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El Real Club de Regatas Galicia impulsa la recuperación de la cantera náutica

Cuando la solidaridad pone el timón

La Gran Rifa Solidaria del Cóctel de Verano permitió al Real Club de Regatas Galicia reunir los fondos para poner en marcha su nueva Escuela de Vela en Vilagarcía, destinada a recuperar la cantera náutica local y ya pronto preparará sus primeras embarcaciones para poner en valor la esencia de un club que va más allá del deporte

Los asistentes al evento celebraron el éxito de la iniciativa.

Los asistentes al evento celebraron el éxito de la iniciativa. / FdV

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Vilagarcía

La música seguía sonando en el Pazo O Castriño, pero cada papeleta del Cóctel de Verano tenía un destino que iba mucho más allá de aquella noche. El Real Club de Regatas Galicia, centenaria entidad vilagarciana, convirtió este jueves su cita social en el impulso definitivo para su nueva escuela de vela. La Gran Rifa Solidaria alcanzó la meta económica y permitirá preparar el material con el que los más jóvenes iniciarán su formación náutica en la ría de Arousa.

El éxito fue posible gracias a la respuesta de socios y amigos, que entendieron la rifa como una forma directa de apoyar la recuperación de la cantera. La velada reunió así la vertiente festiva propia de una de las citas tradicionales del verano con una causa llamada a tener continuidad durante todo el año. Cada participación contribuyó a acercar un poco más un proyecto que pretende devolver la vela de base al lugar que históricamente ocupó dentro de la entidad.

La iniciativa no se limita a abrir una nueva actividad deportiva. Su puesta en marcha reforzará el vínculo entre el club, la ría y las nuevas generaciones de Vilagarcía y comarca, facilitando que niños y jóvenes puedan tener un primer contacto con el mar en un entorno formativo. La escuela nace con un doble objetivo: preparar a futuros regatistas y recuperar el peso de la vela en la trayectoria de una entidad cuya historia no puede entenderse sin su relación con la navegación.

Los fondos reunidos se destinarán a recuperar, acondicionar y poner a punto las embarcaciones necesarias para iniciar la actividad. Parte del trabajo consistirá en devolver al agua material vinculado a la tradición del club, prolongando su vida útil y adaptándolo a las necesidades de los alumnos. La recuperación de esos barcos tendrá también un importante componente simbólico: embarcaciones con historia servirán ahora para escribir las primeras páginas de una cantera renovada.

A ese esfuerzo se suma la cesión temporal de un velero de la clase Vaurien por parte de uno de los socios para su utilización en la escuela. El gesto refuerza el carácter colectivo del proyecto y demuestra que el objetivo ha conseguido implicar a la masa social. La aportación permitirá ampliar los recursos disponibles mientras el club avanza en la preparación y adquisición del resto del material náutico necesario.

Los sorteos tuvieron un alto atractivo para los asistentes.

Los sorteos tuvieron un alto atractivo para los asistentes. / FdV

La entidad cuenta ya con el respaldo económico que se había marcado, aunque todavía deberá completar el acondicionamiento de las embarcaciones y definir la organización del programa formativo. La rifa representa, por ello, un punto de partida decisivo y confirma la existencia de una comunidad dispuesta a reactivar la base de la vela. La directiva subraya que se trata de «mucho más que el resultado de una noche de celebración», puesto que la recaudación tendrá una traducción concreta en el futuro de la entidad.

La Gran Rifa Solidaria se convirtió en uno de los momentos centrales del cóctel. Álex Pita, dj de la velada, y Cristina Plaza, directora de Eventos del club, fueron los encargados de desvelar y entregar los premios, ordenados de menor a mayor valor para mantener la expectación hasta el desenlace. La variedad de los regalos consiguió atraer a socios de distintas generaciones y prolongó el interés durante toda la noche.

Entre los principales premios figuraban una estancia para dos personas en el Gran Hotel Nagari de Vigo, con desayuno y circuito de spa; una experiencia gastronómica en el restaurante El Olivo, del chef Pepe Solla; un acceso privado al Spa Aura del Hotel Aldea Rural Calma, en Sanxenxo; y dos visitas guiadas a la isla de Cortegada. También se sortearon dos entradas para el concierto de Taburete en Costa Feira, un bolso de fiesta y un vale de 50 euros para una tienda de decoración.

La sorpresa llegó con el concurso para elegir a la mejor pareja de baile, una novedad que tuvo una especial acogida entre los socios más jóvenes. El premio, un alquiler de kayak para dos personas, animó la pista y convirtió la competición en uno de los episodios más espontáneos y celebrados del encuentro.

Casa Solla firmó la propuesta gastronómica, con un menú de inspiración gallega en el que tuvieron presencia los productos de la ría, junto a quesos, carrillera ibérica, cañitas de Carballiño y filloas. Después llegó el tradicional baile con dj, aunque para entonces la celebración ya había cumplido su verdadero propósito.

La velada dejó un legado que permanecerá cuando se apaguen la música y el recuerdo del cóctel. La recaudación permitirá recuperar embarcaciones y abrir la puerta de la ría a nuevos navegantes. El Real Club de Regatas Galicia mira así al futuro sin olvidar su esencia: enseñar a navegar para que otra generación mantenga viva la pasión por el mar y vuelva a dar continuidad a su cantera náutica.

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