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Patrimonio abandonado en Vilagarcía

La tierra ya se traga el pazo de San Antoniño de O Pousadoiro

La propiedad del pazo entró hace varios años en el abandono total y la maleza ya es una selva que impide intuir la fisonomía de sus edificaciones que un día fueron soñadas como un hotel con encanto. Al Concello de Vilagarcía no le constaba, a día de ayer, ningún expediente

Vista reciente del pazo de Vilagarcía en la que se intuye poco del complejo.

Vista reciente del pazo de Vilagarcía en la que se intuye poco del complejo. / Noe Parga

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Vilagarcía

Hubo un tiempo -hace no mucho- que los anuncios de venta del pazo de O Pousadoiro se sucedían en los principales portales inmobiliarios del país. Fue después de que aquel sueño de convertir las magnas instalaciones en un hotel con encanto se fuera al traste. Un millón, 700.000 euros, 400.000 euros... son algunos de los precios que pulularon en los mentideros con depreciación incluida.

Hoy solo sobreviven en el imaginario colectivo y el único ofrecimiento de venta vigente de consulta universal -en internet- es una entrada en el famoso portal Fotocasa donde se piden tres cuartos de millón.

Este diario intentó, sin éxito, contactar con la propiedad a través de una de las inmobiliarias que lo ofrecía y hoy, por su aspecto se diría que ya no tiene dueño.

La maleza que empezó a crecer hace tiempo ya se ha convertido en una selva que hasta impide ver con claridad la configuración del edificio principal, el pazo, y del resto de edificaciones. Así, quien no lo conozca no sabe que cuenta con una especie de terraza mirador que atisba la ría de Arousa o un hórreo.

Solo la capilla de San Antoniño que le da el nombre es más que una intuición para el observador.

Vista interior de la capilla del pazo.

Vista interior de la capilla del pazo. / Noe Parga

El pequeño templo incluso parece algo más cuidado que el resto y también es visitado, como atestigua un grupo de velas situadas frente a la pintura del santo que corona el altar.

En tiempos hubo una romería importante en torno al mismo, pero ni la parte religiosa se libró del saqueo que ha ido sufriendo la propiedad desde que sus últimos propietarios, la familia Lorenzo, la vendió a finales del siglo XIX.

La tierra, armada con zarzas, de toda vegetación arbustiva y trepadora, se lo está tragando. No consta, a día de hoy, ningún expediente abierto en el Concello de Vilagarcía respecto a la falta de desbroce de la finca que, con los años, no hace más que devaluarse.

El asedio emprendido por la carretera de Caldas a Vilagarcía y la construcción del polígono industrial a sus pies proseguirá ahora con el nuevo depósito de la grúa municipal.

Vista trasera del pazo donde aún se intuye algo.

Vista trasera del pazo donde aún se intuye algo. / Noe Parga

Según los historiadores locales, fue construido en 1766, pero hay quien hunde sus orígenes en el siglo XVII. En el catastro aparece una de las últimas fechas de intervención en esta propiedad que, en total, suma 10.000 metros cuadrados.

En concreto, refiere el año 1999, cuando aún lucía con cierto esplendor y se veía claro el motivo de su inclusión como bien a proteger en las fichas del PXOM de Vilagarcía, limitando cualquier acción que no sea para conservarlo.

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