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Cuatro millones de euros públicos

Cambados recupera la nave de reciclaje de Sete Pías tras una décadas de litigios

La finalización de los 15 años de concesión pone fin al eterno conflicto entre Concello y adjudicataria, aunque ahora se abre otra batalla por los lindes

Vista de las instalaciones que apenas funcionaron unos años.

Vista de las instalaciones que apenas funcionaron unos años. / INAKI ABELLA DIEGUEZ

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Cambados

Finalmente, la expiración del contrato ha sido lo que ha puesto fin a una década de litigios y reclamaciones de todo tipo para que el Concello de Cambados recuperase la nave de la Plataforma Loxística Inversa de Sete Pías. Ya ha comunicado el desalojo al concesionario, acordando la entrega de llaves en septiembre. Sin embargo, parece gafada porque ahora está inmersa en un conflicto por los lindes con Vilanova, con la «preocupación principal» de que podría «hipotecar» el futuro de estas instalaciones de 3.000 metros cuadrados.

El alcalde, Samuel Lago, explica que mantienen su intención de destinarlas a almacén y otras necesidades de los departamentos de obras y servicios, sobre todo ahora que ha llegado el momento de abandonar la nave que está en el mismo polígono y cuya historia también fue polémica.

El Ayuntamiento había iniciado recientemente el cuarto intento de rescindir el contrato con la empresa que en 2011 se hizo con la concesión de esta plataforma destinada a reciclaje, pero finalmente no ha hecho falta porque se han cumplido los 15 años de duración de la concesión.

Ambas partes siempre estuvieron de acuerdo en poner fin a la relación contractual, pero mientras la administración local buscaba la rescisión culpable por impago de canon, la adjudicataria reclamaba que fuera de mutuo acuerdo y llevó el asunto a los tribunales, alegando que este proyecto que costó 4 millones de euros de dinero público y que impulsó la Diputación de Pontevedra en 2007 no generó el volumen de negocio prometido para que fuera rentable. Es más, incluso llegó a pedir una indemnización millonaria que perdió en los tribunales.

También otros pleitos acabaron de la misma forma durante los diez años que duró la batalla del Concello para poder ocupar y utilizar estas instalaciones que fueron construidas en terrenos muncipales, o eso creía. Y es que, la sombra de que parte podía pertenecer a Vilanova de Arousa se ha convertido en un problema real.

«El IBI no es el problema»

Ambos Ayuntamientos asistieron recientemente a una reunión para resolver el conflicto, que es cuestión de 20 metros al norte o al sur de los marcos que deslindan ambos términos municipales en esta zona del polígono de Sete Pías.

El vilanovés defiende que la nave en sí y una porción de finca es suyo según un informe del Instituto Geográfico Nacional (IGE). Cambados lo rechaza y presenta otras pruebas. Según Lago son: el cuaderno de campo de los técnicos de campo que en su día hicieron el deslinde, de 1840, aproximadamente, además del catastro antiguo y que las propias normas urbanísticas de los dos Concellos ponen el límite que les es más favorable, asegura.

En el pleno de la Corporación de julio se acordó remitir todo a la Dirección Xeral de Administración Local, quien dirimirá sobre este conflicto territorial. «El problema no es que ahora tendríamos que pagarle el IBI a Vilanova, lo que realmente me preocupa, y mucho, es que pasaría de suelo industrial a rústico, con lo cual se depreciaria su valor ylimitaría los posibles usos además de que podría quedar fuera de ordenación, impiendo futuras ampliaciones; solo se podría mantener», explica el alcalde.

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