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Sucesos

Un ladrón «contorsionista» roba más de 600 euros tras reventar los «petos» de una iglesia de Cambados

También forzó los cajetines de los lampadarios y limpió la caja de caudales

Los daños son cuantiosos y estudian colocar cámaras de vigilancia

Los barrotes doblados por donde entraron los ladrones.

Los barrotes doblados por donde entraron los ladrones. / FdV

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Cambados

Los amigos de lo ajeno perpetraron un robo en la iglesia de Santa Cruz de Castrelo (Cambados) mostrando verdaderas aptitudes de contorsionismo para acceder al templo y hacerse con un botín que no baja de 600 euros y dejar una factura en daños que puede rondar los 3.000 euros.

La parroquia denunció los hechos ante la Guardia Civil, que ya estuvo recogiendo pruebas y se llevó algunas piezas empleadas para forzar los accesos con el fin de someterlas a una máquina de revelado e intentar obtener alguna huella nítida. Además, está valorando la colocación de cámaras de videovigilancia en el interior.

La sacristana, Ana Amoedo, relata con gran disgusto los hechos, pues «estamos hablando de algo que es de todos, que sale del bolsillo de los parroquianos». Tuvieron que ocurrir entre la una del mediodía del domingo, cuando dejó la iglesia cerrada, y la primera hora del lunes, momento en que fue un compañero y ya se encontró el destrozo.

Reventaron los cajetines de los lampadarios y seis petos de limosnas de santos, además de llevarse los sobres de la caja de caudales que contenían pagos de oficios religiosos de parte de los feligreses. En este, curiosamente, «cerraron el cajón donde estaba y quedó como si nada».

Amoedo señala que solo pueden ofrecer una cifra exacta de este montante, que eran unos 600 euros, pues el resto se trata de aportaciones voluntarias, así que «no podemos dar una cantidad exacta global».

La ventana por donde saltaron al interior.

La ventana por donde saltaron al interior. / FdV

Sí calculan la factura que puede suponer las reparaciones de los daños. Al examinarlos, sospechan que primero intentaron forzar la reja de hierro que protege la puerta principal de madera mediante el empleo de una losa de piedra, pero no debieron de ser capaces y fueron a una ventana lateral próxima a la entrada a la sacristía.

Está protegida con unos barrotes, pero no fue problema porque con una tabla de madera lograron apalancarlos hasta ampliar el hueco entre dos y, aunque era muy justo, alguien pudo colarse por él. Cosa que le parece increíble a los vecinos: «Ya tenía que ser delgado, muy flexible y ágil para caer bien porque luego, dentro, hay una buena altura hasta el suelo», relata la sacristana.

Para llegar a ese punto, aún tuvieron que romper el cristal del ventanuco para meter una mano y abrir el pestillo. Y para salir, lo hicieron tranquilamente por la puerta de la sacristía.

El resto ya es la historia de un robo que duele a los vecinos de la parroquia cambadesa y en especial al cura y a las personas que trabajan voluntariamente por su buena marcha: «Estamos hablando de dinero que se destina a cubrir gastos de mantenimiento y en el caso de las parroquias pequeñas ya cuesta, solemos andar escasos, y ahora, aún por encima, acabábamos de tener un gasto extraordinario de 700 euros para arreglar la resistencia de la campana, que se estropeó con una tormenta».

De hecho, según la cambadesa casi les «duelen más» los estragos que el botín, pues ya en esta situación financiera van a tener que enfrentar una factura que, en un primer cálculo, «es posible que no baje de los 3.000 euros. Solo los seis petos de los santos pueden suponer 1.200 euros y sigue sumando». Dan gracias a que «no se metieron con los santos y la orfebrería».

No es la primera vez que el templo sufre un episodio similar. La sacristana lleva más de una década ejerciendo y antes ya fue ayudante y recuerda un intento y tres robos, pero «llevábamos una temporada tranquila», lamenta.

Tan confiados estaban que Amoedo pensó en trastadas de niños cuando el domingo vio un poco manipulada una cerradura, pero ahora no descarta que fuera un intento fallido.

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