Casi dos años después
Patrimonio interviene ante el avance de la maleza que amenaza las ruinas de Santa Mariña
La Xunta asegura que ya está en contacto con su propietario, la Iglesia, para dar una solución y el Concello sospecha de «nuevas grietas»

Vista de detalle los laureles que ya fueron advertidos al final de verano de 2024. / Noé Parga
La Dirección Xeral de Patrimonio asegura que ya está en contacto con el Arzobispado de Santiago con el fin de «poner solución a la crecida de la vegetación» que amenaza la integridad de las ruinas de Santa Mariña, en Cambados. Así lo indicaba hace unos días a preguntas de este diario.
En septiembre se cumplirán dos años desde que saltaron las primeras alarmas por el crecimiento de especies arbóreas sobre el famoso cementerio y que además cuenta con la más elevada protección, pues son BIC y Monumento Nacional.
Sin embargo, nunca se han tomado medidas y el bosque de laureles sigue enraizando. El Concello de Cambados hasta sospecha que la situación se está agravando y estaba previsto que el técnico municipal revisara la fachada donde hay mayor crecimiento. Y es que, en una reciente visita, al concejal de Patrimonio, Liso González, le pareció ver «unas grietas nuevas», pero quería la confirmación del experto.
El edil recordó que el Ayuntamiento ya le concedió hace tiempo una licencia a su propietario para ejecutar los trabajos de un proyecto de limpieza que incluso fue aprobado en la comisión mixta Iglesia-Xunta para la conservación de este tipo de bienes.

El pino registrado en otra zona también gana grosor. / Noé Parga
Sin embargo, asegura que, si bien el Arzobispado parecía haber tomado la iniciativa de asumir el coste, ahora no sería así. «Nosotros seguimos dispuestos a colaborar en la medida de nuestras posibilidades y teniendo en cuenta que se trata de un bien tan relevante para Cambados», declaró González.

Vista general de los laureles, a la izquierda, y de otra maleza no tan lesiva. / Noe Parga
En este sentido también recordó que, hace dos años, cuando se comprobó que un parte se estaba cubriendo de plantas que enraízan y, por tanto, con peligro porque acaban ejerciendo presión y moviendo las piedras, impulsó una solución, planteando incluso a Patrimonio un proyecto de cofinanciación de los trabajos.
El caso es que el bosque de media docena de laureles que crecen sobre el altar mayor sigue ganando porte y el pequeño pino que había en otra zona, va ganando tronco. No es la primera vez que las famosas ruinas del llamado cementerio más melancólico del mundo necesitan de una actuación similar.
En 2013, la Xunta realizó una limpieza y se aplicaron una serie de tratamientos preventivos que parecen haber dado resultados, pues según la valoración de los técnicos municipales, la vegetación que está apareciendo sobre los arcos es de escasa entidad o por lo menos no tan peligrosa porque es más superficial, lo cual no quita la necesidad de hacer una vigilancia por su desarrollo. De hecho, cada vez hay más en estas zonas.
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