Medio Rural
O Salnés alcanza el riesgo muy alto de incendio forestal, la única comarca completa de Pontevedra
El martes, un total de 26 Concellos pontevedreses subirán a este nivel
Los trabajos con maquinaria en las horas centrales deben realizarse con condicionantes

Acceso al monte Central de A Toxa.
La comarca de O Salnés fue este lunes la precursora de un aumento del índice diario de riesgo de incendio en la provincia de Pontevedra, como la única con todos sus Concellos en el nivel «muy alto».
Una declaración que el martes alcanza a 26 localidades y que, entre otras cosas, conlleva condicionantes en cuestiones como el empleo de maquinaria, además de ser una situación que, junto a otros parámetros, se utiliza en la planificación de los medios y recursos de extinción.
Excepto Sanxenxo, que sale mañana martes, la alerta se mantendrá en los municipios salinienses hasta el miércoles, cuando se volverá al nivel alto en el que vivía en estos días pasados.
Este índice diario, IRDI, que se actualiza en la web de la Consellería de Medio Rural, ofrece una aproximación a la intensidad del fuego que se puede producir en un incendio de tal manera que, cuanto mayor sea el nivel, más difícil de extinguirlo.
La comarca arousana ya se llevó un par de sustos este fin de semana, con sendos episodios en la isla de A Toxa (O Grove) y en Ribadumia, que fueron sofocados sin mayores consecuencias, en unos días en que el nivel era alto. Y en esta situación seguía ayer la práctica totalidad de la provincia pontevedresa, excepto el territorio saliniense y sin contar la zona sur de Ourense.
Listado completo
Fue la única comarca con todos sus Ayuntamientos, los nueve, en esta circunstancia de un total de 16 pontevedreses. Una cifra que se eleva hoy a los 26: O Rosal, A Guarda, Mondariz, As Neves, Ponteareas, Rodeiro, A Cañiza, Arbo, Covelo, Crecente, Pontevedra, A Lama, Barro, Fornelos de Montes, Pazos de Borbén y Redondela.
Algunos ya estaban en el listado de ayer y provoca que también toda A Paradanta suba a este nivel -de una escala de cinco-, que es la antesala al riesgo extremo, el cual no está contemplado en las previsiones publicadas hasta el momento; hasta el jueves.
Al suceder en la época alta de peligro de incendios, establecida del 1 de julio al 30 de septiembre, a las medidas ya implantadas, como es la prohibición de realizar quemas y la suspensión de los permisos concedidos hasta mayo, se sumen otras cuestiones.
Un depósito de agua y otros medios
De hecho, una de las novedades introducidas este año por la Xunta es la posibilidad de realizar trabajos preventivos con maquinaria en las horas centrales del día, de 12.00 a 18.00 horas. Así, se permite el mantenimiento de actividades agrícolas, silvícolas y preventivas que precisen su empleo en terrenos forestales y en sus zonas de influencia, es decir, en las áreas rurales situadas en una franja de 400 metros alrededor de montes, siempre que se cumplan unas indicaciones preventivas.
Estas son contar con una persona que pueda ejercer de observador y dé aviso ante un posible conato; tener un depósito de agua con una capacidad mínima de 400 litros; un extintor de espuma con base de agua y una capacidad no inferior a seis kilos; dos batefuegos y una mochila extintora con una capacidad mínima de 15 litros.
Desde el departamento dirigido por María José Gómez Rodríguez argumentaron estos cambios en la normativa para adaptarla a la realidad gallega porque «muchos de los trabajos realizados, tanto por la maquinaria agrícola como forestal, se tienen que llevar a cabo necesariamente durante esta época del año».
Pero estableciendo condiciones ya que en la última década se contabilizaron 411 incendios forestales provocados por el uso de maquinaria de los que, cerca del 60%, tuvieron lugar en la franja horaria comprendida entre el mediodía y las seis de la tarde.
De ahí las medidas, que se suman a las contempladas en el plan de prevención y defensa, Pladiga, como son instalar y mantener en buen estado matachispas en los tubos de escape y evitar trabajar en días con temperaturas muy elevadas y/o viento fuerte o racheado, entre otras.
El índice diario se establece teniendo en cuenta factores que influyen en el comportamiento del fuego: la situación meteorológica, el estado de la biomasa vegetal y el del suelo. Es decir, las condiciones de sequía, humedad, viento, temperatura del aire seco, humedad relativa... y se basa en el sistema canadiense (Fire Weather Index).
Con las actualizaciones del IRDI también se toman otras decisiones respecto a la ubicación de efectivos y a las necesidades de extremar la vigilancia en puntos concretos, además de servir de aviso a la ciudadanía.
Pladiga 2026
Aunque pueda parecer lo mismo, se diferencia de la declaración de Zona de Alto Riesgo (ZAR), la cual se actualiza anualmente y sirve para establecer una estrategia a largo plazo. Cabe recordar que este 2026, doce municipios pertenecientes a O Salnés y al territorio del Ullán tienen esta declaración, saliendo Pontecesures y Ribadumia, que apenas tienen monte.
Se fijan teniendo en cuenta históricos y otros datos, que han mejorado en esta zona en las últimas campañas. De hecho, las sierras de Xiabre y Castrove registraron graves episodios anteriormente, y también en Lobeira, hasta el punto de que en 2024 había parroquias limítrofes declaradas como de alta actividad incendiaria, bajo la atenta lupa de las brigadas antiincendios y los investigadores de la UIFO. Se trataba de Saiar, en Caldas, y San Xoán de Poio.
Ya se retiraron de la lista el año pasado, una campaña en la que el distrito XIX O Salnés-Caldas fue de los menos afectados por los fuegos en Galicia, con 236 hectáreas quemadas.
En cuanto a medios, además de los equipos humanos, cuenta con ocho cámaras en cuatro localizaciones y 283 cortafuegos. Asimismo está previsto que a finales de año estén listas las nuevas bases de unidad operativa (BUO) de Portas y Valga.
El incendio de A Toxa aviva la preocupación
El incendio ocurrido este fin de semana en la isla de A Toxa ha revivido las quejas y la preocupación por la situación del Monte Central, pues aunque se ha detectado la realización de tareas de desbroce, residentes en el lugar aún consideran necesaria una mayor implicación teniendo en cuenta su singularidad, pues únicamente hay una entrada y salida, el puente. Se trata de una queja recurrente y por la que señalan al Concello como dueño de esta masa forestal de 210.000 metros cuadrados.
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