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Aumenta el ritmo en los viñedos

Santiago Ruiz y Laureatus se suman a la madrugadora vendimia de la DO Rías Baixas

Las bodegas de O Rosal y O Salnés destacan el óptimo estado de maduración de la uva y esperan una cosecha de calidad y buen volumen

Santiago Ruiz y Laureatus se suman a la madrugadora vendimia de la DO Rías Baixas

Pablo Hernández Gamarra / Noé Parga

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Val do Salnés

Bodegas Santiago Ruiz, situada en O Rosal, ha dado esta mañana el pistoletazo de salida a su vendimia, sumándose así a las firmas de la Denominación de Origen Rías Baixas que la comenzaban el viernes, prácticamente con un mes de antelación sobre lo que solía ser habitual hasta no hace muchos años.

De ahí que en la afamada bodega, que cuenta actualmente con más de 44 hectáreas de viñedo en propiedad en O Rosal y mantiene presencia comercial en 25 países, coincidan al señalar que se trata de una vendimia «históricamente adelantada».

Al igual que confirman que la uva llega a este momento culminante de la campaña en unas condiciones óptimas de maduración. Algo en lo que abunda el director técnico de la firma, Chema Ureta, cuando destaca que «se encuentra en perfecto estado de maduración y con unos parámetros inmejorables, con grados moderados y manteniendo una muy buena acidez».

Y cuando hace estas apreciaciones de refiere tanto a la característica uva albariña, como a las otras cuatro variedades emblemáticas de Rías Baixas presentes en sus viñedos, como son la caíño blanco, godello, loureira y treixadura. Según explicó Ureta, todas ellas han completado «un perfecto ciclo vitícola».

Sin duda, como consecuencia de las condiciones meteorológicas registradas a lo largo del año, pues las abundantes lluvias del pasado invierno permitieron mantener una buena reserva de agua en los viñedos, a pesar de la escasez de precipitaciones durante la primavera y el verano.

Chema Ureta, director técnico de Bodegas Santiago Ruiz.

Chema Ureta, director técnico de Bodegas Santiago Ruiz. / FdV

Además, los persistentes vientos atlánticos del oeste, cargados de humedad, contribuyeron a mantener las plantas con un buen aspecto vegetativo y un adecuado proceso de agostamiento, según detallan en Santiago Ruiz.

Asimismo, en la bodega explican que, tal y como se ha ido explicando en FARO DE VIGO a medida que avanzaba el desarrollo fenológico de las plantas, no se han registrado mermas significativas provocadas por plagas, enfermedades fúngicas o fenómenos meteorológicos adversos como granizo, viento o heladas.

Dicho de otro modo, que los procesos de floración, cuajado, envero y demás fueron excelentes, no hubo corrimiento de flor y, a la postre, se ha conseguido «una buena cosecha en volumen y calidad», afirman en Santiago Ruiz, donde tras más de cuatro décadas de una actividad caracterizada por el cuidado de unos viñedos que define como un «jardín» en el que conviven las cinco variedades autóctonas, refuerzan su apuesta por conservar y potenciar las variedades tradicionales de la Denominación de Origen Rías Baixas.

Los viñedos de Santiago Ruiz.

Los viñedos de Santiago Ruiz. / Pablo Hernández

Todo ello en unos viñedos propios a los que se suma la uva procedente de viticultores asociados «con los que, en muchos casos, llevamos trabajando toda la vida».

No está de más recordar que esta bodega comenzó a elaborar sus vinos en 1984 a partir del legado de Santiago Ruiz, quien, ya jubilado, decidió dedicar su tiempo a elaborar vinos de alta calidad a partir de las variedades más representativas de su tierra.

En la actualidad, su legado continúa de la mano del grupo Sogrape y bajo la dirección técnica de Chema Ureta. Entre sus referencias figuran «Santiago Ruiz», un vino elaborado con las cinco variedades autóctonas; el «Rosa Ruiz», un monovarietal de albariño procedente de cepas viejas, y el monovarietal de loureiro que forma parte de la «Colección Jardín de Variedades».

Val do Salnés

Bodegas Laureatus, en San Martiño de Meis, es otra de las bodegas de la DO Rías Baixas inmersas en la vendimia. Lo hace, aseguran sus responsables, «primando la calidad sobre la cantidad, y lo auténtico y transparente sobre los artificios, siempre aplicando nuestro lema, ‘de cepa a copa’, y aprovechando que además de bodegueros somos nuestros propios viticultores, lo cual nos permite, entre otras cosas, controlar las plantas en todo su desarrollo y tomar las decisiones más apropiadas sobre su crecimiento, aprovechamiento y demás con todo el control, libertad y responsabilidad que implica no depender de proveedores externos».

En Laureatus también presumen de elaborar sus vinos exclusivamente con uvas de la variedad albariño y de disponer de viñedos «con una orientación sur-suroeste que les proporciona la insolación idónea a lo largo de todo el día, favoreciendo así la maduración óptima de la uva».

El resultado de este año, una cosecha abundante y de calidad obtenida en viñas conducidas con el sistema tradicional de emparrado que mantienen las uvas a 1,80 metros del suelo «para evitar su podredumbre y facilitar la aireación».

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