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Salud

Samuel Fariña entrena para una vida sin límites

Una pregunta formulada por un paciente en 2017 encendió definitivamente la mecha de Ostogym. El vilagarciano Samuel Fariña reconstruye el camino recorrido hasta crear una plataforma que permite a las personas ostomizadas fortalecer su cuerpo y recuperar la confianza con ejercicios seguros

Samuel Fariña hace posible mejorar la calidad de vida a las personas con ostomía.

Samuel Fariña hace posible mejorar la calidad de vida a las personas con ostomía. / FdV

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Vilagarcía

La pregunta parecía sencilla, pero detrás de ella se escondían años de dudas, limitaciones y miedo: «Quiero hacer deporte, ¿cómo puedo empezar?». La formuló David Martiñán en 2017 y acabó convirtiéndose en uno de los impulsos decisivos para un proyecto que hoy permite a las personas ostomizadas entrenar de manera guiada y segura. La respuesta ya tiene nombre: Ostogym.

La primera plataforma digital de ejercicio diseñada específicamente para este colectivo está disponible desde este verano en el Área Sanitaria de Pontevedra O Salnés. Al frente de su dirección técnica se encuentra el entrenador vilagarciano Samuel Fariña, que ha dedicado más de una década a buscar la manera de que llevar una bolsa de ostomía no suponga tener que renunciar a la actividad física.

La herramienta reúne vídeos con ejercicios adaptados y programas progresivos destinados a recuperar la movilidad, fortalecer la musculatura abdominal y ganar autonomía. Su objetivo no es únicamente físico. También pretende derribar los temores que aparecen después de una intervención y demostrar que una ostomía cambia algunas rutinas, pero no tiene por qué detener la vida.

Fariña sitúa el origen más remoto de esta iniciativa en Budapest, en 2015. Allí surgió la idea de elaborar un folleto que explicase la importancia de fortalecer el core —el conjunto de músculos que estabiliza el tronco— en las personas ostomizadas. Después de realizar una extensa búsqueda, comprobó que apenas existían proyectos específicos que abordasen el ejercicio físico de esta zona en pacientes con un estoma.

El siguiente paso llegó en 2017. La enfermera estomaterapeuta María Cruz Gago, del Hospital Montecelo, se puso en contacto con el entrenador vilagarciano para que participase en unas charlas sobre suelo pélvico y ejercicio físico organizadas dentro de las jornadas de ostomía celebradas en Príncipe Felipe, en Pontevedra.

Fue allí donde conoció a David Martiñán, una persona con una ostomía desde su nacimiento debido a una extrofia vesical. Esta malformación congénita poco frecuente provoca que la vejiga se desarrolle fuera del abdomen y pueda afectar también a la uretra, los genitales, la pelvis y la pared abdominal.

David quería hacer deporte, pero no sabía cómo ni por dónde comenzar. Aquella inquietud llevó a Cruz Gago a contactar de nuevo con Fariña apenas unos días después. Tras una reunión con Ana Bello y el resto del equipo, comenzó a tomar forma un proyecto que cristalizó en el tríptico «Deporte y ostomía. Rompendo mitos».

De una guía de papel a los vídeos

La publicación permitió ofrecer las primeras pautas, combatir falsas creencias y trasladar a los pacientes que la actividad física era posible. Sin embargo, el equipo del Hospital do Salnés detectó en 2022 que era necesario avanzar. Las recomendaciones escritas resultaban útiles, pero muchas personas reclamaban recursos más visuales, accesibles y adaptados a sus circunstancias.

Ana Bello, Samuel Fariña y Cruz Gago.

Ana Bello, Samuel Fariña y Cruz Gago. / FdV

En 2025, una nueva reunión convirtió aquella demanda en un reto: crear una herramienta digital que permitiese acceder a vídeos con ejercicios seguros, explicados y guiados por un especialista. Así nació Ostogym, resultado de una evolución de más de una década desde aquella primera reflexión realizada en Budapest.

El proyecto cuenta con un equipo multidisciplinar en el que participan Samuel Fariña, las enfermeras estomaterapeutas María Cruz Gago y Ana Bello y el urólogo Juan González Dacal. La plataforma combina la vertiente sanitaria con la aplicación práctica del ejercicio, de manera que cada movimiento responda a las necesidades particulares de quienes viven con una ostomía.

Entrenar sin poner en riesgo el estoma

Llevar una bolsa exige adoptar precauciones. Determinados movimientos o una presión excesiva pueden dañarla, afectar al estoma o incrementar el riesgo de sufrir una hernia paraestomal. Tampoco resulta aconsejable afrontar cargas elevadas sin preparación, control técnico ni una valoración adecuada.

Eso no significa, insiste Fariña, que estas personas deban permanecer inactivas. «Los ejercicios están pautados para que puedan entrenar con total tranquilidad», señala el director técnico. La clave reside en la adaptación, la progresión y el aprendizaje de una técnica correcta.

El fortalecimiento del core ocupa un lugar central. El propósito es reconstruir una pared abdominal fuerte y funcional que aporte estabilidad y contribuya a reducir el riesgo de complicaciones. Ostogym permite avanzar progresivamente, respetando el momento de recuperación y la condición física de cada usuario.

Los beneficios se extienden más allá de los músculos. Fariña destaca que el entrenamiento de fuerza favorece la liberación de mioquinas, pequeñas proteínas que actúan como mensajeras entre los músculos y otros órganos. Estas sustancias están relacionadas con la regulación de la inflamación, la protección neuronal y la mejora del estado de ánimo, aspectos especialmente relevantes en la recuperación de pacientes ostomizados y oncológicos.

Recuperar la confianza

Ostogym no persigue convertir a cada usuario en deportista de alto rendimiento. Su primera meta es más cotidiana: que la persona vuelva a moverse sin miedo, comprenda las posibilidades de su cuerpo y recupere parcelas de autonomía que creía perdidas.

La plataforma representa el último eslabón de una cadena que comenzó con una búsqueda, continuó con una pregunta y pasó después por una guía en papel. Nueve años después de que David Martiñán plantease cómo podía empezar a practicar deporte, la respuesta ya está al alcance de cualquier paciente a través de una pantalla.

Porque detrás de cada ejercicio no solo hay una contracción abdominal, una respiración controlada o un movimiento adaptado. También existe una manera de recuperar la seguridad, reconciliarse con el propio cuerpo y comprobar que una ostomía no tiene por qué convertirse en una frontera.

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