Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

San Roque 2026

Una ciudad capaz de pasar de la locura al sosiego en solo 24 horas

Entre el sábado y el domingo vilagarcianos y visitantes disfrutaron y/o padecieron prácticamente de todo

El servicio de limpieza funcionó con extrema rapidez  y máxima eficacia.

El servicio de limpieza funcionó con extrema rapidez y máxima eficacia. / M. Méndez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Manuel Méndez

Manuel Méndez

Vilagarcía

San Roque es mucho más que la Fiesta del Agua. Y ésta es mucho más que un gran chapuzón en el que se arrojan miles de litros de agua desde la hora del vermú hasta la sobremesa.

La Festa da Auga también se vive antes y después, de forma que en un periodo de apenas 24 horas la ciudad atraviesa todo tipo de situaciones, y cuantos en ella se encuentran afrontan todo tipo de vivencias o experiencias.

El sábado, por ejemplo, la ciudad era invadida por miles de personas, sobre todo jóvenes, que en su mayoría portaban bolsas repletas de alcohol y se disponían a hacer botellón y a pasar una larga noche de diversión con la que aguantar hasta la Fiesta del Agua. ¡O al menos intentarlo!

Ayer, a la misma hora, la avalancha había desaparecido y calle abajo avanzaba con paso solemne la procesión más religiosa y fervorosa de San Roque. Los trajes de baño, pantalones cortos, camisas desabrochadas y sandalias habían dejado paso al traje corbata y mantilla.

Ya no sanaba la música electrónica ni el perreo, sino la banda, y la mayoría de los locales de hostelería permanecían cerrados, como intentando reponerse de la batalla a la que habían asistido.

Habían pasado solo 24 horas, pero había pasado de todo. Especialmente durante la madrugada, cuando en las macrofiestas compartían protagonismo tanto la diversión como los incidentes.

El balance, como se detallaba ayer en la edición digital de FARO, una buena cantidad de intoxicaciones etílicas –viéndose afectados numerosos menores–, personas heridas por cortes y contusiones –ya fuera como consecuencia de caídas o a causa de empujones y peleas–, al menos un detenido por agresión, e ingentes cantidades de basura acumulada por todas partes.

Así disfrutan miles de personas la noche y la madrugada previas de la Fiesta del Agua

Manuel Méndez

Residuos, por cierto, que el Concello de Vilagarcía y la empresa Urbaser se encargaron de recoger con admirable rapidez, baldeando las calles y aplicando productos que desinfectaran y eliminaran los malos olores que los excesos de la noche habían generado en numerosas calles y parques.

«Se nota que la fiesta cayó en domingo porque hay más mierda que nunca», exclamaba uno de los sesenta operarios movilizados por la concesionaria de limpieza.

De lo que se trataba era de recuperar el orden y el esplendor de la ciudad cuanto antes, a medida que la gran invasión iba menguando y se acercaba la procesión de las 20.30, con la que poner el broche de oro a esa maratoniana jornada de 24 horas en la que lo religioso se mezcló y convivió con lo profano como si de un cóctel se tratara.

Cóctel que, desde luego, no sentó nada bien a los que tuvieron que ser atendidos e incluso trasladados al hospital por beber en exceso. Ni tampoco a aquellos que, afortunadamente, fueron sorprendidos e interceptados a tiempo, antes de hacerse daño o dañar a alguien, gracias a los diferentes controles policiales efectuados para evitar la conducción bajo los efectos del alcohol y las drogas.

Unos controles, al parecer, con más positivos que otros años, según intuían algunos de los agentes de la Guardia Civil de Tráfico desplazados a la ciudad para vigilar las salidas y entradas a la misma tanto en la noche del sábado como durante la madrugada de ayer y a medida que avanzaban la mañana y la tarde.

Agentes que no fueron los únicos con fuerte presencia en la ciudad, ya que igual de destacable es el papel ejercido durante todo el finde por la Policía Nacional y la Policía Local, en este caso en estrecha colaboración con el Emergencias Vilagarcía a través del Puesto de Mando Único.

1 | NOÉ PARGA

Una joven que dio negativo en un control de alcoholemia. / Noé Parga

El mismo en el que se coordinó el dispositivo de seguridad y desde el que se detectó que las principales incidencias se registraron en las zonas donde se organizaban el mayor número de botellones, es decir, en la playa de A Concha y los alrededores de la TIR y toda la zona portuaria, donde fue preciso evacuar a una persona que sufría convulsiones.

Unos y otros comprobaron, como también el gobierno que dirige Alberto Varela, que «la mayor concentración de personas» en la noche-madrugada previa al gran chapuzón «se sitúa cada vez más en la TIR», donde se organizó una macrosesión discoteca en la que participaron miles de jóvenes.

Esto generó un «elevado y constante flujo de peatones» transitando en el entorno de la TIR, el acceso a la playa y los alrededores del parque Miguel Hernández que obligó a cortar a la circulación la avenida Laureano Gómez Paratcha y, ya a primera hora de la mañana, la calle de Alexandre Bóveda, en el entorno de la plaza de abastos, donde durante la madrugada se desarrolló otra de las macrofiestas más destacadas de la ciudad.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents