As Sinas, Bares, Boa, Cabodeiro, Covelo, Espasante, Ézaro, Goián, Insuela, Mera, Noia, Nois, O Conchido, O Seixo y Oia.

A esos espacios se suman, también sin restricciones, los de Os Muiños, Perbes, Portocelo, Rañó, Rinlo, San Miguel de Deiro, Santa Cruz, Santa Mariña, Santa Marta y Taragoña.

Pescadores deportivos desde la costa.

Pescadores deportivos desde la costa. / M. Méndez

Con condiciones

Hay cerca de ochenta puertos más en los que se puede realizar la pesca deportiva, si bien en este caso atendiendo a ciertas limitaciones o condiciones, sobre todo tendentes a evitar entorpecer la labor de los trabajadores del mar y de las lonjas de contratación de pescados y mariscos.

Entre ellos, los de Vilaxoán, Vilanova, Tragove, Santo Tomé, San Andrés de Cobres, Portonovo, Pontecesures, Pedras Negras, O Campo, Moaña, Meloxo, Meira, Domaio, Combarro, Cesantes, Canido, Cangas y Campelo. Al igual que se introducen restricciones en los de Bueu, Baiona, Arcade, Aguete, A Toxa y A Guarda.

En relación con esto, recordar que el pasado mes de febrero el presidente de Portos de Galicia y el alcalde del Concello de Poio firmaban un convenio de colaboración para ampliar las zonas autorizadas para la práctica de la pesca recreativa en los muelles de Raxó, Campelo y Combarro.

En Campelo se establecían tres zonas aptas para la pesca, mientras que en el puerto de Combarro se marcaba una nueva línea de pesca con la que dar continuidad a la de captura libre de su extremo sur. En Raxó se abría una zona para esta actividad en la punta del espigón.

Pesca deportiva en O Grove.

Pesca deportiva en O Grove. / M. MENDEZ

El de Poio era un convenio similar al que habían firmado ya la Xunta y municipios como Ribeira, Malpica, Cervo, Porto do Son, Muros, Laracha, A Guarda y Baiona.

Licencia

Sea cual sea el puerto elegido, los pescadores deben estar en posesión de una licencia de carácter personal e intransferible, con un año de validez.

Puede obtenerse a través de oficinas bancarias como las de Abanca, aunque los menores de 14 años pueden realizar la pesca recreativa sin necesidad de licencia, siempre y cuando estén acompañados de un adulto que la tenga.

En zonas de servicio de los puertos dependientes de la comunidad autónoma de Galicia es necesaria también una declaración responsable para la práctica de la pesca marítima de recreo en superficie.

A mayores, este año se incorporó un nuevo requisito, como es la obligatoriedad estatal y europea de utilizar la aplicación digital PescaREC del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para declarar las capturas de especies protegidas o bajo medidas de control específico (como la lubina o el abadejo), sumándose a las licencias habituales gestionadas por la Xunta de Galicia.

Ni que decir tiene que, independiente del lugar en el que se pesque, está prohibida la pesca de especies protegidas, amenazadas y/o en veda sin devolverlas al mar.

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