Movilidad
El verano agrava las carencias del transporte público en O Salnés y las quejas llegan a la Valedora
Usuarios de varias líneas denuncian esperas eternas en las paradas, frecuencias mínimas y autobuses llenos con gente de pie en los pasillos

Un grupo de viajeros accede a un autobús en la estación de Cambados / Pedro Mina
Decía un alcalde de la comarca de O Salnés hace más de un lustro, cuando se abrió la línea de AVE con Madrid, que era más fácil llegar de Vilagarcía a Madrid en transporte público que de Vilagarcía a O Grove. El tiempo parece empeñado en darle la razón, especialmente en verano, ya que moverse por la comarca más turística de Galicia en transporte público es casi una odisea. Lo saben muy bien los usuarios habituales de los autobuses que acostumbran a encontrarse con problemas que van desde esperas eternas en las paradas debido a los retrasos, frecuencias mínimas o autobuses llenos en los que la gente llega a tener que viajar de pie. Pese a que todos los partidos políticos y las administraciones son conscientes de estas deficiencias, de las que se viene hablando desde hace décadas, los intentos por solucionarlas no han pasado de tímidas propuestas e intensos debates jurisdiccionales en el seno de la Mancomunidade mientras los vecinos de la comarca de O Salnés tienen que depender de un vehículo propio para poder desplazarse.
Una de esas odiseas que acostumbran a sufrir los usuarios del transporte público en la comarca de O Salnés la vivió esta misma semana un vecino de la zona. Su historia, que sería la de muchos usuarios, arranca el pasado martes por la tarde, cuando se encontraba esperando un autobús de la empresa Monbus que realiza la ruta O Grove-Pontevedra, a la altura de la parada de Cotos, entre Sanxenxo y Raxó. El autobús pasó trece minutos tarde, pero iba totalmente lleno así que la conductora no paró «e indicó con gestos que venía otro detrás; no vino hasta una hora y seis minutos después por lo que no se trataba de un refuerzo de la línea, pero mientras esperaba, llamé a la empresa para reclamar la incidencia y saber algo sobre el autobús de refuerzo, pero me tuvieron casi 38 minutos al teléfono sin que nadie respondiese».
Consiguió ponerse en contacto con la empresa a través de una reclamación formal que fue respondida indicando que el retraso registrado por el GPS fue de diez minutos y que «la empresa no está obligada a habilitar refuerzos cuando se cubren las plazas ofertadas, una respuesta que no hace mención alguna al segundo autobús anunciado y no presentado, ni al tiempo de espera telefónica sufrido». Milleiro carga tintas no solo contra la empresa por esta situación, «demasiadas veces repetida», sino también contra la Xunta de Galicia, la administración responsable del servicio y de la que considera que «no está ejerciendo adecuadamente su labor de supervisión sobre el cumplimiento de las condiciones de esta concesión», entendiendo que los responsables autonómicos deberían revisar las frecuencias y reclamar los refuerzos disponibles en líneas como la que comunica O Grove con Pontevedra y otras similares. «Deben rendirse cuentas sobre la situación del servicio porque se trata de un servicio público», entiende Milleiro, que hace hincapié en la situación que viven muchos vecinos de la zona, de depender del transporte público para llegar a sus trabajos.
Toda esa información se la ha trasladado a la Valedora do Pobo acompañada de fotografías en las que, incluso, se puede ver como los autobuses llegan a ir totalmente repletos y con personas de pie, algo que no estaría permitido. Milleiro emplaza a todos los afectados a «reclamar y a hacer públicas estas situaciones, que no se asuma simplemente que es un mal servicio; la gente debe tener en cuenta que si existen quejas sobre su funcionamiento, al tratarse de un servicio público, la Xunta puede modificar las condiciones, poniendo más paradas o frecuencias». Es por ello que ha puesto en sus redes sociales una guía con una plantilla para reclamar primero ante la empresa, y después, ante la Valedora do Pobo para que se corrijan este tipo de situaciones.
Intento fallido
Durante años, numerosos cargos políticos de O Salnés intentaron mejorar el transporte público en la comarca. Crear un servicio que recorriese todos los municipios del territorio fue, de hecho, un objetivo compartido por varios presidentes de la Mancomunidade do Salnés. Pero no pudo ser.
En su camino, se encontraron con la oposición de las empresas de autobuses, que temían perder viajeros si se añadían nuevas líneas a las concesiones ya existentes. Pero, además, la Mancomunidade pronto comprobó que tenía las manos atadas al carecer de competencias legales en materia de transporte. De modo que aunque se plantearon propuestas más o menos ambiciosas (como la creación de un servicio circular que vertebrase la comarca o asentar Vilagarcía como una estación nodal desde la que se conectasen todos los municipios), la aspiración se fue apagando paulatinamente y desapareció de la agenda política.
En 2020 se renovaron las concesiones, y la situación mejoró algo en la comarca, aunque sin colmar de todo las aspiraciones de vecinos y alcaldes. De hecho, tanto la Mancomunidade como varios Concellos a título particular presentaron alegaciones. Un aspecto especialmente delicado eran las conexiones con el Hospital do Salnés. Antes de 2020, no existían, y los usuarios tenían que coger el autobús de Pontevedra y parar en la recta de Rubiáns para después ir caminando hasta el hospital.
Esa situación se corrigió con las nuevas líneas, aunque tampoco abunden las opciones para llegar al Hospital o regresar a casa desde el centro sanitario. Esa es la razón por la que algunos Concellos optaron por habilitar sus propios servicios de bus al Hospital. Así lo hizo Vilagarcía con un autocar, y Vilanova, con un minibus que recorre todas las parroquias y que se ha convertido en un servicio muy querido por los vecinos.
Más usuarios, menos satisfacción
Los últimos datos facilitados por el Plan de Transporte Público de Galicia se remontan a julio de 2025, cuando se publicó un análisis de la movilidad en Galicia, con datos sobre la comarca de O Salnés. En ese estudio se explicaba que, durante el período comprendido entre julio de 2024 y junio de 2025, el transporte público en autobús había sido utilizado por 1.373.000 personas en O Salnés, lo que suponía un crecimiento del 5,7% con respecto al período anterior.
Ese plan también incluía una encuesta a los usuarios sobre su grado de satisfacción y los resultados dejan en evidencia lo narrado por Milleiro. El índice de satisfacción global de los viajeros consultados entre 2024 y 2025 bajó un 10,4 por ciento con respecto al periodo anterior, y la probabilidad de recomendar el servicio a otras personas fue un 8,4 por ciento menor. Los retrasos de los autocares, la falta de conexiones entre pueblos o de horarios adecuados son las quejas más habituales de los usuarios, que en muchas ocasiones fueron respaldadas por los propios Ayuntamientos. En O Salnés operan siete concesiones distintas, entre las cuales suman 168 líneas, tras la pérdida de una a principios del verano de 2024.
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