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Dos décadas

El pozo sin fondo del Balneario de Vilagarcía: Más de un millón de euros de dinero público y cero ofertas

Ravella reconoce que no tiene un plan de futuro inmediato para darle uso tras la reforma que tiene en ciernes y que nadie de los consultados lo quiere

Vista del emblemático edificio.

Vista del emblemático edificio.

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Vilagarcía

Con el antiguo balneario de Vilagarcía pasa como con el día de la marmota. Los sucesivos gobiernos de Ravella llevan dos décadas dedicando esfuerzos a devolverle la actividad a este edificio que, a pesar de ser uno de los más emblemáticos de la ciudad, no interesa al empresariado.

Mientras tanto, se ha convertido en un foco de vandalismo y ocupación por parte de personas transeúntes o sin hogar. Pero sobre todo, en un pozo sin fondo de dinero público, pues la factura ya rebasa con creces el millón de euros y sigue creciendo.

El Ejecutivo de Alberto Varela no ha sido menos, pero no está consiguiendo mejores resultados y sus contactos con posibles interesados en su sector preferido, el hostelero y turístico, han sido «infructuosos», explica, reconociendo que no tienen ningún plan para su futuro inmediato tras la reforma proyectada; aún sin definir, pero que ya tiene reservada una partida de 150.000 euros.

Esta cantidad aún es virtual, pero no cabe esperar otra cosa, teniendo en cuenta que fue un compromiso con el BNG para sacar adelante el presupuesto municipal.

El asunto del balneario lleva más de veinte años sobre la mesa. Primero fue el rescate de la concesión, cuyo justiprecio fue de 223.000 euros. Posteriormente hubo que sumar otros 9.000 de abono a unos concesionarios disconformes con el acuerdo y, por fortuna, pues sus pretensiones eran millonarias.

La judicialización del caso nunca ayudó;se prolongó durante años, obstaculizando cualquier intento de recuperar el funcionamiento del histórico inmueble.

La coalición entre PSOE y BNG, que gobernó entre 2007 y 2011, aprovechó el famoso Plan E de Zapatero que regó de millones los Concellos con el fin de reactivar la economía en un momento crítico.

En este caso, las arcas municipales no aportaron, pero del erario público salieron igualmente los 600.000 euros destinados a su rehabilitación. El proyecto no era un lavado de cara porque era necesario actuar incluso a nivel estructural y de ahí su envergadura.

Con su nuevo aspecto y una ubicación privilegiada en la playa de Compostela esperó tiempos mejores como centro formativo, pero luego, la entrada del PP en la Alcaldía, con sus ideas de sacar de nuevo su concesión, y nuevos movimientos judiciales volvieron a dejar todo en stand by.

En breve recibirá la memoria

El calendario ya marcaba 2017 cuando el Ejecutivo del actual alcalde, Alberto Varela, anunciaba la relevancia de desafectar el terreno del mirador, uno de los elementos más singulares de su fachada y por lo que pagó 16.000 euros al Ministerio de Hacienda. Y la ya abultada factura seguirá creciendo. El pasado mayo se contrató por 2.400 euros la redacción de la memoria de las necesidades de conservación y mantenimiento que precisa.

Según Ravella, en breve obtendrá ese informe de situación para poder concretar la nueva intervención. También asegura que no desiste y que, aunque sus pretensiones iniciales no han dado frutos, sigue «evaluando posibles soluciones».

Y a todos los gastos mencionados hay que sumar otras intervenciones menores para intentar mantener lo mejor posible unas instalaciones que hace 138 años abrían sus puertas con gran esplendor y que fueron un referente en Galicia y más allá.

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