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Erosión

El mar se «engulle» el litoral de A Illa

La intensidad de las mareas y los tmeporales han ido comiendo terreno a una parte de la costa del municipio

Zona de O Bao inundada en cada marea viva que se registra.

Zona de O Bao inundada en cada marea viva que se registra. / Noe Parga

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A Illa

El mar es un elemento fundamental para A Illa de Arousa, municipio que vive prácticamente de lo que genera o del turismo que atrae. Sin embargo, ese mar azul que baña sus costas también se está convirtiendo en un problema en determinadas zonas, donde la erosión está acabando con el entorno y obliga al Concello a gastarse varios miles de euros todos los años para evitar que acabe destrozando alguno de sus parajes.

O Furado es uno de esos puntos en los que el mar ha hecho de las suyas y que el Concello, con el respaldo de la Xunta de Galicia, va a buscar una solución. Lo hará a través de la instalación de un muro de madera que frene la erosión que el mar está causando en esta zona, donde ha ido limando la arena por debajo del pinar, obligando a retirar el paseo de madera y cortar varios árboles que amenazaban con caerse.

No es la primera vez que el Concello se ve obligado a adoptar decisiones similares para salvar infraestructuras que están detrás de los lugares a los que afecta el mar. Un ejemplo de ello es A Sapeira, Semuiño y Abilleira, tres lugares en los que se han construido muros de contención para frenar los efectos de las mareas. Esos muros no siempre son efectivos, ya que en A Sapeira, los temporales llegaron a destrozarlo en su día, obligando a la construcción de uno nuevo.

Senda hacia el Faro de Punta Cabalo, donde se han registrado varios derrumbes del terreno.

Senda hacia el Faro de Punta Cabalo, donde se han registrado varios derrumbes del terreno. / Noe Parga

Pero O Furado es solo la última gota de un problema que afecta prácticamente a toda la costa de A Illa. Otro ejemplo del efecto que provoca el mar se encuentra justo debajo del puente de A Illa. Cuando este se construyó, el último tramo se adentraba sobre tierra y una arena de playa que hoy ya no existen. De hecho, el monolito que se instaló en la zona en 1982, cuando se inició la construcción del puente, estaba sobre tierra y ahora es superado constantemente por las mareas, lo que indica el avance que ha experimentado el mar en la zona. Al lado de este lugar, en la playa de A Canteira, las mareas vivas provocan que el agua del mar avance hasta las puertas de la caseta que la Escola de Navegación Tradicional posee en la zona, llegando a atrapar a más de un vehículo en alguna ocasión ya que no se cuenta con que el mar llegará por el lateral y no de frente, donde es imposible que rebase la playa.

No muy lejos de allí se encuentra el yacimiento de Os Taráis, donde existen cistas funerarias que se excavaron en su momento. La mayor parte de esas cistas han desaparecido y las que quedan están amenazadas por los efectos de las mareas, que están avanzando constantemente y cubren por completo esa playa.

En Riasón, la siguiente playa, el Concello ya se ha visto obligado a intervenir para evitar que entre un pequeño riachuelo y las mareas se llevasen todo el terreno por delante. De hecho, el paso se dio después de que los temporales arrastrasen una importante cantidad de arena de la playa.

La zona de O Aguiúncho, donde se encuentra un aliviadero de las pluviales del vial de acceso directo a O Xufre, el avance del mar es más que evidente. Este aliviadero se construyó en una zona de tierra que quedó entre la carretera y la playa, por debajo de la senda peatonal. Sin embargo, el agua ha ido carcomiendo hasta sacar al descubierto el aliviadero y comenzar a erosionar la zona en la que se encuentra la senda.

El mar sigue dañando la zona de O Furado.

El mar sigue dañando la zona de O Furado. / Noe Parga

Otra senda que se está viendo afectada por los efectos de las mareas es la que conduce desde O naval hasta el Faro de Punta Cabalo. En el inicio de la misma, el mar ha arrastrado una gran cantidad de tierra del pequeño acantilado que existe en la zona, obligando al Concello a señalizarlo para evitar caídas. Un par de kilómetros más adelante, en la playa de O Naso, es evidente la caída de varios árboles, alguno de los cuales todavía permanece allí, tras quedarse sin terreno.

El efecto de las mareas también es evidente en una infraestructura como es el paseo de O Cantiño, que se encuentra totalmente hueco y que sufre un importante deterioro, necesitando una urgente actuación antes de que los daños estructurales que sufre vayan a más.

De todas formas, el gran ejemplo de erosión en A Illa continúa siendo el islote Areoso. Este lleva varios años en que se rompe en dos con las mareas vivas, una circunstancia que lleva a la Consellería de Medio Ambiente a prohibir las visitas durante esos días. El mar ha ido superando el pequeño istmo que existía entre la zona arenosa y la más pedregosa, un lugar en el que se encontraba una de las mámoas, que acabó destruida. También en esa zona se encontraron muchos restos arqueológicos aunque se teme que la mayor parte hayan desaparecido por causa de las mareas. n

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